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La mayoría de empresas europeas paga con retraso sus facturas

Por   /   30 mayo, 2017  /   Sin Comentarios

Los pagos tardíos son una práctica bastante habitual entre las empresas europeas, ya que, al margen de que nada menos que el 72% de las mismas reconoce hacer frente a sus facturas con retraso, hasta un 40% asegura hacerlo de forma sistemática, tal y como pone de manifiesto el “Informe Europeo de Pagos 2017”, que realiza cada año la multinacional sueca de gestión de crédito Intrum Justitia.

El estudio, que en esta edición aporta los datos recogidos en una encuesta realizada a 10.468 compañías en 29 países europeos entre febrero y abril de este año, revela que el 61% (solo 46% en la edición de 2016) de las firmas sondeadas han sido instadas a cobrar más tarde de lo estipulado. Esta práctica deriva inevitablemente en un “círculo vicioso” en el que las compañías que cobran tarde se ven forzadas, a su vez, a ejecutar más tarde sus propios pagos. Pago de facturas, de PixabayNo obstante, en este sentido, es preciso destacar el hecho de que el cumplimiento a tiempo de las pymes con sus obligaciones de pago es mayor (28%) que el de las grandes compañías (18%).

En esa dinámica, el sector público es para los consultados el que más tarda en hacer efectivos sus compromisos económicos, llegando a retrasarse del plazo establecido hasta los 46 días en Portugal, 27 en Italia, 23 en Grecia y 19 en España. Frente a estos países, Reino Unido y Bélgica son los únicos en los que la Administración Pública no solo paga a tiempo, sino que incluso zanjan sus deudas antes del tiempo acordado con sus proveedores.

Y en cuanto al ámbito B2B, donde mayor diferencia se registra entre el plazo contractual de pago y el plazo real es en Portugal, Grecia y Croacia, países en los que se hacen efectivas las facturas hasta con 20 días de retraso. En el otro lado de la balanza, despunta Europa del Este: en Bosnia, Alemania, Hungría y Rumanía los proveedores saldan sus cuentas antes de lo estipulado. Una tendencia que también se observa en el entorno B2C.

La cuestión es que esos retrasos y los largos plazos de pago generan en las empresas, entre otro tipo de problemas menos señalados, disminución de la liquidez (42% de los casos), la pérdida de beneficios (40%), el freno al crecimiento (33%), los intereses adicionales para la empresa (29%), la amenaza para la propia supervivencia (27%), la incapacidad para afrontar nuevas contrataciones(26%) e, incluso, el despido de empleados (25%).

En cualquier caso, también hay datos que animan a pensar en una mejora, puesto que en todos los casos el porcentaje de compañías que califican estos riesgos como graves desciende respecto a 2016. Y asimismo, otro de los puntos positivos de este 2017 es la disminución de las pérdidas derivadas de la deuda incobrable, que ha pasado de un 2,4% de su facturación en 2016 al 2,1% del presente año.

Junto a lo anterior, el informe elaborado por Intrum Justitia también examina el “Índice de Riesgo de Pagos Europeo”, un análisis que ofrece una visión holística de los distintos mercados y sus riesgos con el fin de entender cómo los negocios perciben en sus respectivos países el impacto y exposición que les ocasionaría que sus clientes no paguen a tiempo. Para ello, se sirve de indicadores que estudian el riesgo de facturas atrasadas, el impacto en sus arcas y el tiempo legal de cada país para pagar frente al tiempo real. Y así, considerando estos factores, las empresas que mayor confianza depositan en sus mercados se encuentran situadas en Dinamarca, Lituania, Austria, Serbia y Hungría, en tanto que los empresarios de Portugal, Grecia, Italia, Irlanda y República Checa resultan los que mantienen un mayor nivel de alerta. España, por su parte, se encuentra hacia la mitad del ranking, ya que se posiciona en el puesto 17.

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