01 Diciembre 2011por Carlos Eres, Director General de GFT España, filial de la multinacional proveedora de servicios y soluciones de TI innovadores
Página 1 de 2 de La necesaria adaptación de la banca al monedero electrónico
El lanzamiento del monedero electrónico “Google Wallet”, anunciado por Google el pasado mes de septiembre, constituye el intento más prometedor hasta la fecha de que el pago a través del móvil pueda conquistar el mercado. Pero a su vez, eso puede ser también, a la larga, toda una amenaza para los bancos, por el riesgo de perder el contacto directo con los clientes y convertirse en simples socios en las transacciones finales de proveedores de Internet.
Hasta ahora, ninguna empresa líder del mercado había conseguido lo que ha logrado Google: reunir a socios de los principales sectores para la implementación del pago por móvil. Lo cierto es que todos los intentos por crear un tráfico de pagos electrónico a través del móvil habían fracasado debido a su complejidad. Sin embargo, este proveedor de tecnología ha conseguido que realmente los smartphones puedan utilizarse como monederos electrónicos, gracias a su fuerte alianza con socios de los sectores financieros, comercial y político. Y ahora son las multinacionales las que se han puesto manos a la obra, ya que son las que pueden abarcar rápidamente mercados más amplios (también en Europa y Asia), después de los éxitos obtenidos a nivel local.
Los conceptos y tecnologías usadas en el pago móvil se conocen desde hace años; no es algo que Google se haya inventado. Sin embargo, lo cierto es que los grandes bancos y las compañías de telecomunicaciones no han conseguido liderar estos nuevos sectores del mercado. De ahí que lo importante ahora es que, bajo estas nuevas condiciones, obtengan un papel importante en los servicios de pago por móvil. Es un hecho el peligro de que los bancos pierdan el contacto con sus clientes si los smartphones se convierten en el principal medio para realizar transacciones y negocios bancarios. En ese caso, a las entidades bancarias sólo les quedaría el papel de gestión de las transacciones finales y, como tales, no tardaría en llegar el día en el que, incluso en ese campo, pudieran ser sustituidos fácilmente.
Por eso, los bancos deberían examinar ahora la eficacia de todas sus estrategias en lo que se refiere a movilidad. Ahora es cuando se definirán las nuevas reglas del juego.
Por otro lado, la gran oportunidad que se le plantea a los bancos es combinar esas transacciones de pago junto con la información contextual proporcionada por el dispositivo, como por ejemplo, el lugar en donde el usuario está realizando esta transacción. Esto serviría para reforzar la seguridad de las distintas transacciones, lo que supone un aspecto muy valioso para el usuario y un servicio de valor añadido para la entidad bancaria.
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