Página 1 de 4 de La fabricación aditiva, base para el desarrollo de la “fábrica digital 2.0” (*)
La fabricación aditiva, o “additive manufacturing”, como se conoce internacionalmente, consiste en la sucesiva superposición de capas micrométricas de material, normalmente en forma de polvo, hasta conseguir el objeto deseado. La consolidación del material en cada una de las capas se consigue de manera distinta según la tecnología.
Esta modalidad de fabricación supone una nueva revolución industrial, íntimamente vinculada con el desarrollo de las TIC, y es la pieza angular de la fábrica de la era digital y del futuro industrial de los países desarrollados al permitir, entre otras ventajas, prescindir de herramientas y utillajes de fabricación, reproducir cualquier geometría que el ser humano pueda imaginar, ofrecer una respuesta inmediata a las cambiantes necesidades del mercado y atender a la creciente demanda de diferenciación y personalización de los productos por parte de los consumidores.
Lo cierto es que, en las tres últimas décadas, se ha producido una transición hacia lo digital en todos los ámbitos y las fábricas no han sido ajenas a este fenómeno, incorporando desde sistemas de Diseño Asistido por Computación (CAD) o software de Fabricación Asistida por Computador (CAM), pasando por el empleo de autómatas y robots, la inspección de calidad mediante visión artificial y el control del avance de la producción en tiempo real (MES), hasta la modelización y recreación virtual de procesos y fábricas enteras con software de simulación (CAPE).
Todos estos avances han permitido procesar a gran velocidad ingentes cantidades de datos y manejar sistemas mecánicos, superando los límites conocidos de fiabilidad y precisión. Sin embargo, los procesos de fabricación, aunque asistidos por controles más avanzados, siguen siendo mayormente tradicionales por arranque de material, por fundición o por inyección. Pero estos métodos se enfrentan a limitaciones, ya no de control, sino físicas, como la imposibilidad de realizar taladros curvos, las colisiones de herramientas con la pieza de geometría compleja, o las restricciones de ángulos de desmoldeo, por ejemplo, que bloquean la creatividad y constituyen una barrera, muchas veces infranqueable, al desarrollo de nuevos productos de alto valor añadido o con nuevas funcionalidades.
En ese sentido, las tecnologías de fabricación aditiva, aprovechando el conocimiento de la era digital, permiten superar esas limitaciones y suponen una auténtica revolución respecto a los procesos tradicionales de fabricación, al posibilitar la fabricación por deposición controlada de material, capa a capa, aportando exclusivamente allí donde es necesario, hasta conseguir la geometría deseada, en lugar de arrancar material (mecanizado, troquelado…) o conformar con ayuda de utillajes y moldes (fundición, inyección, plegado…).
Son muy diversas las técnicas de fabricación aditiva como la estereolitografía o el sinterizado selectivo láser, que permiten obtener piezas desde un archivo “CAD 3D”, “imprimiéndolas” de forma totalmente controlada sobre una superficie. Por eso también se han empleado otros términos para referirse a ellas, como e-manufacturing (fabricación electrónica), direct manufacturing (fabricación directa) o additive layer manufacturing-ALM (fabricación aditiva por capas).
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