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Pese al paro, miles de vacantes laborales se quedan sin cubrir por falta de profesionales preparados

Por   /   17 octubre, 2013  /   Sin Comentarios

Nada menos menos que 18 de las 30 principales economías nacionales de todo el mundo presentan un desajuste severo donde los elevados índices de desempleo no impiden que queden miles de vacantes laborales sin cubrir, ya que el mercado no ofrece los profesionales con las capacidades y habilidades que se demandan. Esta es al menos una de las principales conclusiones del “Hays Global Skills Index 2013”, prestigioso informe elaborado por la multinacional británica de gestión de talento Hays en colaboración con Oxford Economics.

Profesionales cualificados, de HaysNadaEl informe, titulado “El gran desajuste de talento”, apunta que, en muchos mercados, los profesionales disponibles no cumplen los requisitos y aptitudes que las empresas están buscando. De hecho, según el mismo, la profundidad de la recesión no explica las causas fundamentales del desempleo ni por qué el mercado laboral no proporciona los profesionales con las aptitudes que necesitan las empresas. E incluso detalla que los países más afectados por la crisis, como es el caso de España, tienen las mismas posibilidades de aportar empleados con las aptitudes necesarias que las economías más fuertes.

Lo cierto es que el problema del desajuste de talento afecta a varios continentes, si bien la situación es particularmente seria en EEUU, que lucha por recuperarse sin empleo. Le siguen España, Portugal e Irlanda, todos ellos afectados por la crisis de la Eurozona, en tanto que, por su parte, Japón combate la estancación y deflación económica, mientras que en el Reino Unido la recuperación económica se ve amenazada por la escasez de aptitudes en múltiples industrias.

El estudio muestra también un “gap” entre los salarios de los profesionales de industrias altamente cualificadas y los profesionales cualificados de otros sectores, que tienen un margen de negociación salarial mucho menor. España se sitúa entre los países que sufren estos desajustes que tienen su origen en factores como el paro estructural y la baja flexibilidad del sistema educativo.

En concreto, el índice, que establece una puntuación para cada país de entre 0 y 10 para medir las restricciones y fricciones afrontadas por los mercados de trabajo cualificado tras analizar un total de siete componentes (niveles de educación, flexibilidad del mercado laboral, presión salarias de los candidatos cualificados, etc.), sitúa a España con una puntuación de 5,9 puntos (por debajo de 5 es cuando no se detectan grandes restricciones en el empleo cualificado), mostrando un mercado con varias paradojas.

Por un lado, existe una gran dificultad para cubrir algunos de los puestos más cualificados, en especial en las industrias más avanzadas, como es el caso del sector energético: así, en el componente “Presión salarial en las profesiones de industrias de alta cualificación”, se alcanza una puntuación de 8,8, que indica que existe mucho poder de negociación salarial de parte de los profesionales, al ser éstos escasos, y una gran competencia por el talento entre empresas. Pero no sucede lo mismo en otras ocupaciones cualificadas, donde el índice de presión salarial baja a un 4,0, que indica que existe una gran oferta de profesionales cualificados, por lo que la guerra por el talento es mucho más equilibrada.

En lo que afecta a la calificación de presión salarial general, baja todavía más (a un 1,6), lo que se explica por la alta tasa de paro que existe en el país, especialmente en puestos que no requieren formación universitaria, especializaciones o idioma. En este caso, son los empleadores quienes marcan, a la baja, los salarios, lo que provoca “gaps”, cada vez más importantes, entre los salarios de los trabajadores más cualificados y los menos cualificados. Según el informe, España sigue sufriendo las consecuencias de la recesión económica y tiene un tamaño económico un 7% más pequeño que hace 5 años, con una tasa de desempleo del 27%. Un desempleo estructural que va acompañado de una tasa de participación de la fuerza laboral en el mercado en descenso, que puntúan un 7,2, aunque también influye en ello la baja flexibilidad del mercado laboral, con una calificación en el Índice de 5,0.

El origen de muchos de los conflictos del mercado laboral en España lo tenemos, conforme a la investigación, en la educación. La flexibilidad de la formación es muy baja, los planes educativos son muy rígidos y no se adaptan a las necesidades del mercado laboral, lo que provoca una pérdida de talento, especialmente entre jóvenes, y a su vez crea un problema en las empresas para cubrir los puestos que requieren cualificación (especialización o idiomas, por ejemplo).

Portada Informe HaysEl informe destaca asimismo que en los últimos cinco años ha caído el empleo un 7% entre los trabajadores con nivel alto de educación, mientras que la cifra sube hasta el 27% en los trabajadores sin estudios, de los cuales muchos provienen del sector de la construcción. Según afirma Christopher Dottie, director general de Hays España, “no obstante, existe un estancamiento desde 2008 entre los profesionales más cualificados: desde esa fecha ha habido un incremento importante en los trabajadores que permanecen más de seis años en una compañía, que representan actualmente un 48% del total. Esta rigidez del mercado laboral supone una amenaza para la futura competitividad de España».

Al margen de nuestro país, no obstante, la investigación también identifica resultados positivos en numerosos mercados, pero alerta sobre la necesidad de que los gobiernos y la comunidad empresarial tomen medidas para acabar con la escasez de aptitudes, permitiendo que los mercados laborales cualificados operen de manera más flexible, alineando más estrechamente la política educativa con las necesidades económicas y asegurando que el mayor número de trabajadores cualificados, de todas las generaciones, formen parte del mercado laboral.

Y otras conclusiones del estudio son también que: no existe una relación clara entre el rendimiento económico de un país y la eficiencia de sus mercados laborales (las políticas de empleo y educación, a diferencia de las condiciones económicas, suponen elementos clave para atajar el desajuste de talento global); pocos países tienen sistemas educativos que aporten las aptitudes requeridas por los empresarios para sus vacantes; la mayoría de los países tienen una oferta inflexible de trabajo, lo que indica que algunos grupos clave en edad de trabajar no están participando en el mercado laboral; economías en desarrollo como China e India tienen trabajadores muy flexibles, si bien la inflexibilidad de sus sistemas educativos hace poco probable que la provisión de aptitudes a través de la educación se adapte de forma efectiva a las condiciones económicas cambiantes; y en la mayoría de países, los mercados laborales cualificados se han endurecido a lo largo del pasado año.

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