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¿Valores o valores económicos? ¿Qué necesitamos?

Por   /   11 agosto, 2015  /   Sin Comentarios

Portada ¿Valores o valores económicos?Autor: Ismael Quintanilla Pardo.

Editorial: Ediciones Pirámide (Colección “Empresa y Gestión”) 2014.

 

Cada vez son más las voces que aventuran que estamos a las puertas de un cambio de época. La reciente crisis global, a la que todavía no se ha puesto realmente término, ha puesto en jaque un modelo, no solo económico sino también social (la desigualdad entre personas en ambos aspectos es algo innegable), cuya salida a flote solo será posible realmente, según algunos, con un cambio radical de los valores que llevan imperando en las últimas décadas.

Para Ismael Quintanilla, experto y doctor en Psicología y con una treintena de libros ya en su haber, además de innumerables artículos y colaboraciones periodísticas en su especialidad, la crisis es precisamente la mejor situación para mejorar nuestra sociedad, pues propicia incentivos y ganas para ello, y está con Einstein cuando decía que la crisis trae progresos, pues en ella nace la inventiva, y sin crisis no hay desafíos, ya que se cae en la rutina.

Constata en este libro las limitaciones del actual sistema dominante de valores, los modelos sociopolíticos y económicos imperantes e incluso las mentalidades y formas de vivir, a la vez que considera también que no es posible resolver un problema recurriendo a las mismas reglas y procedimientos de intervención económica que lo causaron. Para buscar resultados distintos, no hay que hacer siempre lo mismo y hay que cambiar el modo de pensar. “La superación de la crisis no se puede pensar como una recuperación, como una vuelta a lo de antes, al pasado, como el paso de un nubarrón que nos devuelve el clima soleado de los años previos. No es esa una expectativa o espera productiva. El reto está en la construcción de algo nuevo e innovador”.

El autor sugiere y propone así nuevos planteamientos responsablemente optimistas, y aunque apunta los errores e insuficiencias de tiempos anteriores, también advierte los riesgos de abordar nuevos caminos. Según él, difícilmente se puede explicar lo económico sin la lógica de los valores, y estos, sin considerar sus dimensiones psicológicas. Además, una explicación estrictamente económica resulta reducida y reduccionista: los ciudadanos no solo necesitan trabajo y dinero, y en los intercambios económicos también hay emociones, creencias, dudas, expectativas, poder y numerosas influencias psicosociales.

En el presente libro, Quintanilla completa en esa línea todo un ensayo hacia un mundo mejor cuya consecución pasa antes evidentemente por la superación del momento actual. En su reflexión ahonda en la propia persona en sociedad y sus valores, vivencias, experiencias y retos de autorrealización, y también en las formas y retos para la construcción de un mundo más humano en el que vivir. Y entiende que no saldremos de la crisis considerando únicamente la perspectiva financiera, recortando derechos y asistencias sociales. Por el contrario, hará falta una economía productiva, basada en el esfuerzo colectivo, la consolidación de un sistema de valores orientado hace el bien común y la confluencia de múltiples inteligencias capaces de emprender la mejora y el progreso de nuestra sociedad.

Y en esa tarea apuesta por los jóvenes en el sentido de identificarlos con personas con pensamientos renovados, provocadores e innovadores que interpretan el futuro en constante cambio, como una oportunidad y un desafío, es decir, los emprendedores, y en el desarrollo de empresas más responsables, verdadero motor de una economía productiva y contrapuesta a la especulativa. “El cambio es inevitable y hoy precisamos emprendedores interesados por la responsabilidad, el ingenio, la creatividad y la cultura; jóvenes dispuestos a vivir de otra manera trabajando para o creando empresas responsables y comprometidas social y económicamente. Una generación de mentalidad transformadora, opuesta a la resignación, la apatía o la competitividad a costa de cualquier cosa”.

En su exposición, y para mostrar los verdaderos valores que es preciso que se impongan en estos tiempos, el volumen, dentro de una línea optimista, adopta una perspectiva psicosocial siguiendo una línea argumental que se sintetiza en siete capítulos los valores (y no los valores económicos) que precisamos, que va repasando paulatinamente y salpicado de infinidad de anécdotas y conversaciones con amigos, compañeros y hasta con su admirado profesor Don Claudio. El volumen muestra y hace comprender así aspectos importantes del comportamiento humano.

En el último de los capítulos, y ante la pregunta de si es una utopía pensar que es posible un esquema de valores más justo, equitativo y solidario, Quintanilla expone que, efectivamente, quizá sea una utopía, pero es lo más sensato, y además es urgente e imprescindible. “Sin utopía no habrá confrontación de ideas. La esencia de la innovación es el cambio. En cualquier caso, buena parte de la solución se encuentra en el cambio; pero no tanto en el modelo económico como en la urgente necesidad de que la economía del libre mercado se aplique y se desarrolle según sus principios esenciales, y no de los de los que algunos se han ido inventando y alterando a su conveniencia”.

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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