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La solución empieza en la rebaja de las cuotas sociales

Por   /   28 mayo, 2013  /   Sin Comentarios

Por Federico Montilla , CEO de Interdean Recolocation Servicers Españaempresa de servicios de movilidad global

El principal problema del que cojea el mercado de trabajo español radica en las costas sociales, que triplican las de otros países europeos.

Rebaja en las cuotas sociales para salir de la crisisEn Alemania, por ejemplo, pagan un 9,56%, frente al 28,31 % de cuotas a la Seguridad Social que se abona en España. Cierto es que los trabajadores germanos pagan un 9,56%, por solo un 4% que aportan los españoles, pero la suma de ambas cantidades es en el país alemán muy inferior a la que se paga en España. Mientras, en Inglaterra, aunque el sistema es más complicado e introduce algunas variables, también las cotizaciones son más bajas, pues, el máximo es del 10,2%, tanto para trabajadores como para empleados. Por su parte, en Austria, donde las cuotas son más altas, aunque el índice de paro es el más bajo de Europa (4,9%), el trabajador paga un 12% y la empresa otro 12 %, pero aún así la cifra total (un 24% del salario) está muy por debajo del 32,31% que pagan empresarios y trabajadores como contribución la Seguridad Social. Y podríamos seguir poniendo ejemplos de otros países…

La difícil situación que se vive así en España está provocando un éxodo masivo de técnicos e ingenieros a países de fuera de Europa. Gente a la que ha costado mucho preparar y que, al emigrar, descapitalizan nuestro país de talento. En ese cambio desde Interdean hemos buscado ubicación, casa, colegios e infraestructuras a 4.000 trabajadores españoles en el 2012, un 10% del total de los 40.000 que han salido de nuestro país en busca de un trabajo para el que habían sido contratados de antemano. A nosotros nos viene bien… ¿pero qué va a pasar cuando se vaya el último? Y lo peor de todo es que, como en todo proceso migratorio, se están yendo los más preparados, los más valientes y los más fuertes.

Lo ideal sería que existiera un equilibrio migratorio, y creo que la única solución, a la vista de que existen más de 6 millones de parados españoles españoles de los 26 millones que existen en toda Europa, es bajar las cuotas sociales. Con una disminución de las cuotas a la Seguridad Social, habría menos paro; pero el Ejecutivo se resiste a adoptar esta medida porque necesita a su vez pagar, con esas cotizaciones, el paro. Es la pescadilla que se muerde la cola. Pero a mí dame tres empleados para que los organice yo, pero no me hagas pagarle al Estado para que los organice otro mediante los subsidios de paro, por ejemplo.

Pero este es un melón que hay que abrir si queremos igualarnos con el resto de Europa, y en ese sentido se puede apostar por copiar los sistemas de recaudación de la seguridad social de otros países. En algunos lugares, como en Suecia, se están ensayando otras fórmulas: sustituir, por ejemplo, las cotizaciones por impuestos indirectos, con lo que se paga también las jubilaciones y otras prestaciones sociales. Y funcionan.

La pregunta es: ¿Por qué los sindicatos suelen mostrarse contrarios a la disminución en el pago de las cuotas por parte de las empresas?

También son muchos los que se preguntan si las cifras de paro de nuestro país no esconden una enorme bolsa de economía sumergida. Para muestra, los datos que ofreció la ministra Báñez en octubre de 2012 y que hablaban de que el Ministerio de Trabajo, gracias a las inspecciones destapó un 11,8% más de economía sumergida que en 2011 y afloraron 57.457 empleos.

Pero la realidad es que muchos empresarios no pueden pagar las cotizaciones sociales y recurren a no dar de alta a los trabajadores, con la pérdida de ingresos para el Estado que ello implica.

Urge hacer por tanto algo para que toda una generación de españoles no se quede sin trabajo o se vea obligada a irse con su capacitación, sus energías y sus fuerzas en la maleta a fortalecer la economía de otros países.

Y lo peor del caso es que  los emigrantes españoles no suelen regresar. Estamos preparados, por cuestiones climatológicas, a trabajar, por ejemplo, en circunstancias mucho más adversas que los alemanes, y allí resultamos mucho más productivos. En Alemania, los días que hace 38 grados son muy pocos los capaces de mover un dedo. De ahí que los trabajadores españoles son muy apreciados fuera de nuestras fronteras.

Imagen cortesía de jscreationzs/ FreeDigitalPhotos.net

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