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Del mundo “VUCA” a la “sociedad frágil”

Por   /   10 enero, 2017  /   Sin Comentarios

Por David Reyero, HR Business Partner & Strategic Projects de la filial ibérica de la multinacional farmacéutica Sanofi.

 

El concepto “mundo VUCA” trata de explicar el mundo actual en el que vivimos de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad (Volatility, Uncertainty, Complexity y Ambiguity). Pero lo que yo llamo “sociedad frágil” (fanatismo, redes, altruismo, globalización, inequidad y libertad)” creo que enriquece el enfoque “VUCA” y explica matices nuevos.

Fanatismo

El “nuevo terrorismo” es más impredecible e incontrolable que nunca. Está generando un comprensible miedo y una psicosis ante nuevos atentados en distintas partes del mundo, Futuro del mundo, de Pixabaylo que no ayuda en la búsqueda de soluciones meditadas y que complementen a las necesarias soluciones policiales.

Redes

La irrupción de Internet y las redes sociales hacen que el mundo sea una verdadera “aldea global e interconectada” y que los ciudadanos individuales y las asociaciones ganen poder de influencia. Esto provoca también que la reputación de cualquier institución sea más frágil y menos controlable por los mecanismos y actores tradicionales de creación de opinión pública. La “Primavera árabe” y la irrupción de los partidos populistas en distintos países son sólo un par de ejemplos del poder de las redes sociales para transformar el “estatus quo” con técnicas de comunicación viral.

Altruismo

Más de 140 millones de personas son voluntarias nivel mundial en proyectos sociales, y con tendencia creciente, según informes de la ONU. De modo que eEl “país de los voluntarios” es ya el noveno a nivel mundial, con 140 millones de colaboradores, y es una excelente expresión de la fuerza de la sociedad civil.

Globalización

La globalización define la creciente integración de las economías y sociedades del mundo, especialmente a través del comercio y los flujos financieros, lo que impacta en la evolución de las sociedades y la homogeneización de los hábitos culturales, especialmente en Occidente.En este sentido, la inversión extranjera ha aumentado del 6,5% al 31,8% del PIB desde 1980 y los trabajadores extranjeros suponen ya cerca de 200 millones de personas. Este proceso imparable tiene efectos contradictorios: por un lado, se han acentuado algunas desigualdades, pero también han mejorado la calidad de vida, especialmente en los países desarrollados y emergentes más competitivos.

Inequidad

La desigualdad social aumenta en todo el mundo. A la inequidad económica se une la desigualdad en el disfrute de los recursos naturales y el reto de conseguir entre todos un planeta sostenible y donde todos podamos conservar la riqueza natural que todavía tenemos, lo que potencia los sentimientos anticapitalistas y/o antioccidentales.

Libertad

El mundo actual es también un espacio donde existen cada vez más oportunidades para la realización de los sueños personales y profesionales y con menos barreras derivadas de lugar de nacimiento o nivel económico familiar.

En el siglo XXI el talento y el carácter emprendedor tienen más oportunidades que en épocas anteriores para florecer y ganarse la vida en cualquier lugar del mundo. La irrupción de las start-ups y la economía colaborativa o los nuevos usos de la tecnología como elemento para facilitar la salida de la pobreza abren nuevas esperanzas y potencian la mejora económica y la propagación de la democracia en distintos países. “Esta inquietante realidad debería llevarnos a reflexionar sobre qué parte de responsabilidad nos corresponde como sociedad”, escribía mi colega Santi García tras los atentados de París.

En cualquier caso, no existen recetas mágicas ni rápidas y las nuevas acciones deben cuestionar algunas inercias a nivel geopolítico como gestionar principalmente mediante el poder y desde esquemas rígidos y poco empáticos. Aquí van algunas reflexiones:

  • Entender primero y actuar después. Existe poca información de calidad y un profundo desconocimiento en Occidente sobre la mentalidad y valores culturales de otras regiones. Avanzar en esto e involucrar más a líderes de consenso de dichas zonas ayudaría a reducir tensiones y aumentar la multilateralidad.
  • Mejorar la educación e información en sus distintos niveles para formar personas responsables, solidarias, constructivamente críticas y que sean capaces de navegar en la incertidumbre y aprendizaje continuos.
  • Fortalecer las democracias y potenciar sociedades civiles fuertes en los diferentes países, con ciudadanos que asuman personal y colectivamente no sólo sus derechos sino también sus obligaciones.
  • Firmeza y cooperación internacional contra el terrorismo.
  • Potenciar una solidaridad a distintos niveles no enfocada a una caridad puntual sino a reforzar la autorresponsabilidad personal, sostenibilidad financiera de los países y desincentivar los comportamientos terroristas o populistas cuyo caldo de cultivo sobre los colectivos desfavorecidos.
  • Las empresas pueden jugar un rol más activo en la búsqueda de un mayor entendimiento global por su importante influencia en la sociedad actual.

Son ideas, en definitiva, que pueden ayudar a avanzar hacia lo que muchos ansiamos: un mundo más feliz, justo, libre y fraternal para tod@s.

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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