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Santiago, más dispuesta que nunca a celebrar su “Año Santo” con antelación

Por   /   9 junio, 2020  /   Sin Comentarios

Entrada a Santiago, de Turismo de SantiagoPor Enrique Sancho, director de Open Comunicación, compañía especializada en comunicación y marketing.
Fotos: Turismo de Santiago (www.santiagoturismo.com) y Archivo de Open

 

Comienza a verse el final del túnel de esta crisis provocada por el coronavirus. Los viajes ya están llegando, con calma, con prudencia y con seguridad, sobre todo. Y los destinos tratan de captar al máximo turistas que les ayuden a superar los meses de inactividad y compensarlos con los de verano, que ya están a la vuelta de la esquina. Todos dicen que es el año de viajar por España, lo que, en realidad, no es ninguna novedad: cada año desde hace décadas, más del 90% de los españoles eligen para sus viajes los pueblos y ciudades, las playas y montañas, los monumentos y paisajes… de España. Hay mucho donde elegir. Así que este año de la pandemia, lo haremos con mayor razón.

Lo cierto es que cada destino hace sus propuestas, que tratan de destacar sobre las demás. Cada uno ofrece lo mejor de sí mismo con el máximo de facilidades, con el máximo de garantías. Y Santiago de Compostela, la capital de Galicia, no se quiere quedar atrás, sobre todo en vísperas de un nuevo Año Santo compostelano en 2021. De modo que, al grito de “Ultreia”, un saludo medieval de ánimo que utilizaban los peregrinos al cruzarse en el camino, Turismo de Santiago ha puesto en marcha un plan de acciones especiales para la recuperación del turismo que parte del principio de transmitir seguridad a las personas que visiten la ciudad a corto y mediano plazo y, como es obligado en estos tiempos, captar turismo español y portugués que se desplace por la Península sin querer caer en aglomeraciones. Turismo en Santiago, de Turismo de SantiagoDe hecho, Galicia es una de las comunidades autónomas que mejor ha superado el coronavirus (en los últimos días no registra nuevos fallecidos ni siquiera contagiados).

La realidad es que Santiago estaba viviendo unos años de crecimiento muy importante, por lo que es imprescindible recuperar lo antes posible la tendencia creciente de la demanda turística. Así, el plan incluye múltiples acciones para la captación y recuperación del turismo en la ciudad, entre las que destacan, a modo de resumen: la campaña “Ultreia”, que posiciona claramente a la ciudad como la meta a la que llegar tras el esfuerzo personal y colectivo de la peregrinación; transmitir una imagen de destino seguro que implica especialmente al sector hotelero, con medidas como la eliminación de los desayunos “buffet”, favorecer el “check-in” online, reducción de los aforos, limpieza de las habitaciones y espacios comunes, etc.; recuperación del tráfico aéreo a través del contacto permanente con las principales compañías que operan en el aeropuerto de Santiago, y diversas acciones relacionadas con el turismo y eventos virtuales.

Una aparición de piedra

Todo lo anterior debe llevar a que muchos viajeros visiten Santiago, ya sea como meta final de su peregrinación larga o corta o como destino en sí mismo, con atractivos que no defraudan. Hay que tener en cuenta que Santiago de Compostela, ciudad declarada “Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO, ofrece una gran belleza monumental, extraordinaria conservación y es meta del milenario Camino de Santiago, que desde el siglo IX transformó este paraje del “finis terrae” en punto de encuentro de la fe y el pensamiento del mundo occidental. De modo que, cada año, miles y miles de peregrinos se lanzan, Peregrino a Santiago, de Turismo de Santiagobien a pie, en bicicleta o a caballo, a vivir esta experiencia en la que se mezclan aventura y espiritualidad, y cuyo objetivo final es la catedral de Santiago, una de las ciudades santas de la cristiandad.

Santiago de Compostela es una aparición de piedra anidada entre los verdes bosques del Noroeste español y las cercanas rías gallegas. Comenzó por ser lugar de paso junto a una vía romana, pero el descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago, a principios del siglo IX, hizo surgir un lugar de culto en los confines de una península que estaba dominada por la invasión musulmana. Desde entonces, toda Europa se echó a andar hacia Santiago, en la que les esperaba la gracia de la absolución plenaria. Y allí emergió una catedral románica a la que el transcurrir de los siglos quiso añadir la sobriedad del Renacimiento y la majestuosidad de un barroco que terminó por trazar la imagen monumental de la urbe, hecha del granito de sus monasterios, sus hospitales de peregrinos, sus numerosas iglesias, sus casas señoriales y unas plazas en las que el tiempo escogió quedarse detenido.

Hoy la tradición continúa viva y la espiritualidad del continente sigue mirando a Compostela, como demostraron los últimos «Años Santos» y como probará sin duda la cita jubilar de 2021, cuando serán de nuevo protagonistas los peregrinos, con acentos de todo el mundo, cuyos pasos retumban en las calles de piedra. Y es que la continua corriente de peregrinos que durante siglos Tuna de Santiago, de Turismo de Santiagoha llegado a la ciudad convierten a Santiago en un monumental catalizador de ideas e influencias procedentes de toda Europa.

Para los visitantes, guarda la ciudad sus tesoros, que se exhiben en 16 museos, y la sorprendente riqueza de su arquitectura contemporánea, alrededor de la cual se extiende la más importante dotación de parques y jardines de toda Galicia. Y en este escenario brotan con fuerza las manifestaciones culturales (desde las fiestas populares hasta los festivales anuales de música, cine y teatro) a exposiciones permanentes e itinerantes, etc., de la mano de una iniciativa pública y privada liderada por la cinco veces centenaria Universidad de Santiago, porque lo cierto es que, divertida, alegre y jovial, el espíritu universitario de Santiago contagia alegría y vitalidad: los 33.000 alumnos que cada año estudian en su Universidad dan a la ciudad este ambiente tan especial.

Pero a los peregrinos del Camino, durante todo el año se suman además varios millones de visitantes. Los que llegan exhaustos por devoción, los que acuden llamados por el prodigio monumental o los que eligen Compostela como lugar para sus eventos profesionales: todos acaban integrándose en la celebración permanente que es la vida en la ciudad, especialmente durante las fiestas del Apóstol, declaradas de “Interés Turístico Internacional”. Para su bienestar despliega Santiago una red de alojamientos que supera las 10.700 plazas y una oferta gastronómica capaz de satisfacer todos los paladares y todos los bolsillos. Plaza de Las Platerías, de Turismo de SantiagoNo en vano, Santiago es, desde hace más de mil años, una tierra de acogida universal, un punto de llegada y encuentro nacido para el ejercicio cotidiano de la hospitalidad.

Dos días en Santiago

Y para disfrutar de todo ello no hace falta mucho tiempo, aunque siempre surgirá la tentación de estirar algo más la visita. Para comenzar, lo primero es recorrer las rúas y plazas del casco histórico, impregnarse de su sabor y ambiente, dedicar un tiempo a disfrutar de la Plaza do Obradorio y los bellos edificios que la rodean, para después entrar en la catedral. Aparte de ésta y del románico Pazo de Xelmírez, el Obradoiro tiene otros edificios importantes y llamativos, como son el colegio de San Xerome, sede del rectorado de la Universidad, y el palacio de Raxoi, que aloja el Ayuntamiento.

En cualquier caso, destaca de modo especial el Hostal dos Reis Católicos, convertido en parador de turismo, que fue mandado construir en 1501 por los Reyes Católicos para atender a los enfermos y peregrinos del divino Xacobe, según se puede leer en la inscripción latina que recorre el friso superior de la portada. Pueden visitarse los claustros y patios interiores y la capilla y comprobar algo muy curioso: Catedral de Santiago, de Turismo de Santiagoel hostal tuvo siempre encomendada la caridad con los peregrinos y mantiene esta costumbre, dando todos los días de desayunar, comer y cenar a los 10 primeros de ellos que se presentan (eso sí, se les pide que muestren la «Compostela» y que hagan cola en la puerta cochera).

No obstante, la catedral es la obra más sobresaliente del arte románico en España. Pero, si es posible, y aunque siempre habrá más gente, lo ideal es posponer la entrada a la catedral hasta las 12 horas para asistir a la misa del peregrino, en la que, siguiendo un calendario de celebraciones litúrgicas, suele funcionar el botafumeiro, ese ambientador colosal que donó el rey Luis XI de Francia en 1554, cuando a la muchedumbre de romeros le estaba permitido dormir dentro del templo. Eso sí, una vez en la basílica, no hay que perder la oportunidad de visitar las cubiertas de la catedral.

Y aunque apenas se ha comenzado a descubrir Santiago, ya es hora de tomar contacto con su gastronomía, para tomar fuerzas y continuar con la visita. En ese sentido, la oferta de restaurantes, tascas y mesones es espectacular, con precios adaptados a todos los bolsillos y con el denominador común de la calidad. Y al respecto no pueden faltar las típicas raciones gallegas: pulpo “á feira”, empanada, navajas, mejillones, berberechos, o sardinas y “xoubas”, si estamos en temporada, o zorza, lacón, carne “ao caldeiro” y, por supuesto, pimientos de Padrón, Rúa do Franco, de Turismo de Galiciatambién en temporada, siempre acompañados de vinos gallegos y de tarta de Santiago en el postre. Para ello, la mejor zona, como se ha hecho toda la vida, es la rúa do Franco y aledañas, ya que allí discurre, después del Camino, la ruta más famosa que hay en Compostela, la del París-Dakar, que nada tiene que ver con el rally homónimo: mide solo 200 metros y consiste en irse tomando una taza de ribeiro en los cerca de 30 bares del trayecto, desde el París hasta el Dakar. No hace falta decir que es un invento de los estudiantes compostelanos y que, fuera de ellos, nadie en su sano juicio hace la ruta completa, ni se echa al coleto el ribeiro (o el albariño) sin su correspondiente tapa.

Tras el refrigerio, a primera hora de la tarde hay que tomar contacto también con la moderna arquitectura de Santiago y con sus muchas propuestas culturales. Para ello hay que dirigirse a la Cidade da Cultura de Galicia (CdC), el más ambicioso proyecto cultural y arquitectónico que se ha planteado nunca en Santiago y en toda Galicia (obra del neoyorquino Peter Eisenman) y admirar su magnífica y singular arquitectura. Y es que la espectacularidad de su fachada, sus casi 43 metros de altura Cidade da Cultura de Galicia, de Turismo de Santiagoy sus más de 16.000 metros de superficie lo convierten en una obra de arte en sí mismo, que avalora las exposiciones que acoge en sus tres pisos.

Luego, de vuelta en la zona histórica, viene bien un paseo por los dos principales parques y jardines que ofrecen vistas panorámicas de la zona monumental: San Domingos de Bonaval y La Alameda. El de Bonaval cuenta además con dos interesantes museos: el Museo do Pobo Galego, que es el principal museo etnográfico de Galicia y que está alojado en las salas del antiguo convento de San Domingos de Bonaval, anida una preciosa iglesia gótica y una fantástica escalera barroca de espiral triple, además del museo CGAC (Centro Galego de Arte Contemporánea), notable tanto por su contenido como por el propio edificio, diseñado por el arquitecto portugués de renombre internacional Álvaro Siza. Por su lado, el céntrico parque da Alameda es el más señorial y querido de la ciudad. Dispone de un jardín romántico y de un mirador privilegiado de la zona histórica desde el que se tiene la mejor foto frontal Parque de San Domingos de Bonoval, de Turismo de Santiagode la catedral sobresaliendo en el horizonte.

Antes de finalizar la noche, es obligado elegir la cocina de autor de alguno de los restaurantes de la exquisita nueva gastronomía gallega, para terminar tomando más tarde una copa tranquila en alguno de los pubs clásicos compostelanos (hay muchos donde elegir).

Segundo día

El arranque de la segunda jornada de visita puede empezar con un nuevo paseo por la ciudad, disfrutando de su ambiente, de sus tiendas y bares, de las fachadas que adornan sus calles, hasta llegar al fotogénico Mercado de Abastos, que lleva funcionado los últimos tres siglos, llegando a convertirse en un centro líder en la comercialización de productos frescos en Santiago. De hecho, es el principal y más tradicional mercado de la ciudad y, curiosamente, el lugar más visitado tras la catedral. Un mercado muy auténtico que habla de la gastronomía. Dentro y fuera de estas naves de piedra, cuyas fachadas semejan capillas románicas, “maruxas” y “pescantinas” de las aldeas cercanas reclaman con piropos y galanterías la atención de los clientes, que se dejan querer, miran y remiran la mercancía, amagan con irse, vuelven para regatear… do de Abastos de Santiago, de Turismo de SantiagoHay pimientos de Padrón, ternera gallega, “bacallau”, marisco fresco de las rías, quesos, carne salgada, grelos… Exceptuando los domingos, abre todos los días por la mañana, aunque los días grandes, cuando hay mayor cantidad de vendedores y de productos, y también mayor afluencia de público, son los jueves y los sábados.

Cerca de este mercado está la Facultad de Geografía e Historia de la más de cinco veces centenaria Universidad de Santiago, con una magnífica biblioteca y un paraninfo que se puede visitar, al igual que su terraza, con estupenda panorámica de la ciudad histórica.

Y si la vista de los productos expuestos en el mercado nos ha abierto el apetito, no hace falta ir muy lejos, pues en el propio mercado hay dos establecimientos que no conviene perderse: Punto Kente, en cuya cafetería, situada en una de las naves, preparan, por un porcentaje del precio de compra, los productos comprados por uno mismo, una ocasión inigualable para comprobar de primera mano la calidad y frescura de los productos gallegos; La Alameda y Campus Sur en Santiago, de Turismo de Santiagoy Abastos 2.0, un pequeño restaurante “chic” situado en las casetas de la parte exterior donde practican su ya famosa “cocina sin nevera” (cada día escogen los mejores productos frescos del mercado para ofrecerlos directamente en el plato en forma de deliciosas mini-preparaciones). Y si uno se queda con hambre, sin salir de la zona del mercado, hay además varios bares en los que pedir jamón, cecina y embutidos del país y quesos gallegos Cebreiro, Arzúa-Ulloa, Tetilla, San Simón, siempre acompañados del exquisito pan de Galicia.

Para reposar la comida, una buena alternativa es el tren turístico, que ofrece una visión distinta de la ciudad, además de ser una forma de conocerla muy relajada y apta para todos los públicos, incluidos los más pequeños.

En cualquier caso, Santiago, que destaca por la calidad de la rehabilitación llevada a cabo en la ciudad histórica, cuenta con una serie de espacios también históricos inéditos, que combinan la solidez del omnipresente granito con acertadas dosis de sofisticado nuevo diseño. Para conocerlos, disfrutando a su vez de las artes plásticas, Ambiente nocturno en Santiago, de Turismo de Santiagomerece la pena visitar alguna de las galerías de arte y las sedes de las fundaciones presentes en la zona. Y para rematar este periplo, se pueden visitar todavía salas de exposiciones en espacios de interés monumental e incluso magníficas iglesias desacralizadas, como es el caso del Pazo de Fonseca o de la Iglesia de la Universidad.

Para la cena de la segunda noche, directos de las rías gallegas, fresquísimos pescados en “caldeirada” o “a la gallega”, es decir, con ajada y mariscos al vapor o a la parrilla, o tierna carne a la brasa: chuletón de ternera gallega o churrasco de “porco celta” con chorizos. Pero también podemos decidirnos por una opción más informal: una ruta de tapas, para degustar tanto las de cortesía de toda la vida (“cocodrilos”, carne de inofensivo cerdo con patatas fritas, orejas, patatas…), montaditos y pintxos, como las de nueva creación, la llamada cocina en miniatura.

Sin embargo, no podemos irnos de Galicia sin conjurar contra las “meigas” y los malos espíritus con una buena queimada, que se puede encontrar en muchos pubs de la zona histórica. Por supuesto, también son de obligada degustación los aguardientes de Galicia, incluido el archiconocido licor café. Y antes de retirarse, un último paseo noctámbulo por las plazas monumentales, llenas de melancolía a estas horas y por El Obradoiro, Plaza del Obradoiro de noche, de Turismo de Santiagocon su balcón que mira al ocaso, el sonido de los pasos bajo el arco del Pazo de Xelmírez, la Quintana, con la sombra del peregrino, la catedral sobresaliendo en la oscuridad de la noche desde la Alameda, las “trece campanadas de medianoche”…

Finalmente, hay que considerar que desde Santiago se puede aprovechar para descubrir Galicia, una región fascinante donde se va a desear volver. Porque aquí se encuentran playas, bosques mágicos, curiosas tradiciones, pueblos con encanto… Las rutas y caminos a seguir son muchos y muy variados.

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Sobre el autor

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