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La apuesta por las personas en la llegada de la robótica

Por   /   29 febrero, 2020  /   Sin Comentarios

Por Alistair Cox, CEO de Hays, Multinacional británica especializada en selección de profesionales cualificados

 

Pese a que las predicciones más sensacionalistas auguran la desaparición del trabajador humano debido a la robótica y la innovación técnica, y aunque sí cambiará el trabajo tal y como lo conocemos hoy en día, lo cierto es que no suponen una amenaza para los empleados ni el fin de sus puestos de trabajo. De hecho, la introducción de mejoras tecnológicas nos permitirá ser mucho más productivos, creará nuevas maneras de desempeñar y desarrollar las tareas y originará nuevas formas de empleo en el futuro. Pero seguirán siendo los humanos, y no robots, los que determinarán el futuro de las empresas en las próximas décadas.

La verdad es que la robótica supone una oportunidad para desencadenar innumerables mejoras en la productividad, con un efecto similar a los que tuvo la Primera Revolución Industrial.

Así, es cierto que las máquinas realizan muchas funciones en el mundo laboral y, sin duda, con los años esta tendencia aumentará. Además, cuando se trata de movimientos repetitivos y de análisis de datos básicos, los robots tienen mayores capacidades y mejor resultados. Interacción entre hombre y robot, de UnsplashPor otro lado, los avances a pasos agigantados en la ciencia de los datos y la inteligencia artificial están propiciando nuevas formas de entender los negocios y de generar nuevas ideas.

Pero desde luego resulta difícil creer que los humanos serán sustituidos por máquinas. ¿Dónde quedarían entonces las relaciones personales y la intuición? Porque en el mundo empresarial se sabe que no hay sustitutos para estos dos factores. Por ello, lo ideal es equipar a las personas con las herramientas y máquinas necesarias para hacer mejorar su trabajo, no reemplazarlos.

Más en concreto, hay cuatro principales razones por las que las empresas deben apostar por las personas:

  • Las personas aportan valor por sí mismas.

Los clientes finales, independientemente de la industria o el sector, son personas. Además, la tecnología revaloriza consistentemente las habilidades de los trabajadores y les ayuda a realizar un trabajo más efectivo y de mejor calidad. Hay que ser consciente de que la tecnología puede ser replicada por los competidores, pero la gente y el equipo humano no. Por tanto, debemos mirar a los robots no como una amenaza, sino como un medio de ahorrar tiempo, aumentar capacidades y mejorar la productividad. En definitiva, permitir a las empresas centrarse en el lado humano de su actividad.

  • No se puede establecer una relación con un robot.

No hay robot que pueda motivar a la fuerza de trabajo, devolver un favor o construir una relación, cualidades todas ellas que permiten a una empresa funcionar sin problemas y hacer las cosas bien. Y es que son las relaciones interpersonales las que motivan al trabajador a realizar un esfuerzo extra no sólo de cara al cliente sino también en la oficina, pero las relaciones humanas no pueden ser replicadas por un robot.

  • La innovación no se puede programar.

En el mundo corporativo de hoy, ultra-competitivo, la batalla por la innovación nunca ha sido más feroz. Y para ser verdaderamente innovador se requiere colaboración, intercambio de ideas y creatividad, si bien todo ello, simplemente, no se puede programar, sino que surge de manera inesperada, en un pasillo de la oficina o en una reunión con los compañeros de trabajo. Además del trabajo duro, son estos momentos inesperados y no planificados los que aportan valor en la empresa y la hacen destacar de sus competidores.

  • El instinto humano es crucial.

Si bien la tecnología puede ejecutar la estrategia, la planificación es mejor dejarla en manos de la gente, ya que la intuición natural no puede ser codificada ni implementada de manera artificial. Desde luego no se puede programar la cultura ni las sensaciones que uno tiene ante nuevos retos, la percepción o la sagacidad. Sin duda, capacidades que se requieren en los negocios, especialmente cuando se trata de delegar los trabajadores o en llevar a cabo nuevas contrataciones.

En definitiva, que el auge de las máquinas inteligentes aumentará el valor de la fuerza laboral y sus habilidades. Pero se necesitarán las capacidades humanas y, por supuesto, la intuición natural que poseemos como personas para aprovechar realmente las nuevas tecnologías e impulsar así la productividad de las empresas. El truco está en reconocer la necesidad de las diferentes habilidades que aportan humanos y máquinas, ya sea individualmente o en nuestras organizaciones. Así, los robots y su mayor presencia en el mercado laboral nos ayudarán a ser más productivos, creando nuevas formas de trabajo y empleo para el futuro.

Foto de Science en HD en Unsplash

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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