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Verona, historia y ópera para este verano

Por   /   5 junio, 2015  /   Sin Comentarios

Por Enrique Sancho, director de Open Comunicación, compañía especializada en comunicación y marketing.

 

Río de Verona, de OpenPoco podía imaginar el mediocre escritor italiano Luigi da Porto que su narración (en parte autobiográfica, en parte inspirada en un drama real de 1302) “Historia novellamente ritrovata di due nobili amanti” iba a dar tanto juego. No contaba, desde luego, con que su novelita de amores trágicos llegara a las manos de un entonces joven William Shakespeare quien, tomando cosas de aquí y de allá, creó la inmortal “Romeo y Julieta”, una de las obras más representadas y prototipo de la mejor historia de amor.

Tampoco podían imaginar ni Luigi ni William que Verona, la ciudad en que ambos ambientaron la relación de los dos jóvenes con las familias enfrentadas, se convirtiera en prototipo de destino para enamorados, ni que los espacios en que Julieta Capuleto y Romeo Montesco vivieron su historia de amor y muerte en la ficción pasaran a ser iconos del recorrido turístico por la bella ciudad italiana. Aquí, en el recodo que forma el río Adige en su camino al Adriático, se aloja la ciudad de los enamorados más tozudos de la literatura universal. Shakespeare solo pudo soñarla, pero otros colegas viajeros como Dickens o Goethe la alabaron, y hasta el propio Dante situó en los círculos de la Divina Comedia a veroneses notables.

Cuando se visita por primera vez Verona (o por tercera o cuarta), sale al paso enseguida la Casa de Julieta, un palacio gótico con su célebre balcón y con la estatua en bronce de la heroína en el patio con el pecho derecho desteñido y sobado, ya que, al parecer, tocarlo da suerte en el amor, y con miles de papelitos (al menos no hay candados) con nuevos nombres de enamorados y corazones atravesados por flechas. Balcón de Julietta, de OpenTambién, un poco más lejos, puede visitarse la mismísima tumba de Julieta y, con algo de imaginación, se descubren los lugares de las peleas entre las dos familias y los de los encuentros furtivos de los amantes. Todo, naturalmente, es imaginario pero, aquí se puede emplear una de las frases más típicas y utilizadas del italiano: “Se non è vero, è ben trovato”.

Romana y medieval

Pero incluso si uno no se deja seducir por el encanto de Romeo y Julieta, como hacen 4 millones de turistas cada año, sí lo hará por el de su ciudad, cuyo centro histórico es «Patrimonio de la Humanidad».

Por encima de los tópicos literarios, esta encantadora villa medieval es, incluso hoy, un magnífico escenario para todo tipo de historias, con sus imponentes ruinas romanas, sus leyendas medievales, sus recuerdos góticos y sus grandes palacios del siglo XVII. Y es que Verona es un maravilloso ejemplo de integración urbana, arquitectónica y artística de los distintos períodos históricos que se han sucedido durante dos milenios.

Dentro del patrimonio histórico veronés, www.jetcost.es destaca su herencia romana. Y la Arena del siglo I, en plena Plaza del Brà, es su ejemplo más grandioso. Construida en mármol rosa e impecablemente conservada, es el tercer coliseo más grande de Europa, con capacidad para 30.000 espectadores. Coliseo de Verona, de OpenFue levantado en el siglo I por Tiberio y es la sede de uno de los más prestigiosos festivales líricos del mundo (sus óperas al aire libre atraen a melómanos de toda Europa). Pero además de la Arena, Verona conserva el Puente de Piedra, que, aunque sufrió grandes daños durante la II Guerra Mundial, fue reconstruido manteniendo gran parte de los materiales originales rescatados del lecho del río, los restos de dos puertas de acceso a la ciudad (Porta Borsari y la Porta dei Leoni), así como un teatro romano al que se llega cruzando a la otra orilla del río Adigio, a los pies de la colina di San Pietro, si bien lo que hoy se contempla no hace justicia a la majestuosidad original, que incluía, además del graderío, un magnífico escenario; pero aún así, merece la pena acercarse a contemplarlo.

Pero Verona es también una ciudad ante todo medieval, y no faltan palacios, iglesias ni, por supuesto, la catedral. Entre otros, destacan San Zeno, algo alejado del núcleo urbano, pero una joya románica considerada una de las más bellas de Italia; o Santa Anastasia, la iglesia más grande de Verona, ordenada construir por los dominicos entre los siglos XIV y XV (su interior gótico alberga un gran repertorio de obras de arte). En cuanto a su catedral (siglo XII), es pura armonía románica y gótica, y en su interior custodia, entre otros tesoros, un retablo de Tiziano con la imagen de la Asunción. Y también es preciso destacar la Basílica de San Fermo Maggiore, dos construcciones románicas superpuestas. Tampoco faltan los románticos jardines: cruzando el Adigio por el Ponte Nuovo, se puede pasear por los jardines Giusti, escalonados en torno a una villa del XVI, que sirvieron de inspiración al alemán Goethe.

Piazza dei Signori, de OpenVerona es así “Patrimonio de la Humanidad”, y basta pasear por sus plazas y alzar la mirada a las fachadas de sus palacios para entender por qué. En esta ciudad la prosperidad se tradujo en edificios elegantes y avenidas señoriales. Buen ejemplo es la Piazza delle Erbe, antiguo foro romano que hoy se ha convertido en animado mercado flanqueado por edificios de renombre como el Palazzo Maffei, la Torre del Gardello, el Palazzo Comune (antiguo Ayuntamiento), la Fuente de la Madonna Verona y el Arco della Costa, del que pende la costilla de una ballena (según la leyenda, caerá cuando por primera vez pase por debajo una persona justa). Atravesando el arco –y sin que la costilla se inmute– se llega a otra plaza, la Dei Signori, considerada el salón de la ciudad y que es otro ejemplo de armonía de estilos, presidida por un pétreo Dante Alighieri. Y a continuación, los Arche Scaligere, delicados sepulcros de los nobles de Verona.

Gastronomía y ópera

El recorrido por las bellezas de Verona puede provocar cansacio… y hambre. Por eso, el mejor remedio es sentarse a la mesa de cualquiera de sus trattorias, bottegas y restaurantes. No hay que obviar que, en Verona, la gastronomía va más allá de la pasta y la pizza (aunque también las hay, y excelentes) para deleitarse con los platos de risotto all’Amarone, el arroz de Isola, los espárragos de Arcole, los tortellini di Valeggio sul Mincio, los guisos de ternera o el pescado fresco, que viene de lagos como el Garda y el Como. Y de postre, o para entre horas, los helados artesanales y el pandoro, un bizcocho parecido al panetone. Y además, toda la zona es rica en vinos, entre los que hay que destacar el Valpolicella, Soave, Bardolino y Custoza.

En cualquier caso es preciso recordar que una de las citas obligadas en Verona para los veranos es su Arena, para presenciar en directo alguna de las óperas que tienen lugar desde el 19 de junio al 6 de septiembre dentro del Festival de Ópera en la Arena di Verona, que se remonta a hace más de 100 años, pues fue en 1913 cuando arrancó el mismo con el estreno de Aida, organizado por el tenor veronés Giovanni Zenatello y empresario Ottone Rovato para conmemorar el centenario del nacimiento de Giuseppe Verdi.

Festival Opera de Verona, de OpenDe manera que durante más de un siglo (a excepción de dos breves interrupciones durante las dos guerras mundiales), cada verano, el anfiteatro romano se transforma en el mayor teatro de ópera al aire libre del mundo. Las obras elegidas cada temporada suelen ser bastante populares. Un total de 54 representaciones que este año traerán 6 óperas inmortales, donde, como no podía ser de otra manera en Verona, abundan las historias de amor, muchas de ellas trágicas: Nabucco, Aida, Tosca, Don Giovanni, Il Barbiere di Siviglia y, naturalmente, Romeo et Julieta, además de dos galas especiales, una Roberto Bolle and Friends y otra Carmen Gala Concert, con los momentos más destacados de la ópera de Bizet y el gran regreso de la impresionante Carmina Burana. El Festival, en el año de la “Expo Milán 2015”, tiene la intención de seguir el tema de la exposición «alimentar al planeta» con la cultura y la magia de la música, gracias a los títulos más queridos de la ópera y espectaculares intérpretes.

Para acudir a la cita con la ciudad y el festival, el buscador de vuelos y hoteles Jetcost (www.jetcost.es) recomienda especialmente los nuevos vuelos directos de la compañía española Iberia Express, que han comenzado este 2 de junio con tres frecuencias semanales (martes, jueves y sábados) y precios a partir de 22 euros por trayecto. Y para la estancia, Jetcost ha encontrado casi medio millar de hoteles en el centro de la ciudad y sus alrededores y con precios a partir de 33 euros por habitación y noche.

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Sobre el autor

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