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Opinión

De la navegación a la indagación con Internet

10 Junio 2010por José Enebral. Consultor de Nordkom (jose.enebral@nordkom.es)

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Pues también nosotros podemos hacer descubrimientos “serendipitosos” (casuales) en la Red, incluso aunque no se ajusten exactamente a nuestro patrón de búsqueda. Con la salvedad de que no toda la información alojada es fiable, podemos referirnos a Internet como un tesoro que no aprovechamos debidamente.

Estudiando el caso del horno de microondas (años 70-80), observé la fuerza competitiva de las compañías japonesas frente a las americanas, que también se manifestaba, por ejemplo, en el sector del automóvil, como asimismo se puso de manifiesto en el caso del fax, surgido a partir de la digitalización de las redes telefónicas. La aparición de la telefonía digital se basaba en el principio de división en el tiempo, uno de los cuatro grandes principios de Altshuller, para la solución creativa de problemas.

Y es que, mediado el siglo XX, y mientras en EEUU la creatividad se orientaba hacia el brainstorming, en la URSS surgía la teoría TRIZ del jovencísimo y audaz Genrich Alsthuler; una teoría que acabaría asombrando a los expertos soviéticos y luego a los de Oriente y Occidente. No son pocas las cosas que hay en común entre la personalidad de este gran innovador, de quien apenas se habla, y la del gran físico de Ulm, Albert Einstein, la inteligencia en su mejor expresión científica, de quien todo el mundo hablaba y habla.

También pude estudiar finalmente en Internet a otro singular personaje de la época de Stalin: Zeigarnik. Hace quizá unos 12 años buscaba yo información sobre el denominado “efecto Zeigarnick”, término leído en un libro sobre inteligencia emocional. Mi trayectoria de ingeniero me había mantenido alejado de la psicología y de ideas como la de este efecto interesante. En Internet se hablaba de un investigador ruso, y poco más. Hace un par de años, sin embargo, pude ya saber mucho más sobre el personaje, en realidad una mujer, Bluma, ilustre señora de pensamiento penetrante y mirada aún más penetrante, ya desde que era un bebé en brazos de su madre, Ronia.

Surgida de la colaboración de la joven Bluma con su tutor, el luego famoso gestaltista Kurt Lewin, me resultó muy útil la idea del “efecto Zeigarnik”, al relacionarla yo enseguida tanto con el aprendizaje permanente como con la innovación en la empresa, dos elementos que debemos considerar procesos y no sólo sucesos. Más tarde, investigando los orígenes de la Dirección por Objetivos del maestro Drucker, topé también con Lewin… Tengo algunos libros de Drucker (como de otros autores considerados expertos del management) y los considero muy valiosos, como muy valioso me resultó el texto “Managing Innovation”, de John S. Rydz; pero Internet es especial.

En Internet me documenté asimismo sobre la excelencia informacional en las empresas y conecté con el information literacy (or fluency) movement, con el lifelong learning movement, con el knowledge management movement, con el critical thinking movement… Pero no me extenderé más para decir lo que el lector ya habrá interpretado: vale la pena tirar del hilo en Internet.

Por: José Enebral. Consultor de Nordkom (jose.enebral@nordkom.es)

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