Por primera vez desde el año 2000, los países que integran el G-20 no han conseguido reducir sus emisiones de CO2 a pesar de la débil recuperación de la actividad mundial. De hecho, según detalla el “Indicador de Economía Baja en Carbono 2011”, elaborado por la consultora PwC, en 2010 las economías del grupo de 20 países más industrializados del mundo crecieron un 5,1%, pero sus emisiones aumentaron un 5,8%. Este desfase del 0,7% demuestra que la recuperación de la actividad, allá donde ha tenido lugar, no ha sido limpia desde un punto de vista medioambiental.
Lo cierto es que, entre la veintena de naciones consideradas en el estudio, solo ocho han reducido sus emisiones contra el medio ambiente respecto a su crecimiento económico, en tanto que dos más las han mantenido neutras (0%) y diez han emitido contaminación en mayor medida de lo que ha aumentado su PIB.
En esa dinámica, no obstante, España (debido a una mengua del 0,1% de nuestro PIB y a una disminución de las emisiones del 3,7%) sí ha reducido sus emisiones proporcionales durante el último ejercicio en un 3,6%, convirtiéndose de esta manera en el cuarto país que, con relación a sus PIB, más ha rebajado su contaminación carbónica. La lista está encabezada en ese sentido por Australia, que ha restringido sus emisiones un 10,9% (consecuencia de un crecimiento económico del 3% a pesar de haber reducido además sus emisiones totales en -8,2%); seguida por México, con un 5,1% de recorte de emisiones (incremento económico del 5,5% y de solo un 0,1% de emisiones) y Argentina, con una reducción del 4,8% (subida del 9,2% del PIB y de apenas un 4% en sus emisiones). Por el contrario, Brasil, Arabia Saudí y Reino Unido, con aumentos de emisiones proporcionales recíprocas del 3,5%, del 3,2% y del 2,2%, ha resultado los países que peor han evolucionado medioambientalmente.
El rápido crecimiento de las emisiones de CO2 en los países emergentes (especialmente en Corea, Brasil y China), los inviernos más fríos y la caída del precio del carbón respecto al del gas son algunos de los motivos que explican este aumento de las emisiones.
El estudio de PwC concluye que este incremento de los gases de efecto invernadero durante el último año está poniendo en riesgo el objetivo de limitar a dos grados centígrados el incremento de la temperatura global de la tierra en 2050. Si el año pasado el informe ponía de relieve que para cumplir con este compromiso sería necesario una rebaja de las emisiones del 4,7% de media anual, con los datos de este ejercicio el esfuerzo de reducción para los próximos 39 años deberá ser aún mayor: hasta el 4,8%. Para ello, será también imprescindible, según el estudio, cambiar la composición del mix energético mundial: las energías renovables y nucleares deberán suponer el 40% de la generación total, en 2050.
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