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Tecnologías y capacidad para traspasar las fronteras del ser humano

Por   /   28 diciembre, 2018  /   Sin Comentarios

Helena Herrero, presidenta de HP EspañaPor Helena Herrero, Presidenta para España y Portugal de HP, Multinacional tecnológica.

 

La magnitud del cambio en el que estamos inmersos no se parece a nada que hayamos visto antes en nuestra historia, pero si nos fijamos en los siglos XIX y XX, la invención y la adopción masiva del acero y de los motores de vapor condujeron a un enorme incremento de productividad y crecimiento económico, al permitir que las fábricas pasaran de producir decenas a miles de productos al día. Además, también fueron el origen de un transporte más rápido y eficiente, al tiempo que facilitaron la transición del trabajo artesano al basado en las máquinas. Y por otra parte, el siglo XX trajo nuevos detonantes tecnológicos para el crecimiento económico y la mejora de la eficiencia, gracias a la adopción del petróleo, los antibióticos y la electricidad.

En esa dinámica, en los entornos de cambio actuales, nos encontramos ante una serie de tendencias tecnológicas nuevas y convergentes que son capaces de fusionar el mundo natural con el tecnológico. Un mundo en el que los contratos de compras y los bienes físicos hechos a medida son tan instantáneos como la transferencia de datos y en el que utilizamos tecnologías biológicas y cibernéticas que desafían enfermedades y mejoran nuestros cuerpos. Un conjunto de realidades que supondrán un punto de inflexión, donde los productos que hoy nos parecen de ciencia ficción se convertirán en accesorios de nuestra vida cotidiana.

Tres megatendencias que cambiarán el mundo

Lo cierto es que, ya en el siglo XXI, tres tendencias tecnológicas convergen y tienen el potencial para generar el mismo tipo de crecimiento que se produjo en el pasado.

La primera de ellas es la BioConvergencia o intersección de las tecnologías biológicas, físicas y de computación. Ello nos permite fabricar cosas utilizando los principios, materiales y procesos de la naturaleza sin renunciar a los avances de la tecnología digital. Y es que la creciente preocupación por la sostenibilidad de nuestro modelo de producción y consumo requería un enfoque de este tipo (por ejemplo, el 75% de los elementos de la tabla periódica están en un smartphone). En ese sentido, la fabricación inspirada en la naturaleza (como las baterías de iones de litio hechas con semillas de alfalfa y resina de pino) nos permite manejar e imitar los procesos y materiales naturales, creando bienes personalizados para los diferentes mercados locales y grupos de población. Algún día podremos incluso hacer el “backup” de todo Internet en un único gramo de ADN.

Otra de las tendencias es la denominada “Empresa sin Fricciones”, en la que los contratos de compras y los bienes físicos hechos a medida son tan instantáneos como la transferencia de datos de hoy en día. Y es que las tecnologías convergentes también nos ayudarán a ganar eficiencia en las empresas y en la forma de vender y distribuir productos. De hecho, en la próxima década, varias tecnologías disruptivas (que incluyen la inteligencia artificial, “blockchain” y el Internet de las Cosas) se combinarán para transformar los procesos de negocio que hasta ahora se han resistido a la transformación digital: desde la creación automatizada y rápida de productos a través del diseño generativo a los contratos inteligentes y la negociación autónoma. Todo ello permitirá que el montaje y empaquetado de productos esté cada vez más cerca del consumidor.

Por su parte, la impresión 3D está sentando las bases para que la robótica, el IoT y la inteligencia artificial puedan trabajar juntos y transformar radicalmente la fabricación. El resultado final será la producción en pequeñas tiradas, bajo pedido y mucho más eficiente energéticamente, en microplantas ubicadas cerca de los consumidores. Esto supondrá el final de las extensas cadenas de suministro desarrolladas el siglo pasado y eliminará muchos de los costes y de la contaminación generados por los medios de transporte actuales, una actividad que se estima utiliza más del 27%  de la energía y recursos de petróleo mundiales, produciendo 6.614 gigatoneladas de emisiones de CO2.

Más allá del ser humano

La realidad es que, con una población creciente y en proceso de cambio (cada vez más vieja), nuestras sociedades y economías dependerán de la tecnología para impulsar la productividad, hacer frente a los desafíos médicos de forma efectiva en costes y mejorar nuestra calidad de vida. No hay que olvidar que, en 1950, una persona en Estados Unidos vivía, de media, 8 años después de jubilarse, en tanto que hoy vive una media de 18 años tras su jubilación. Y para que esta fuerza laboral envejecida pueda competir, los trabajadores deberán “adaptar” sus cuerpos con “bio” y “ciber” tecnologías que incrementen el bienestar y la eficiencia. Tecnología futurista, de PixabayPodremos traspasar las fronteras del ser humano para aumentar nuestras capacidades y superar las limitaciones y obstáculos.

Un claro ejemplo de todo esto son los nuevos tipos de implantes, ortopedias, exoesqueletos y robots remotos, con los que estamos superando nuestras limitaciones físicas y “mejorando” nuestros cuerpos, hasta el punto de que, en el futuro, seremos capaces incluso de suplantar las funciones orgánicas. Y no solo nuestros cuerpos están mejorando, pues nuestras mentes se beneficiarán también de esta “bio” y “ciber” convergencia. De hecho, ya estamos siendo testigos del desarrollo de herramientas de software e interfaces que mejoran nuestro acceso a la información, al conocimiento y a la capacidad para tomar decisiones. Nuestros cerebros y los ordenadores cada vez están más conectados.

En su conjunto, estos enfoques revolucionarios transformarán cómo fabricamos, cómo vendemos, cómo trabajamos y cómo vivimos. Por el camino, harán posibles mejoras reales en la productividad y la eficiencia que cambiarán por completo el mundo que conocemos.

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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