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Poznan, el secreto oculto de Polonia

Una de las más interesantes ciudades polacas desde el punto de vista turístico es la capital de la región Gran Polonia, Poznan, toda una desconocida de amplio historial político y cultural.

18 Octubre 2011

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Despacho de Hitler

Despacho de Hitler

A mitad de camino entre Varsovia y Berlín y pese a ser un importante nudo de comunicaciones, Poznan no ha estado situada en el mapa para la mayor parte de los españoles hasta hace poco. Sin embargo, desde este año, esta antigua capital del estado polaco está comunicada con Alicante, Barcelona, Gerona y Madrid gracias a los vuelos directos y baratos de Ryanair. Tal vez los únicos que llegaban antes a este ciudad eran los comerciantes e industriales que acudían a alguna de las decenas de ferias que tienen lugar en su recinto ferial, que data de 1911 y que ha convertido a Poznan en el principal centro de negocios de Polonia y en el segundo más importante de toda Europa Central y del Este, con cerca de 500.000 visitantes al año.

Aunque no sea su principal monumento, una de las primeras cosas que te dicen, en voz baja, eso sí, al llegar a Poznan es que vas a tener la oportunidad de contemplar, casi exclusivamente, porque no se enseña al público, el despacho de Hitler, la entrada de gala a los grandes salones y el balcón desde el que podría saludar a las multitudes.

Casi en seguida, sin embargo, te cuentan que, en realidad, Hitler nunca puso los pies en Poznan, porque algunos pequeños detalles de la guerra que montó se lo impidieron, pero todo estaba listo para que pasase allí una larga temporada. De hecho, su arquitecto de cabecera, Albert Speer, reconstruyó el antiguo Castillo Imperial, en el que sí estuvo en varias ocasiones el Káiser Guillermo II durante la larga dominación alemana de esta región, siguiendo el modelo del cuartel general del “führer” en Berlín.

Hoy, el castillo, que sigue llamándose “Imperial” y que fue el último edificio imperial construido en Europa, acoge el gran centro cultural “Zamek”, en el que se celebran espectáculos, conciertos, encuentros y debates, con gran protagonismo de los niños. También (otra vez se cuenta en voz baja) se cede con cierta frecuencia como escenario para películas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial con el Adolf de turno como protagonista.

Pero aunque la visita puede tener cierto morbo para la gente y hasta cierto interés, ya que el castillo conserva piezas destacadas como el trono imperial de mármol, bellas decoraciones en algunas salas y espléndidos jardines (el visitante curioso descubrirá en el “Patio de Rose” una fuente de los leones copiada de la famosa fuente homónima en la “Alhambra” de Granada), tampoco hay que dedicarle mucho tiempo. En su día, se proyectó como punto focal del barrio del castillo, que reemplazó a las antiguas fortificaciones poligonales.

Diversos edificios señoriales forman parte además del barrio: la neo-renacentista “Real Academia” (en la actualidad, “Menos Collegium”, parte de la Universidad) y el neoclásico “Teatro Municipal” (hoy “Teatro Wielki”). La vista de algunos de estos edificios, de diversos estilos arquitectónicos, es todo un anticipo de lo que espera al visitante que se dispone a descubrir Poznan.

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