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Retos de la sociedad digital en España (*)

Por   /   22 julio, 2019  /   Sin Comentarios

Por Fundación Telefónica, Entidad dedicada al desarrollo del ámbito social en la era digital.

 

En un contexto de dinamismo económico, inclusión social y confianza ciudadana, España tiene la oportunidad de aprovechar las nuevas fuentes de crecimiento que representan las nuevas tecnologías digitales. Y al respecto, estos son algunos de los retos que el informe “La Sociedad Digital en España 2018” identifica para el futuro inmediato:

  • 1) Dinamizar la economía digital

La adopción de las nuevas tecnologías en las empresas y su transformación digital se enfrenta al importante diferencial existente entre el grado de digitalización de las grandes compañías y el de las pequeñas y medianas empresas. En ese sentido, aprovechar las oportunidades de la economía digital podría suponer, Digitalización de sociedad, de Pixabaypara España, un crecimiento económico adicional de entre un 1,3% a un 1,8% del PIB hasta el año 2025.

  • 2) El fomento del capital humano

En el “Índice de Economía y Sociedad Digital” (DESI) de 2018, España escaló a la décima posición, pero en capital humano, es decir, en habilidades y preparación digital de la población, se situó en la posición 14, una puntuación que, aunque está por debajo de la media europea, supone para nuestro país una gran oportunidad hacia la “nueva empleabilidad”, los nuevos trabajos del presente que demanda el mercado laboral.

  • 3) El fomento del emprendimiento digital

Esto debe considerarse una prioridad en el corto y medio plazo. En este sentido, los planes anunciados por el Gobierno deben eliminar las trabas regulatorias, mejorar el acceso a la financiación alineando y simplificando los diferentes instrumentos existentes y promover la internacionalización y el crecimiento de nuestro ecosistema de startups digitales.

  • 4) La formación en competencias digitales para el empleo

Comparada con la Unión Europea, España se encuentra por debajo de los niveles de contratación de profesionales especializados en tecnologías digitales y, aunque la brecha de competencias digitales se está cerrando, seguimos por debajo de la media europea. España debería aprovechar las alianzas para las competencias digitales y el empleo de la Unión Europea para establecer un marco de cooperación público-privada entre el sector educativo, el sector privado y las administraciones públicas dirigido a mejorar la cualificación en competencias digitales de los trabajadores.

  • 5) Potenciación de la Industria Conectada 4.0

Es preciso mejorar la adaptación y el liderazgo de las pequeñas industrias españolas al contexto de la digitalización. Y en esa línea, actuando no solo sobre la oferta y las capacidades instaladas, el sector público puede jugar un papel clave en la generación de nueva demanda de servicios digitales, permitiendo el crecimiento del mercado. A la vez, la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas o la computación en la “nube” pueden ampliar el rango de opciones de uso de las administraciones públicas para mejorar los servicios al ciudadano.

  • 6) Mejora de la regulación

Para promover el crecimiento de las empresas y la adopción de nuevas tecnologías y procesos digitales, contribuyendo activamente al establecimiento del mercado único digital de la Unión Europea, es precisa la mejora de la protección de los derechos de autores y consumidores y la promoción de una futura ley de startups, que debe incorporar este objetivo de mejora de la regulación para permitir el crecimiento del ecosistema.

  • 7) No dejar a nadie atrás en la sociedad conectada

El reto es garantizar que el despliegue de las nuevas redes se realice de una manera inclusiva, habilitando las capacidades personales y sociales para eliminar brechas digitales y permitir que todas las personas se beneficien de las nuevas oportunidades. Aspectos como el derecho a la desconexión fuera del horario de trabajo, la privacidad en las comunicaciones personales o la adecuada protección de las personas que prestan sus servicios a través de las plataformas digitales o establecer los canales necesarios para que los trabajadores puedan reciclarse y recualificar deben hacerse efectivos.

  • 8) Nuevos enfoques educativos

Unos enfoques que permitan desarrollar las capacidades y conocimientos necesarios, no solo en el ámbito de las denominadas competencias STEM, sino también en la capacidad de trabajar de manera flexible la creatividad, la capacidad de análisis y resolución de problemas complejos, entre otras habilidades. Nuestro sistema educativo debe comenzar a preparar a los trabajadores y ciudadanos digitales de un futuro próximo.

  • 9) Nuevo escenario para la gestión, propiedad y uso de los datos generados por el tráfico digital.

El incremento de los ciberataques o la entrada en vigor de la nueva directiva de protección de datos suponen un reto para esta transición del usuario digital al ciudadano digital, portador de derechos sobre su propia identidad digital y los datos que genera, cuyo uso debe hacerse siempre desde el consentimiento expreso y conociendo cuál es la finalidad del mismo. En la medida en que la hiperconectividad avance, la generación de datos crecerá exponencialmente y las personas serán cada vez más vulnerables a un uso fraudulento de sus datos.

  • 10) Marcos amplios y efectivos de transparencia y participación ciudadana en la Administración

La interacción con los gobiernos debe ser más flexible y permitir un mejor ejercicio de los derechos de ciudadanía. La Administración, en cuyo seno se albergan ingentes cantidades de datos públicos, puede aprovechar esa realidad para promover un uso inteligente de los mismos, avanzando en su liderazgo en materia de datos abiertos en el seno de la Unión Europea.

  • 11) Dimensión ética de la inteligencia artificial y los algoritmos

La inteligencia artificial se basa en algoritmos que deciden los contenidos personalizados de las plataformas audiovisuales, seleccionan a usuarios y clientes en función de los parámetros incorporados, identifican y procesan las instrucciones proporcionadas a través de la voz humana, asisten en la resolución de casos clínicos o empresariales, o deciden sobre los perfiles de riesgo de los solicitantes de un préstamo, entre otras muchas utilidades. Los algoritmos son programados por humanos y tienen capacidad de aprendizaje iterativo. De manera que, si un algoritmo incorpora parámetros equivocados, puede tender a reforzarlos en su proceso de aprendizaje porque no tienen capacidad de modificarse a sí mismos. ¿Bajo qué criterios se debe permitir la automatización de la toma de decisiones complejas en las que las implicaciones éticas son ineludibles?

  • 12) Responsabilidad de las plataformas digitales

Las plataformas digitales deben equiparar su elevada influencia en la economía y la sociedad actuales con una mayor responsabilidad, adoptando expresamente principios éticos para la protección y no discriminación de sus usuarios, y mejorando la transparencia y la capacidad de elección de los usuarios. Al respecto, la tecnología “blockchain” puede ofrecer nuevas posibilidades para promover la transparencia y mejorar la competitividad de los mercados digitales.

  • 13) Establecimiento de una Carta de los Derechos Digitales

Hacerlo como instrumento que garantice una digitalización centrada en las personas, así como la protección de los derechos fundamentales tanto online como en el mundo real: el derecho a la intimidad, al propio descanso, a la preservación de la integridad personal y el honor, al testamento digital, el derecho al acceso a la información, etc. En este sentido, España ha dado pasos importantes durante 2018, con la aprobación de la Ley Orgánica de Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales, pero debemos seguir avanzando en la adaptación y aplicación de los instrumentos nacionales e internacionales de protección de los derechos humanos al mundo digital.

  • 14) Reforma en profundidad de las regulaciones de mercado

Se precisa un nuevo enfoque que combine la autorregulación de las empresas y de los diferentes sectores de la industria digital con una modernización de las políticas y una supervisión regulatoria actualizada, capaz de mantener la integridad en el mercado, la protección de los consumidores y las normas sociales y ambientales.

  • 15) Regulación en empresas de prácticas de protección de sus usuarios

Las propias compañías digitales deben regular sus prácticas de protección de consumidores y usuarios. La garantía de seguridad y privacidad y la corresponsabilidad con los impactos de la tecnología en la vida de las personas debería formar parte de sus códigos de conducta, estableciendo estándares internacionales en los que se incluya una conducta responsable en materia fiscal, para actuar de manera justa en aquellas sociedades en las que ofrecen sus servicios. La colaboración público-privada en materias como la fiscalidad, la ciberseguridad, la privacidad o el ejercicio de los derechos digitales es imprescindible.

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(*) Texto recogido como Anexo en la última edición del informe “La Sociedad Digital en España 2018”, documento elaborado todos los años por la Fundación Telefónica.

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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