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Nuevos espacios de trabajo y su rentabilidad

Por   /   23 junio, 2015  /   Sin Comentarios

Camilo Agromayor, de OfitaPor Camilo Agromayor, Director General de Ofita, Multinacional española especializada en diseño y equipamiento de espacios de trabajo.

 

La oficina tradicional del siglo XX tiene los días contados. La forma de trabajar ha cambiado, y con ella las necesidades del trabajador, por lo que se están incorporando nuevas tipologías de espacio, como las áreas informales.

Con los nuevos modelos laborales basados en la ausencia de jerarquía, y que potencian la creatividad y el intra emprendimiento por encima del control y de la presencia del trabajador en la oficina, los espacios se están transformando hacia oficinas más lúdicas y agradables, con Silicon Valley y sus empresas tecnológicas como paradigma.

Lo cierto es que hemos pasado de sentarnos en el mismo puesto de trabajo cada día, durante toda la jornada laboral, a una forma de trabajar autónoma en cuanto a espacio y tiempo porque la tecnología nos permite trabajar hoy desde cualquier lugar y en cualquier momento. Así, cada lugar es potencialmente un espacio de trabajo.

Estas nuevas culturas empresariales van unidas a conceptos de trabajo flexible. Y el trabajo flexible necesita un espacio de trabajo que lo apoye e impulse. De modo que si queremos hacer las cosas diferentes, necesitamos un espacio distinto; es muy difícil ser creativos, innovar y cambiar los modelos tradicionales cuando el diseño de la oficina no ayuda a ello.

Por otra parte, el trabajo flexible genera un uso menos intensivo del puesto de trabajo tradicionalmente asignado. Es decir, la oficina se planifica en función de la presencia real de los empleados frente a la asignación tradicional: un trabajador, un puesto de trabajo.

Por esta razón, cada vez más empresas recurren al sistema de “no territorialidad” como alternativa a los puestos de trabajo personalmente asignados.

Oficinas futuristas, de OfitaAdemás, el modelo de oficina cambia, pero no sólo a nivel del número de puestos de trabajo o de su tamaño, sino que cambia también su diseño y la propia manera de utilizar el espacio: se le han dado nuevas funcionalidades; por ejemplo, un área de descanso o de “vending” es también un lugar ideal para celebrar reuniones informales. Es decir, que surgen espacios complementarios a los puestos de trabajo tradicionales para fomentar las actividades a las que ahora se va a la oficina. Las oficinas son ahora por tanto el sitio de referencia, de reunión, de colaboración… Y mientras el número de despachos disminuye en torno a un 60%, las zonas de interacción son los espacios que más se están demandando en los diseños de las oficinas actuales.

Por una parte, están los espacios de trabajo en grupo, que suelen ser flexibles y adaptables, y varían según las necesidades de cada momento. Muchas empresas optaron por implantar este tipo de puestos de trabajo por el ahorro asociado a la  reducción del espacio, pero lo cierto que ese tipo de configuración también ha arrojado beneficios inesperados, desde un incentivo de colaboración  entre empleados a la reducción del correo interno o el aumento de la creatividad.

Y, por otra parte, tenemos los espacios de comunicación informal o de valor añadido, que en estos momentos son los que más auge están experimentando. Las nuevas tecnologías nos han liberado de la servidumbre respecto al espacio. Nos han dado oportunidad para trabajar de una forma más libre y colaborativa en cualquier espacio. Y gracias a esta liberación, en las empresas son cada vez más habituales estas zonas de reunión informal, donde tomarse un café, donde relajarse y compartir ideas de forma grata y más distendida.

Zona informal, de OfitaLas investigaciones realizadas demuestran que estos contextos menos formales pueden ayudar a estimular la creatividad y a que las personas den lo mejor de sí mismas. De hecho, algunas de las mejores ideas se intercambian  tomando un café o en torno a una mesa de billar.

Así, las oficinas se diseñan hoy como punto de encuentro, lo que deriva en un mayor sentido de la comunidad, en innovación y en creatividad.  Pero también deben disponer de espacios privados; deben dar respuesta al abanico de necesidades de los profesionales que forman parte de ella.

Por ello, en la oficina actual vemos ya cómo conviven los puestos asignados con las áreas no territoriales; salas de proyectos para el trabajo en equipo, con las zonas para el trabajo concentrado individual; los “phone box” para el trabajo confidencial con las zonas de colaboración compartidas; y los despachos con las áreas de colaboración informal y los espacios de relax… Desde luego, la oficina se transforma y socializa.

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Sobre el autor

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