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Experiencias en la nieve suiza, incluso sin calzarse esquís

Por   /   2 diciembre, 2020  /   Sin Comentarios

Turismo en Suiza, de Turismo de SuizaPor Enrique Sancho, director de Open Comunicación, compañía especializada en comunicación y marketing.
Fotos: Turismo de Suiza

 

La llegada del invierno convierte a Suiza en la idílica imagen que tenemos de este país. Las primeras nieves comienzan a cubrir las montañas, las estaciones de esquí se preparan para acoger a los amantes de los deportes de invierno y las ciudades ultiman los detalles para inaugurar los primeros mercadillos de Navidad.

Lo cierto es que Suiza es un país con un fuerte arraigo en tradiciones y costumbres locales, siendo el invierno una de las épocas más prolíficas en festividades populares. Pero sus habitantes son también ingeniosos y creativos y ofrecen propuestas originales en cada parte del país para todos los gustos, incluso para aquellos que no piensan calzarse unos esquís. Estas son diez (más una) de las más originales.

Paseo con raquetas, baño caliente y fondue

Paseo con raquetas, de Turismo de SuizaEl plan comienza en Göschenen con un paseo por el bosque con raquetas de nieve disfrutando de la belleza del paisaje y del silencio solo interrumpido por el crujir de la nieve y acompañados por un guía experto. Para reponerse del ejercicio, les espera una tina de madera al viejo estilo con agua caliente en la que tomar la primera copa bajo el cielo estrellado y con vistas al glaciar Damma. Se completa la experiencia, como suele ser habitual en Suiza, con una buena fondue de queso en un establo alpino.

Deslizarse en trineo por la pista Deslizarse en trineo, de Turismo de Suizamás larga de Europa: 11 km.

La pista para trineos Big Pintenfritz, que une Faulhorn y Grindelwald Oberäll pasando por Bussalp, es una de las más largas de Europa con sus 11 kilómetros de recorrido y salva un desnivel de 1.350 metros. Aunque es bastante rápida, vale la pena frenar de vez en cuando para disfrutar de las preciosas vistas del Eiger, el bosque nevado, y con un poco de suerte, los ciervos en la linde del bosque. Los trineos se pueden alquilar en Grindelwald o en la estación de montaña First.

Dormir en una cueva de 120 millones de años

Hölloch se encuentra en el Muotathal y es el sistema de cuevas más grande de Europa. No importa si hay una tormenta de invierno o si la luna brilla, pues aquí abajo se entra en otro mundo seguro a una temperatura constante de unos 6 grados, con más calor que allá arriba, Dormir en una cueva, de Turismo de Suizaen la nieve, que hace bajo cero. Y así, en el eterno silencio del inframundo, lejos de la civilización, se pueden apreciar las inmensas dimensiones de esta gigantesca cueva con más de 200 kilómetros explorados. En concreto, durante dos días los aventureros se sumergen en las profundidades de Hölloch y se despiden de la vida cotidiana. Dentro de ella, se aprecian hermosas estalactitas, formaciones rocosas de más de 120 millones de años de antigüedad, y pasarán la noche en un vivac confortablemente equipado, donde disfrutar de una «fondue» y de una zona confortable con agua corriente en la cocina, baños (aunque especiales) y lugares cómodos para sentarse y acogedores para dormir con un aislamiento óptimo.

Paseo invernal con huskies, lamas o yaks

Si te gustan los animales, te encantarán los huskies, cariñosos, obedientes y con unos preciosos ojos azules. Pero lo más importantes es que son perros de competición que han participado en muchas carreras en Europa. Para ello, durante una o dos horas, el «musher» profesional muestra a los huéspedes cómo conducir un trineo. Y así, después de que los perros y los visitantes se hayan olfateado lo suficiente, los animales Paseo invernal con yaks, de Turismo de Suizacorredores salen a pasear y se disfruta un momento único en el que se descubre la velocidad, la fuerza y la resistencia de los perros de trineo viajando como conductor o pasajero.

Otra opción menos conocida es hacer el paseo con lamas, que son atentas, cuidadosas y tan suaves como un peluche… aunque de cerca no tienen nada de juguete, y ¡son enormes! Con la silla montada y el equipaje bien atado, comenzará de esa manera un paseo delicioso por los bosques y prados nevados de Brienz. Sin duda, el aire fresco del invierno y el trote enseguida abrirán el apetito. Por eso, no hay mejor momento para disfrutar de una deliciosa «fondue» alrededor del fuego, que pondrá el sello perfecto para la excursión con las llamas.

Pero si se busca una experiencia aún más excitante y sentirse casi como en el Himalaya, se puede hacer una travesía acompañados de yaks. La experiencia aporta a toda la familia una gran bocanada de oxígeno y permite disfrutar de la naturaleza.

Bucear bajo el hielo

Bajo la superficie helada del Lago Lioson se puede disfrutar de un espectáculo realmente mágico, ya que el lago domina Les Mosses y es una joya entre los lagos alpinos. En invierno queda cubierto de hielo y nieve, como si estuviera dormido, aunque por debajo de la capa de hielo se oculta todo un espectáculo de la naturaleza. Bucear bajo el hielo, de Turismo de SuizaPara ello, los visitantes podrán sumergirse debajo del hielo y bucear con el acompañamiento y la instrucción de expertos. Eso sí, el agua es cristalina y los buceadores podrán admirar el prodigioso juego de luces del mundo helado. Descubrirán burbujas de hielo e incluso podrán nadar rodeados de peces. Además, al terminar la estimulante aventura acuática, los buceadores podrán recuperar fuerzas alrededor de una «fondue» en el restaurante Lac Lioson, donde recordar y compartir las experiencias únicas de la aventura.

Siéntete como un esquimal y construye tu propio iglú

Construye tu propio iglú de hielo y pasa la noche en él, lejos de los pueblos y la civilización, una noche de invierno que nunca olvidarás. En concreto, partiendo de la estación del valle de Pischa, en el pueblo de Davos y con su telesilla se asciende hasta los 2.482 metros. Así, los aventureros marchan hacia lo alto del valle Flüelatal y se dirigen hacia el lugar de construcción y el campamento. Allí el descanso de la noche debe ganarse con trabajo duro: los huéspedes construyen sus propios iglús, para lo que el guía experto de la ruta muestra a los huéspedes trucos y habilidades. Es asombroso lo simples que son y lo bien pensadas que están estas casas de nieve. Sientete como un esquimal, de Turismo de SuizaFinalmente, todos arman su lugar para dormir esa noche en el iglú, apartados de las masas, lejos de la civilización, en medio de la naturaleza, en la cumbre de la montaña. Eso sí, cuando todo está hermético y el viento ya no sopla a través de las paredes de nieve, se sirve una «fondue» reparadora.

Pero si no te animas a construir el iglú tú mismo, siempre puedes dormir en uno de ellos en el pueblo iglú de Gstaad, donde se podrá descansar en los sacos de dormir de aventura resistentes a las temperaturas de invierno y con las pieles de oveja. Cada iglú tiene una presentación distinta, perfecta para momentos especiales: casas de hielo de todos los tamaños, para parejas, familias y grupos de hasta 6 personas. Además, las instalaciones de la aldea de iglús incluyen un jacuzzi y no puede faltar una buena fondue.

Pesca sobre el hielo en el lago Melchsee-Frutt

Siguiendo con las vivencias de los esquimales, una experiencia divertida es pescar, Pesca sobre hielo, de Turismo de Suizao tratar de hacerlo, sobre hielo a través de un pequeño agujero. Así, en los lagos helados Melchsee o Tannensee es posible practicar un agujero bajo la supervisión de un guía y tratar de capturar, con algo de suerte, un magnífico pez, grandes truchas y truchas alpinas, que suelen acudir atraídas por la luz exterior. En cualquier caso, esta actividad permite escapar del estrés cotidiano y gozar de una grata tranquilidad en medio de un paisaje espléndido.

Skicross con la campeona mundial

Villars-sur-Ollon es el lugar de origen de la esquiadora acrobática Fanny Smith, Skicross con la campeona del mundo, de Turismo de Suizalo que ha convertido a esta estación de esquí de Vaud en un lugar inmejorable para practicar el esquí-cross. Con una longitud total de 1.000 metros, curvas impresionantes, desniveles y saltos que llevan al límite a ambiciosos esquiadores y «snowboarders»,  el recorrido da la oportunidad de poner a prueba las propias capacidades y mejorarlas. Exactamente como hizo en otro tiempo Fanny Smith: aquí aprendió los principios básicos que la convirtieron en la mejor esquiadora acrobática del mundo.

Sobrevolar el valle como un águila

Volar sobre los valles y montañas nevadas es una experiencia inolvidable. En Suiza se puede hacer de varias formas. Sobrevolar el valle, de Turismo de SuizaEn Grindelwald First, por ejemplo, esa aventura espera a los amantes de la adrenalina aérea: acostados boca abajo, se deslizan en una especie de tirolina en la que se llega a «volar» a 80 kilómetros por hora liberando la adrenalina (un vuelo más placentero puede ser hacerlo en parapente biplaza). Con un piloto experimentado, los huéspedes despegan como pasajeros y vuelan como águilas sobre el elogiado valle Leventina, observando el paisaje cubierto de nieve desde arriba y vivir emociones únicas.

Tomar una «fondue» en el telecabina

Ya vamos viendo que la «fondue» de queso no falta en casi ninguna de las propuestas divertidas que ofrece Suiza. Tomar una founde en el telecabina, de Turismo de SuizaPero nada como disfrutarla en pareja en un teleférico a la luz de las velas en un columpio aéreo. En ese sentido, Suiza es el país de los pioneros del teleférico y del queso. ¿La combinación de estas dos virtudes típicas? Comer una «fondue» en el funicular con todo lo que va con ella: vino blanco de Valais, té, aguardiente y un pequeño postre que están incluidos en el precio. El viaje nocturno con «fondue» dura una hora y el telesilla está equipado con mantas y pieles para que nadie pase demasiado frío, además de velas para hacer el paseo aún más romántico.

Excursión invernal para los más sibaritas

Si lo de la «fondue» en cualquiera de estas excursiones te sabe a poco y si el ejercicio te abre el apetito, para terminar esta serie de ideas, una excursión de experiencias que combinen ejercicio y gastronomía es la mezcla perfecta. Al respecto, la propuesta lleva el extraño nombre de «senda dils gusts», que en lengua retorromana significa «camino de los sentidos». Excursión invernal para los más sibaritas, de Turismo de SuizaSe trata de una ruta de senderismo culinaria que atraviesa el bosque y caminos invernales por las montañas de los alrededores de Flims. El camino se divide en tres etapas, de un restaurante a otro, y en cada ubicación se puede disfrutar de un menú para ir descubriendo las especialidades más típicas de la región: desayuno con «bündnerfleisch», «salsiz», queso de montaña y peras; almuerzo de «capuns», ravioles de pera, sopa de cebada con o sin salchicha de la casa y «gulash» de ternera con polenta; merienda de Bündner Nussorte en vaso y café. Así, en el camino los excursionistas disfrutarán de idílicos paisajes nevados y de las magníficas vistas de la Garganta del Rin, al margen de que descubrirán secretos y anécdotas sobre la cocina grisona. ¡Buen provecho!

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