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Ambiente físico de oficina y mejora de productividad

Por   /   23 octubre, 2018  /   Sin Comentarios

Por Brico Privé, Sitio web de ventas privadas de bricolaje, jardinería y acondicionamiento del hogar.

 

Trabajar en una oficina, incluso si esa oficina está en nuestra casa, puede ser monótono, y no depende exclusivamente de la rutina de trabajo. Día tras día, vemos el mismo escritorio, la misma pantalla de ordenador y los mismos útiles de papelería: es posible que la última novedad que se haya incluido en nuestro espacio sea una grapadora. Algo que mina la productividad de todo trabajador y que no se pueden permitir el 72% de los directivos que tienen entre sus objetivos mejorarla, según cifras de la consultora inmobiliaria Jones Lang LaSalle.

Lo cierto es que un espacio de trabajo correcto puede aumentar en gran medida la tranquilidad y la productividad de cualquier empleado. Puede parecer trivial, pero unas simples soluciones de diseño en el entorno de Diseño de oficinas y productividad, de Brico Privéuna oficina pueden hacer que usted y sus empleados estén más contentos, sean más saludables y mucho más productivos.

Pero antes de que cunda el pánico y pensemos cómo instalar un tobogán interior al estilo de Google en la sede de la empresa, relajémonos. Todo lo que realmente necesitamos hacer para aumentar la productividad de nuestros empleados es realizar algunos pequeños retoques de diseño. Ya sea con pintar las paredes o tan sólo ajustar la iluminación a las mesas de trabajo se puede adaptar el diseño de una oficina para una máxima efectividad. En esa línea, conviene tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Colorear para ser más productivo.

Se ha comprobado que el color afecta a la productividad de las personas. El sistema de “Color Affects”, desarrollado por la psicóloga Angela Wright, determina que, si bien las personas pueden tener ciertas preferencias por un color, los efectos de algunos de ellos influyen universalmente en los individuos. Al respecto, según la teoría de Wright, el azul estimula la mente, el amarillo inspira la creatividad, el rojo afecta el cuerpo y el verde crea un equilibrio calmante. No obstante, elegir un color no es suficiente, sino que es aún más importante atender a conceptos como la saturación y la intensidad en la elección del color. Hay que tener presente que los colores brillantes y altamente saturados estimularán, mientras que los colores más suaves y apagados calmarán. Y si no se puede cambiar el color de la oficina por completo, se puede optar por poner “toques” para que los diferentes equipos estén rodeados por los colores que mejor se adapten a su tipo de trabajo.

  • Iluminación natural.

Dejar entrar la luz del sol aumenta la productividad, la energía y la creatividad. No es realista pensar que podemos hacer nuevas ventanas y claraboyas en todas nuestras oficinas, pero podemos trabajar con la luz que ya tenemos asegurándonos de que los escritorios y mesas estén lo más cerca posibles de ellas. También ayuda el hecho de que todas las ventanas y claraboyas se limpien regularmente para obtener la máxima luz posible. Sin embargo, si la luz natural no es una posibilidad por la disposición u orientación, es mejor optar por una luz indirecta, es decir, una luz que rebote en el techo o pared, ya que es más suave y calmante que la luz que brilla directamente sobre nosotros.

  • Añadir naturaleza.

Si no se puede cambiar el esquema de color de la oficina o no se tiene control sobre el diseño de la iluminación, agregar plantas a modo de decoración en las diferentes salas o escritorios es una de las maneras más rápidas y fáciles de maximizar la productividad en el trabajo. Dos estudios, uno de 2011 y otro de 2013, mostraban que tener una planta en el despacho aumenta la productividad y la atención cognitiva, además de filtrar el aire para eliminar moho y bacterias, manteniendo a los trabajadores felices, productivos y saludables.

  • Deshacerse del concepto abierto.

Sí, esto va en contra de todo lo que hemos escuchado hasta ahora sobre los espacios abiertos y de que son geniales para el trabajo colaborativo y la productividad. No obstante, según un estudio reciente de Jungsoo Kim y Richard de Dear, de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Sydney, los trabajadores agrupados en un espacio abierto a menudo están menos satisfechos con su entorno de trabajo, aludiendo a la falta de privacidad y, específicamente, al “ruido de fondo” como la razón principal. Si uno necesita pruebas al respecto, simplemente basta con caminar por todas las oficinas abiertas y contar las personas que utilizan auriculares. Por otro lado, realmente casi no hay interacciones entre el personal, ya que es intimidante hablar con otra persona cuando toda la oficina puede escuchar la conversación. En cualquier caso, si existe la necesidad de tener un espacio abierto, hay que asegurarse de que haya muchos rincones privados o salas de conferencias disponibles para las personas que desean tener pequeñas reuniones o hacer llamadas telefónicas.

  • Áreas de descanso.

Incluso la oficina mejor diseñada hará que los empleados sean improductivos si se sienten encadenados a sus escritorios. Por ello, debemos asegurarnos de que los empleados cuentan con un espacio para levantarse y dar un pequeño paseo, o tal vez un área de descanso donde puedan trabajar sin estar sentados en el mismo lugar durante toda la jornada.

En cualquier caso, hay que tener en cuenta que un entorno de oficina va más allá del buen diseño. Todo se reduce a si los empleados se sienten cómodos o no en él y si se ajusta a sus necesidades. Y es que la realidad está cambiando: un estudio realizado por Forbes proyecta que 3 de cada 4 trabajadores serán “millennials” para el año 2025. Y no hay que olvidar que esta ambiciosa cohorte creativa conocedora de la tecnología tiene estilos de trabajo y preferencias notablemente diferentes a las de otras generaciones, a lo que habrá que adaptarse.

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Sobre el autor

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