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La mayoría de las mujeres en situación de vulnerabilidad, en paro

Por   /   7 marzo, 2017  /   Sin Comentarios

Según la cuarta edición del estudio “Empleo Para Todas: mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral”, llevado a cabo por la Fundación Adecco, un 68% de las mujeres españolas en situación de vulnerabilidad (mujeres con discapacidad, mayores de 45 años, con responsabilidades familiares no compartidas y/o víctimas de violencia de género) se encuentra en paro, y un 53% de ellas lleva en esta situación desde hace más de un año.

El informe, que avanza que en nuestro país el 32,5% de los españoles en edad laboral se encuentra en riesgo de exclusión según la Red Europea de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión (EAPN), pone de manifiesto que, desde 2008, la tasa de pobreza y exclusión en mujeres en edad laboral se ha incrementado de manera progresiva, hasta situarse en el 32,2% actual (9 puntos porcentuales más que en 2008), Mujer en exclusión social, de Pixabayy si bien en los inicios de la crisis económica la tasa de exclusión y pobreza en las mujeres se situaba 2,3 puntos por encima de la de los hombres, en la actualidad el riesgo de exclusión entre hombres y mujeres es muy similar, pues entre los hombres se cifra en el 32,9%.

Esa situación, según la investigación, que ha consultado a un total de 700 mujeres de nuestro país en situación de vulnerabilidad social, propicia que nada menos que hasta el 83% de las mujeres en riesgo de exclusión tenga dificultades económicas para llegar a fin de mes (únicamente otro 5% afirma contar con una situación de estabilidad laboral o económica). Eso sí, el 55% de las mujeres encuestadas para este estudio, es decir, alrededor de 1,4 millones en el conjunto del país, tiene la esperanza de encontrar un empleo en el corto o medio.

Hay que tener en cuenta que, tal y como advierte este documento, el empleo no es solo fuente de ingresos económicos, sino que también es fuente de salud a todos los niveles: física, emocional y también mejora las habilidades y relaciones sociales de una persona. En este sentido, 7 de cada 10 mujeres en riesgo de exclusión con empleo asegura que éste ha mejorado su vida.

En ese objetivo, a la hora de buscar empleo, las mujeres en riesgo de exclusión emplean distintas herramientas, como por ejemplo: portales de búsqueda de empleo y redes sociales (90%), servicios públicos de empleo (77%), bolsas de empleo (74%), red de contactos (68%), ETT’s (60%), agencias de colocación (52%) y programas de orientación laboral (48%). No obstante, también optan por la autocandidatura (44%), la prensa especializada (19%) y otros sistemas como lanzaderas de empleo y oposiciones (8%). Y así, un 41% de las consultadas afirma que, para encontrar su empleo actual, tardó más de un año, un 34% entre 1 y 7 meses, un 8% entre 7 y 12 meses y un 18% menos de un mes.

Al respecto, el sector servicios, ocupando al 82% de ellas,  es el que más emplea a mujeres en situación crítica, en tanto que otro 10% es acogido por la industria, otro 6% por la hostelería y el 2% restante en actividades como la agricultura y la construcción.

“Empleo Para Todas: mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral”, que analiza la doble discriminación laboral que sufren mujeres con discapacidad, mujeres mayores de 45 años, mujeres con responsabilidades familiares no compartidas y/o víctimas de violencia de género, apunta que, en el caso particular de las mujeres con discapacidad, como otras mujeres en riesgo de exclusión, tienen que hacer frente a múltiples barreras para acceder al mercado laboral. Y es que el 66% de las mujeres con discapacidad encuestadas afirman sentir doble discriminación por ser mujer y tener discapacidad a la hora de buscar un trabajo o en el propio ámbito laboral. En ese sentido, la mayor parte de las mujeres con discapacidad encuestadas asegura que esta doble discriminación se produce en el propio acceso al puesto de trabajo (un 71% asegura que se les descarta en un proceso de selección por tener discapacidad), seguido de la política retributiva en la que destacan salarios bajos (51%) y de la conciliación (40%).

Junto a lo anterior, el nivel de formación de las personas con discapacidad es otra barrera a la que tienen que hacer frente muchas mujeres en esta situación que, aún teniendo estudios cualificados, no encuentran trabajo o se ven avocadas a puestos de trabajo de nivel inferior a sus competencias profesionales. Porque lo cierto es que un 35% de las mujeres con discapacidad que han participado en este estudio afirman haber estudiado un grado de FP, seguido de un 31% que asegura tener título universitario, un 24% estudios secundarios y un 11% estudios elementales. A pesar de estos datos, tan solo un 8% de las mujeres con discapacidad encuestadas tiene un empleo estable, frente al 64% de las mujeres a nivel general.

La edad es otro problema especial en el caso de las mujeres, pues un 70% del colectivo de mujeres mayores de 45 años que han participado en este estudio aseguran estar desempleadas (6 de cada 10 son paradas de larga duración). Así, un 87% de ellas opina que la edad es un factor de discriminación a la hora de buscar trabajo. Y, para salir de esta situación de desempleo, muchas de estas mujeres optan por formarse, ya sea para actualizar sus conocimientos, adquirir nuevas competencias o complementar su formación anterior: un 95% de las encuestadas valora esta opción, frente a un 5% que no la contempla, y lo cierto es que un 41% de las mujeres mayores de 45 años también optaron por la formación como solución para salir del paro. Las nuevas tecnologías (39%), seguidas por formación en administración y finanzas (31%) y los idiomas (31%) son las principales áreas en las que se formaron las mujeres senior.

En cuanto a las mujeres con responsabilidades familiares no compartidas, también encuentran más difícil acceder al mercado laboral. Una situación crítica, especialmente si tenemos en cuenta que un 79% de ellas tiene dificultades económicas. En este sentido, casi la mitad (47%) de estas mujeres dispone de menos de 600 euros para sacar adelante a sus familias. Porque lo cierto es que, actualmente, un 71% de las mujeres con responsabilidades familiares no compartidas se encuentra desempleadas, frente al 20% de las mujeres en general. Los prejuicios empresariales relacionados con la conciliación son, una vez más, la causa principal para que estas mujeres no encuentren un puesto de trabajo. Y si a las responsabilidades familiares se suman otros aspectos que contribuyen a sufrir discriminación laboral, como por ejemplo, la edad, tal y como hemos podido ver también en el apartado anterior, la situación se complica: más de la mitad (64%) de las mujeres con responsabilidades familiares que han respondido a esta encuesta son mayores de 45 años, con las dificultades añadidas que esto implica para encontrar un empleo.

Finalmente, por lo que las mujeres víctimas de violencia de género se refiere, el estudio de Fundación Adecco detecta que un 74% de este colectivo cree que un empleo le hubiera ayudado a salir de esta situación. En cualquier caso, el documento revela que el 55% de las mujeres víctimas de violencia de género preguntadas para este estudio asegura que en el momento de sufrir la violencia no tenía trabajo.

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