26 Febrero 2010por Borja Basa. Responsable de Desarrollo de Negocio Corporativo de Jones Lang LaSalle
Página 1 de 2 de Previsiones 2010 sobre el sector inmobiliario

El mercado residencial es, sin duda, el más afectado
El año 2009 ha sido, sin ninguna duda, muy áspero y convulso en lo que a la economía general se refiere. Un año dominado por la falta de liquidez de cara a las empresas, que muchas veces se encuentran sin poder hacer frente a sus obligaciones crediticias que durante los dos últimos años han ido renegociando. Estas premisas son todavía más patentes en el sector inmobiliario, que ha pasado a estar mayoritariamente en manos de las entidades financieras en un periodo de 18 meses. Éstas, por tanto, serán las que determinarán al fin y al cabo los derroteros del sector en el corto y medio plazo.
El mercado residencial es, sin duda, el más afectado, y supone el mayor porcentaje de las carteras que las entidades financieras están empezando a gestionar, ya sea mediante equipos internos ó externos.
Han pasado más de dos años desde el inicio de la crisis, que desembocó en un brusco descenso de actividad de 2008, tendencia que ha continuado en 2009. A la falta de financiación para proyectos inmobiliarios, se unió la de los particulares, obstaculizando prácticamente cualquier intención de comprar vivienda. La demanda de usuarios sigue existiendo y en aquellas promociones en las que coinciden el precio adecuado y la posibilidad de financiación se están produciendo ventas con normalidad.
Nuestras previsiones apuntan que la tendencia, en términos de precios seguirá a la baja (aunque de manera más suave) durante el primer semestre de 2010. Creemos que se tocará "fondo" en el segundo semestre del mismo año. Aunque esto no signifique necesariamente que haya una reactivación importante, sí supondrá una mayor absorción del stock de vivienda.
En cuanto al mercado de oficinas, el año 2009 se ha caracterizado por un descenso brusco en los niveles de contratación, fruto del impacto de la crisis económica. En términos generales, los niveles de metros cuadrados contratados se han retraído hasta cifras similares a las de principios de los noventa.
Como consecuencia del descenso en la absorción de superficie, los niveles de desocupación han crecido, hasta superar el 8,5%, si bien afortunadamente este índice se encuentra muy por debajo del que se experimentó en la crisis de los años 90, cuando se aproximó al 15%. Esta situación más favorable se ha dado debido a que el nivel de producción de oficinas nuevas ha sido moderado en los últimos años.
Debido a los dos factores anteriores, las rentas han sufrido un drástico recorte en las ubicaciones “prime” de casi un 30%, si bien ha sido más moderado en otras zonas. El descenso en el volumen de contratación ha sido motivado, en gran medida, por una concatenación de factores:
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