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El peligro del ruido en ciudades y puestos de trabajo

Por   /   11 diciembre, 2012  /   1 Comentario

En las grandes ciudades, los ambientes bulliciosos y con un tráfico constante son algo común. De esa manera, en torno al 80% de la población de grandes ciudades está expuesta de manera constante a un ruido mayor del recomendable, establecido en 65 decibelios (dB), teniendo graves consecuencias en el organismo. En esa realidad, España es el segundo país más ruidoso del mundo, sólo por detrás de Japón, según la Organización Mundial de la Salud.

Impacto del ruido en el trabajoLa verdad es que el ruido del ambiente, en ocasiones, puede constituir un problema sanitario, ya que puede estropear el órgano de la audición y afectar al sistema nervioso central, debido a que excita las neuronas del sistema nervioso, provocando a veces cierto grado de ansiedad, cefaleas, irritabilidad o alteraciones del sueño como dificultad para conciliar el sueño o que éste sea de mala calidad.

En cualquier caso, el ruido no afecta solo por su intensidad, sino que también lo hace por su duración. En ese fin, los diferentes tipos de ruido afectan en el oído de manera distinta:

  • Si la exposición a ruidos fuertes (por encima de 80 dB, como el que pueda producir una perforadora eléctrica) es prolongada, se puede ocasionar una pérdida permanente de audición.
  • Si la exposición a ruidos fuertes se produce durante un tiempo corto, se puede originar una pérdida temporal del oído.
  • Un ruido muy fuerte (superior a los 110 dB, como el que produce el despegue de un avión), aunque sea durante un tiempo corto, puede producir una pérdida permanente de audición.

De ahí que sea recomendable acudir a un otorrinolaringólogo lo más pronto posible para realizar una evaluación en caso de que se padezca alguno de estos síntomas:

  • Percibir ‘tinnitus’, es decir, escuchar timbres, golpes o zumbidos en los oídos que no provienen de ninguna fuente.
  • Sentir dolor en los oídos.
  • Dificultad para escuchar a las personas que nos hablan.
  • Imposibilidad de oír tonos altos o sonidos bajos.

Además, es importante no solo protegerse contra el ruido, sino concienciar del que producen las personas con algunas de sus actividades y que pueden perjudicar a la salud del resto de ciudadanos. Por todo ello, existen una serie de recomendaciones para proteger nuestros oídos y mejorar la calidad de vida de los que nos rodean:

  • Las personas que trabajen en ambientes muy ruidosos, como con maquinaria, grandes motores u explosivos, deben protegerse con tapones y/u orejeras.
  • El uso de tapones puede reducir hasta en un 40% la incidencia del ruido sobre el oído, pudiendo optar entre los moldeables o los premoldeados, y que pueden emplear toda la población que sufra molestias por el ruido.
  • Evitar, dentro de lo posible, permanecer durante largos periodos en lugares con ruidos constantes y fuertes.
  • Se debe moderar el volumen al que se escuchan los aparatos de música y televisión, tanto para proteger a nuestros oídos como para evitar ocasionar molestias a los demás.
  • Conviene controlar los horarios en los que se realizan ciertas actividades y tratar que sean lo menos molestas para el resto; como por ejemplo, el pasar la aspiradora, que genera en torno a 70 dB.
  • Si prevemos que nuestro hogar o local va a ocasionar molestias, se deben tomar medidas como instalar paredes dobles rellenando la cavidad con absorbentes acústicos.
  • Cubrir el suelo con materiales elásticos como gomas o moquetas reducirá la incidencia de pisadas o golpes.

Al margen de todo esto, es aconsejable tomar mayores precauciones a ciertos sectores que sufren de manera más importante las consecuencias del ruido, especialmente trabajadores que están en contacto con explosivos o materiales similares, ya que generan ondas expansivas que afectan severamente a los oídos.

Además, las personas que padecen de oídos otosclerosos, una enfermedad hereditaria y progresiva que ocasiona una pérdida moderada de audición que alcanza entre un 15 y un 20% de la población, sufren en mayor medida los efectos nocivos del ruido, ya que sus oídos son más frágiles, por lo que deben tener especial cuidado en cuanto a la protección.

Las personas jóvenes también son un grupo de riesgo. El volumen de la música al emplear auriculares debe de ser controlado, no debiendo nunca superar los 80 dB. Además, en los locales nocturnos o fiestas particulares la música puede estar muy elevada, por lo que deben tratar de alejarse de los altavoces para proteger los oídos y, en caso de que se escuchen pitidos dentro de la sala o una vez fuera, utilizar tapones para atenuar el ruido.

Por Carlos Barajas del Rosal, Doctor Otorrinolaringólogo del Hospital USP San Camilo

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Sobre el autor

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1 Comentario

  1. Bien dicho. Y aún mejor post.

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