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Factores que revelan si ha llegado el momento de vender tu empresa

Por   /   22 abril, 2019  /   Sin Comentarios

Por José María Hevia Ivars, Director del Área de Corporate, y Alejandro Martínez Fuster, Director del Área de Inversiones, de EFE&ENE, Consultora multidisciplinar especializada en soluciones personalizadas de gestión e inversión para grandes patrimonios, grupos familiares y grupos empresariales.

 

Vender una compañía es una decisión muy compleja y son muchos los factores que hay que analizar, tanto internos de la propia empresa como externos del sector y del mercado. Todos estos elementos han de ser desplegados como las fichas en un tablero a la hora de jugar para que el empresario tome la mejor decisión con la perspectiva adecuada.

Lo cierto es que el proceso de venta de una compañía debe estar siempre diseñado para maximizar su valor, lo que se consigue mediante un procedimiento profesional. Esto es, organizado en todos sus puntos: estudio de la situación, preparación de la documentación y en la negociación propiamente dicha.

Se trata de tener capacidad de proyectar y de desvincularse emocionalmente, algo que suele ser muy difícil para el dueño de la empresa. Y es que el arraigo del cliente con su negocio le puede hacer cometer errores en la negociación que pueden poner la misma en riesgo. De un lado, puede perjudicar al precio por tener prisa por cerrar un acuerdo y, de otro, equivocarse por desconocimiento de algunos indicadores relevantes. Duda para la venta de empresa, de PixabayPor ejemplo, no se suele tomar en el momento adecuado la decisión de vender y puede darse la circunstancia de que sea necesario preparar la empresa para dicha transacción, o que la operación necesaria para esa compañía no sea una venta total o parcial sino otro tipo de operación (restructuración, refinanciación, etc.)

En cualquier caso, cada empresa presenta sus propias singularidades, por lo que existen unos parámetros generales en los que basarnos para saber si ha llegado el momento de desprendernos de ella:

  • 1. ¿Está creando valor mi empresa? Todos los negocios tienen una “inercia comercial”, que suele ser mayor y más intensa cuanto más tiempo ha estado la compañía operando en un mercado. El empresario ha de ser honrado consigo mismo y detectar cuándo su crecimiento o el frenazo de su caída en ventas obedece a este factor.
  • 2. ¿Tengo dificultades a la hora de proyectar el futuro de mi compañía? Si me enfrento a la proyección de mi negocio y no soy capaz de saber lo que va a suceder con cierta claridad en un periodo razonable de tiempo, puede ser que me encuentre ante un agotamiento del modelo.
  • Si en la elaboración de un DAFO, un análisis de debilidades y fortalezas de la empresa, no soy capaz de convertir las amenazas en oportunidades, debo reflexionar sobre ello.
  •  Asisto ajeno a los procesos de concentración en el sector. Se han comprado compañías, se han fusionado, hay acuerdos estratégicos entre diferentes actores y yo no he hecho nada. Malo. Mis competidores cada vez van a ser más grandes, van a diluir los costes mejor que yo y van a tener una red mucho más poderosa que la mía.
  • ¿Tengo dudas sobre la sucesión? No tengo claro el organigrama que voy a dejar gobernando en mi compañía el día de mi salida. Ser competitivo empieza por la dirección, pero yo no tengo claro que mi relevo vaya a estar a la altura por formación, por aptitud, por actitud. No estamos ante un buen indicador.

Por otro lado, y a nivel externo, también debemos estar pendientes de tres elementos: el momento del ciclo económico, la situación del mercado de crédito y los tipos de interés. Con los dos primeros al alza y el tercero a la baja, el entorno es favorable a la venta. No obstante, en este último punto hay que tener en cuenta que la rentabilidad que se le exige al capital cuando los tipos de interés están bajos es menor que la que le exige cuando están altos. Así, un comprador en un entorno de tipos bajo se conforma con una rentabilidad menor y, por tanto, puede pagar más precio.

Con todo esto, ¿Es 2019 un buen año para vender? En este punto, y tras analizar y pros y contras, la conclusión nos lleva hacia los próximos dieciocho meses como momento óptimo. Y es que, por una parte, no hay espacio para bajar tipos de interés y, aunque la política monetaria siga siendo laxa, cualquier subida de tipos en Europa frenará la actividad compradora y dificultará cualquier venta; la deuda se hará más cara y las valoraciones se corregirán a la baja, con lo cual comprador y vendedor se alejarán. Sin embargo, en lo positivo, es preciso destacar que la sensación es que nunca ha habido tanto dinero encontrándose con tan pocos proyectos. El capital riesgo buscando compañías revisa oportunidades constantemente y, aunque es una señal de fin de ciclo, es asimismo una excelente noticia para los que quieren vender. De ahí la conclusión de que la ventana perfecta para vender se abre ahora.

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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