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¿El dato o la identidad?

Por   /   4 febrero, 2014  /   Sin Comentarios

Seguridad de dtos, de FellowesPor Hector Bárak, Director General de Fellowes Ibérica, Multinacional fabricante de soluciones de archivo y equipos y accesorios de oficina.

 

Los datos se han convertido en la sociedad del siglo XXI en el tesoro más valioso, único e intransferible del ser humano. En la actualidad, tres de cada cuatro empresas trabajan con ficheros que contienen datos personales nuestros, como teléfono, correo electrónico, dirección, DNI, nombre y apellidos. Los más frecuentes son los de clientes y proveedores, con un 94,5% y 80,2% de uso, respectivamente, y en menor medida los de nóminas o archivos para la seguridad social. Nuestra identidad la conforma esa información a la que, sin embargo, muy pocos prestan el cuidado que debieran, independientemente de si la misma se almacena en papel o en digital.

El problema es que hay una clara falta de concienciación del entorno empresarial, ya que el 80,4% de las pequeñas y medianas empresas españolas manifiesta ser consciente de estar sujeta a la normativa sobre protección de datos pero sólo la mitad manifiesta cumplir con todas las obligaciones que contempla la LOPD, tal y como se pone de manifiesto en el un estudio sobre la protección de datos en las empresas españolas elaborado por Inteco.

La realidad es que, a pesar de que el soporte electrónico está ganando terreno dentro de las empresas y de que existe una mayor concienciación ligado a la protección de este tipo de archivos (quizás por el eco y la difusión que cualquier incidente en materia de seguridad tiene en los medios de comunicación), el papel sigue teniendo cierto protagonismo dentro de la estructura empresarial, sobre todo en determinados departamentos y sectores de actividad como el bancario o el asegurador.

De lo que no pueden escapar las empresas españolas son de las medidas de seguridad para proteger los datos confidenciales de los que dependen básicamente sus negocios. De hecho, el mismo estudio anterior revela que el 77% de las empresas españolas afirma haber establecido un sistema de contraseñas para el acceso a los equipos y aplicaciones donde residen datos de carácter personal y que más de un 61% realiza copias de respaldo semanalmente.

Por el contrario, en lo que respecta a programas de seguridad para la documentación en papel, las empresas están suspensas: son minoría las pymes españolas que declaran haber establecido un protocolo de actuación para la destrucción de documentos. Por este motivo, no es de extrañar casos sobre el hallazgo en contenedores de documentos con información sensible, dado que se estima que una gran mayoría de las empresas españolas tira documentos a la basura sin destruirlos de forma adecuada;  una práctica quizá extrapolada del ámbito personal, donde casi tres de cada cuatro encuestados (73%) en un estudio encargado por Fellowes y elaborado por Dynamics Market no destruyen adecuadamente  documentos antes de tirarlos a la basura, según un estudio sobre la prevención del fraude de la identidad.

Identidad, de FellowesPor desgracia, el soporte papel es el gran olvidado de las políticas de seguridad de las empresas españolas, donde, a diferencia del tratamiento que se le da a la información manejada en los ordenadores u otros dispositivos electrónicos, apenas existe una mínima trazabilidad desde que el documento es creado, pasando por su almacenamiento y hasta su eliminación, convirtiendo a las papeleras en un enorme “pool” de documentos legibles con datos confidenciales que podrían servir para suplantar identidades con suma facilidad. 

Las consecuencias: nuestra identidad corre peligro 

Las irregularidades en el tratamiento y gestión de la información tienen como principal consecuencia una mayor exposición a delitos como la usurpación de identidad. De acuerdo con el estudio de Dymanics Market, el 17% de los europeos se declara haber sido víctima de este tipo de fraude (en España alcanza al 18%).

Está claro que las sanciones que imponen la LOPD para las organizaciones que no adoptan medidas técnicas y organizativas que garanticen la seguridad de los datos de carácter personal que manejen y evitan su alteración, pérdida, tratamiento o acceso no autorizado no es un tema baladí. Hablamos de multas de hasta 600.000 euros pero, aun así, sólo en 2011 las sanciones por incumplimiento de la ley se incrementaron en un 75%.

El camino adecuado para que esta tendencia disminuya, no es otro que la concienciación por parte de las empresas de apostar políticas de gestión del documento (sea electrónico o papel) que salvaguarden la información contenida en los mismos.

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Sobre el autor

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