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Seguridad en identidad digital, privacidad y reputación online

Por   /   27 septiembre, 2018  /   Sin Comentarios

Por DAS Seguros de Tus Derechos, Firma especializada en aseguramiento y protección jurídica.

 

La identidad digital es un concepto nacido a raíz de las nuevas tecnologías y foros sociales asociados a las mismas, cuya interacción entre personas y sistemas tiene el potencial de ofrecer ilimitados servicios y posibilidades de manera transversal; pero que, a su vez, multiplica los riesgos. La suplantación de identidad se reconoce como la situación en la que un tercero se apropia de la identidad de otra persona haciéndose pasar por ésta. Y en esa línea, actualmente, los casos de fraude y usurpación de identidad son los que encabezan la mayoría de rankings de delitos online.

Derivada de esta problemática, nace la necesidad de crear y desarrollar sistemas que acrediten la identidad en el ámbito digital y nos aseguren el honor, la intimidad, la imagen, la dignidad y la protección personal. Pero para ello debemos tener clara la problemática a la cual va asociada.

¿A qué amenazas nos exponemos?

Esta exposición digital nos somete concretamente a tres tipos de riesgos relacionados con la reputación online y nuestra identidad 2.0. El primer riesgo es el de la suplantación de identidad digital, el cual se entiende como la apropiación indebida de otra identidad para actuar en su nombre. Y así, las consecuencias directas sobre la víctima incluyen: mostrar una imagen distorsionada de sí misma en Internet; ser víctima de burlas, insultos o amenazas; tener descrédito frente a otros; sufrir perjuicios económicos, y otros similares. En este caso, sería conveniente estudiar una vulneración de derechos fundamentales del individuo (el derecho al honor y la propia imagen o la protección de datos personales).

Pero la horizontalidad y transversalidad del problema no acaba aquí. En segundo lugar, nos exponemos a amenazas contra nuestra privacidad, delito que consiste en la utilización y difusión de informaciones de carácter sensible por parte de un tercero. En este caso, hay que tener en cuenta que, una vez se publica la información, se pierde el control sobre su difusión, por lo que podría acabar en manos de alguien que hiciera uso indebido de la misma. Esta situación impedirá a la persona afectada controlar de forma efectiva los datos personales vinculados a perfiles online.

Finalmente, estamos expuestos asimismo a amenazas contra nuestra reputación online, es decir, a riesgos de sufrir un impacto al propio honor y reputación, que puede multiplicarse por el efecto digital, pues la viralidad en la difusión de los contenidos dificulta el control por parte del propietario de la información. Esta situación puede darse por la acción del propio individuo o por la acción de los usuarios con los que nos relacionamos.

¿Qué hago si han suplantado mi identidad digital?

Actualmente, la identidad digital y la reputación online (ambas vinculadas a los derechos de la personalidad) constituyen elementos valiosos y justos de proteger jurídicamente dentro de la Sociedad de la Información tal y como la conocemos.

En concreto, los derechos individuales protegidos ante la dimensión online son: el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen, al derecho al olvido, a la dignidad de las personas y a la protección de datos.

Al respecto, y dada la complejidad del tema, conviene seguir las siguientes recomendaciones para una gestión segura y responsable de los perfiles que utilizamos en Internet.

  • Crear un perfil responsable, es decir, valorar la utilidad que tiene el servicio online que queremos utilizar, valorar cómo protege los datos personales de los usuarios y tratar de utilizar dos identidades para la imagen personal y la profesional.
  • Configurar la herramienta de privacidad y seguridad. Leer, comprobar y configurar correctamente la opción de privacidad y seguridad nos permitirá proteger al máximo toda la información y contenido que compartamos.
  • Conceder acceso solo a personas que consideremos de confianza para controlar mejor la difusión de nuestros contenidos.
  • Hacer un rastreo de la propia marca con la finalidad de tener controlada la información disponible sobre uno mismo y requerir la modificación o eliminación de la misma en caso necesario.
  • Cerrar siempre la sesión del perfil al terminar, para evitar que terceros puedan acceder y utilizarla con fines maliciosos.
  • Usar el sentido común cuando se publique una información y opinemos sobre terceros.
  • Solicitar siempre permiso antes de utilizar datos de otra persona, aunque se trate de fotos o vídeos.
  • Conocer los códigos éticos que aplica cada red social con el objetivo de hacer un correcto uso de ellas.

En cualquier caso, en caso de sufrir finalmente la vulneración de los derechos propios de usuario, se puede acudir a organismos especializados y canales de denuncia oficiales como son los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, la Agencia Española de Protección de Datos y los Tribunales de Justicia competentes.

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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