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Cae el empleo flexible

Por   /   17 julio, 2013  /   Sin Comentarios

A pesar de que en un mundo cada vez más globalizado se hace imprescindible una mayor flexibilidad del mercado laboral, al proporcionar mejor adaptación a las necesidades de producción, y de que en la última década se ha extendido la idea de que las relaciones laborales flexibles (contratos de duración determinada, autoempleo y trabajadores contratados por agencias privadas de empleo) aumentaron en todo el mundo y que, de hecho, ponen en duda la posición de los contratos de trabajo indefinidos tradicionales, lo cierto es que un reciente informe de la firma de servicios de recursos humanos Randstad constata que no existen indicios claros de que el mercado de trabajo flexible esté creciendo, en general, de modo estructural. De hecho, España es uno de los países donde más ha descendido esta fórmula de empleo.

Flexibilidad laboralEl estudio, denominado “Flexibilidad en el trabajo 2013”, conviene en que este tipo de relaciones laborales flexibles se han incrementado en numerosos países, pero no se puede hablar de que se hayan instalado claramente de modo global, ni en Europa ni en el resto del mundo.

Lo cierto es que la manera en la que se desarrollan las formas específicas de las relaciones laborales flexibles depende de las demandas específicas de los distintos mercados laborales nacionales y, por lo tanto, es muy variable. Estas demandas pueden estar relacionadas con la necesidad de la innovación, el aumento o la disminución de ciertos sectores de la economía, o el ciclo económico, y desde luego el aumento o disminución de los diferentes tipos de trabajo flexible también puede ser atribuido a cambios tanto en las estructuras sociales y económicas locales como en las instituciones y en la legislación.

De esta manera, el crecimiento del trabajo flexible aparece principalmente en los países donde la participación laboral está incrementándose, mientras que la reducción surge donde la participación laboral es relativamente baja o está estancada. Por ejemplo, el porcentaje de flexibilidad laboral se incrementó en Alemania del 22,5% en 2000 al 24,4% en 2012, mientras que en España se redujo 10,3 puntos porcentuales, pasando de un 50,2% en 2000 al 39,9% en 2012.

Lo cierto es que, desde 2007, la severa crisis mundial ha afectado a la mayoría de los países occidentales, sobre todo en Europa y Norteamérica, y en gran parte de estas dos áreas, y también en Japón, la tasa de flexibilidad laboral se está reduciendo durante la recesión económica. El descenso más pronunciado se ha observado en la cuenca mediterránea y Escandinavia, especialmente en España y Noruega.

No obstante, también es verdad que, en cambio, pese a la reciente crisis económica, algunos países han experimentado un aumento del empleo flexible. Ejemplos de este fenómeno son el Reino Unido, los Países Bajos y varios países de Europa del Este, donde la economía emergente compensó el efecto de la crisis. Por este motivo, según Luis Pérez, director de Relaciones Institucionales de Randstad, “aunque parece existir una correlación entre el crecimiento económico y la tasa de empleo flexible, dicha correlación no se puede tomar como una verdad universal. Así pues, justificar el crecimiento económico no explica del todo las tendencias en la cuota de empleo flexible”, explica Pérez.

El informe Randstad desprende que existe una fuerte relación entre el uso de empleo flexible y el crecimiento económico, particularmente con respecto a contratos de duración determinada y empleos a través de ETT. Tal es así, que en un contexto de crisis económica, el trabajo flexible es “la primera forma de empleo que se ve afectada por el descenso de la demanda laboral, particularmente entre los trabajadores más jóvenes y con menos formación; pero también será la que más rápidamente se recupere al estabilizarse la economía tras la crisis”, señala el director de Relaciones Institucionales de Randstad.

“Es posible, incluso, que la oportunidad de ofrecer trabajo flexible acelere el crecimiento económico. Es por esto por lo que cabe esperar un mayor aumento del empleo flexible en el momento en que las economías de la mayor parte de países occidentales vuelvan a crecer con fuerza. En el caso particular de la puesta a disposición de trabajadores a través de las agencias de colocación o empresas de trabajo temporal, pese a que no constituye más que una pequeña porción de todas las relaciones laborales flexibles, ha demostrado un crecimiento estructural que va más allá del ciclo empresarial regular”, afirma Pérez.

La cuestión es que, hoy por hoy, en torno a la mitad del empleo flexible lo constituyen el autoempleo y los contratos de duración determinada. Estos últimos funcionan especialmente con los jóvenes. Alrededor de un 10%, de media internacional, de todos los empleados de entre 25 y 64 años de edad tienen este tipo de contrato, mientras que en la franja de edad comprendida entre 15 y 24 años, aumenta hasta el 40%. En algunos países, incluso los contratos de duración determinada ofrecen una segunda oportunidad de volver al mercado de trabajo a los desempleados.

Y es precisamente en los contratos de duración determinada firmados directamente con la empresa en donde se apoya esencialmente el trabajo temporal en España, ya que el uso de agencias de trabajo temporal no resulta tan común. Desde principios de los noventa, en torno a un 30% de todos los trabajadores españoles firmaron un contrato de este tipo. La función “trampolín” que suele tener el trabajo temporal está ciertamente limitada en nuestro país y desemboca en lo que se conoce como un mercado laboral dual o segmentado en el que las transiciones entre las relaciones laborales flexibles y tradicionales son escasas.

El número de contratos de duración determinada en 2001 se situaba en el 32,1% en España, y en 2009 cayó en picado hasta representar el 25,3% (el 23,7% en 2012) como consecuencia de la crisis económica, que golpeó el mercado laboral español con mucha más fuerza que en el resto de países, y especialmente a los trabajadores que tenían un contrato de estas características.

España, que perdió 1,9 millones de contratos de duración determinada entre 2007 y 2012, sobre todo en lo que se refiere a trabajadores de menor cualificación (-1,1 millones), especialmente pertenecientes a los sectores de la construcción y a la industria manufacturera. Con el comienzo de la crisis algunos países redujeron el número de este tipo de contratos, ya que la forma de asimilar la crisis por parte de las empresas fue la no renovación de los mismos. El punto de inflexión se produjo en 2007, cuando los países del Mediterráneo decrecieron entre un 19 y un 15%, principalmente

Como consecuencia de ello, la cuota de contratos de duración determinada en el panorama laboral se redujo drásticamente en 2008 y 2009, especialmente en España. De esa fecha a 2012 se registró nuevamente un descenso en nuestro país, pasando de los 25,3% a 23,7%. En cambio, en la mayoría de países ésta volvió a crecer en los últimos años. Así pues, el porcentaje de trabajadores sujetos a una relación contractual de este tipo se sitúa en torno al 12% en la UE desde 2007.

Además de los contratos de duración determinada, el autoempleo es la otra forma de trabajo flexible más numerosa. Según Luis Pérez, “estos servicios laborales flexibles pueden resultar atractivos para las compañías porque ofrecen una productividad similar a corto plazo y con menos riesgo”.

Y en ese sentido las cuotas especialmente elevadas de autoempleo se observan en los países meridionales y del este de Europa (entre un 15% y un 20%), y muy particularmente en Turquía, Italia, Portugal, Polonia, Rumanía, la República Checa, España (17,8% en 2001 y 16,2% en 2012) y Eslovaquia, países cuya economía es tradicionalmente menor o aún emergente.

No obstante, también es verdad que el informe de Randstad detecta que el autoempleo de personas de baja cualificación decreció en todas las regiones, sobre todo en Italia (-0,5 millones), España (-0,4), Portugal (-0,3), y Polonia (-0,2).

Randstad prevé que la recesión continúe en España en 2013 debido a la consolidación fiscal y al alto nivel de endeudamiento del sector privado, que menoscaba la demanda doméstica. El crecimiento de socios comerciales y el aumento de la competitividad estimularán una lenta recuperación en 2014. La tasa de desempleo se estima que alcance el 28% antes de estabilizarse, mientras que la inflación y las presiones salariales permanecerán controladas.

De ahí que establece una serie de recomendaciones dirigidas a nuestro país para que mejore la situación del empleo, la primera de las cuales reside en finalizar la evaluación de las reformas del mercado laboral cubriendo el total de sus objetivos y medidas.

Asimismo, sería importante promulgar una reforma del mercado laboral orientada a resultados, incluyendo el refuerzo hacia la eficiencia y el enfoque, además de la plena puesta en marcha del portal único de la UE y acelerar la implementación de la cooperación público-privada para asegurar la efectividad de su aplicación en 2013.

En lo que se refiere a los servicios públicos de empleo, se aconseja reforzarlos y modernizarlos con el objetivo de asegurar una asistencia individual a los desempleados de acuerdo a sus perfiles y necesidades formativas. Habría que reforzar la efectividad de programas de reorientación laboral para mayores y trabajadores de baja cualificación e implementar y monitorizar la efectividad de las medidas para luchar contra el empleo juvenil fijadas en la Estrategia de Emprendimiento y Empleo de 2013-2016.

Otros de los puntos que se aconsejan son continuar con los esfuerzos para incrementar la relevancia de la formación en el mercado laboral, reducir el abandono escolar y aumentar el aprendizaje continuo; por ejemplo, expandiendo la aplicación de la formación dual a través de una fase piloto e introduciendo un sistema de monitorización exhaustivo del rendimiento del alumnado al final de 2013.

También se apunta como consejo importante el adoptar e implementar las medidas necesarias para reducir el número de personas en riesgo de pobreza y exclusión social. Se recomienda reforzar las políticas activas del mercado laboral para incrementar la empleabilidad de las personas más allá del mercado laboral, y mejorar el enfoque e incrementar la eficiencia de medidas de soporte incluyendo servicios de calidad a las familias.

Imagen cortesía de Ambro/ FreeDigitalPhotos.net

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