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Recorrido por entre tristes historias de amor

Por   /   7 febrero, 2018  /   Sin Comentarios

Por Jetcost.es, Buscador de vuelos y hoteles.

 

Las historias de amor son válidas siempre, pero cuando se acerca San Valentín cobran más actualidad que nunca. Eso sí, sin duda, Mausoleo del Taj Mahal, de JetCostlas que más llaman la atención son aquellas que no tienen un “happy end”, sino todo lo contrario, es decir, las que acaban en tragedia, a veces con una sola muerte y otras con la de los dos.

Lo cierto es que historias trágicas de amor hay muchas, unas reales y otras de leyenda, como la más famosa de todas: Romeo y Julieta. No obstante, no hay que olvidar que, tal vez la primera historia trágica de amor sea la del propio San Valentín, un joven sacerdote romano que casaba en secreto a los soldados y que, finalmente, fue martirizado y muerto, justamente un 14 de febrero, por el emperador Claudio II.

En cualquier caso, de entre la infinidad de historias de amor, destacamos las siguientes seis, unas antiguas y otras muy recientes, pero todas con un denominador común: acaban mal.

  • Un romance muy real, una muerte con polémica. Diana y Dodi

El 31 de agosto de 1997, Diana de Gales murió a los 36 años en un accidente de tráfico en el túnel De l´Alm” en Paris, junto a su pareja Dodi Al-Fayed, de quien reconocía estar totalmente enamorada. Mucho se ha comentado de esta muerte y de esta pareja, accidente, asesinato, complot. real…

“Lady Di”, como se la conocía comúnmente, se casó con el príncipe Carlos de Inglaterra en 1981, con el que tuvo dos hijos, Enrique y Guillermo, y después de 15 años de matrimonio, en 1996, se divorciaron al cansarse Diana de la relación de su marido con Camilla Parker-Bowles, según ella misma declaró: “Éramos tres en este matrimonio. Había demasiada gente”.

A pesar de que, casualidades de la vida, Diana y Dodi se conocieron en un partido de polo en el que participaba el príncipe Carlos, no fue hasta mediados de 1997 cuando volvieron a encontrarse y empezar su historia de amor. Así, parece que la pareja solo estuvo junta unas siete semanas, pero parecía que iban muy en serio. Mohamed Fayed, padre de Dodi, declaró en una entrevista posterior a la muerte de la pareja que querían anunciar su compromiso de manera oficial el día 1 de septiembre, un día después del accidente. Y aunque esto no se sabe con total seguridad, de lo que no hay dudas es de que Dodi compró un anillo en la joyería Alberto Repossis el mismo día en que fallecieron. El anillo pertenecía a una colección “Dis-moi oui” (Dime que sí). Llama de la Libertad, de JetCostY también hay evidencias de que Dodi regresó al hotel llevando un folleto de dicha joyería y, más tarde, se grabó a Claude Roulet, asistente de Al Fayed, regresando a la tienda de Repossi para recoger un objeto que posteriormente entregaría en el hotel.

Fuera como fuera, su historia de amor se vio truncada, según la justicia francesa, a causa del accidente provocado por el conductor del vehículo, Henri Paul, el cual, después de haber consumido alcohol y antidepresivos, perdió el control del automóvil tras acelerar para evadir a los “paparazzi”.

La realidad es que, hoy en día, todavía se recuerda con cariño a Diana de Gales por su labor humanitaria, por su generosidad con los demás, pero sobre todo por sus dos grandes historias de amor. De hecho, hay varios memoriales dedicados a la princesa, siendo el más conocido y el que es considerado como oficial es el Diana, Princess of Wales Memorial Fountain, que se encuentra en el Hyde Park en Londres y que fue diseñado por Gustafson Porter.

Sin embargo, quizá el más querido se encuentre en París, justo encima del túnel en el que murió, donde ya había un monumento conocido como “La llama de la Libertad”, una réplica de la llama de la Estatua de la Libertad de Estados Unidos, un regalo que el periódico International Herald Tribune hizo a la ciudad de París para celebrar la amistad entre EEUU y Francia y que se situó junto al Puente de las Almas. Lady Di Harrows, de JetCostY cuando la princesa murió, miles de personas llevaron flores a ese monumento para despedirse de Diana, ya que por su proximidad al accidente era el punto más seguro y bonito donde hacerle un homenaje. Actualmente se ha convertido en un símbolo donde turistas de todo el mundo siguen recordando a la princesa y el lugar es de acceso libre y gratuito. Está situado cerca del extremo norte del Puente del Alma, en la Place de l’Alma, dentro del distrito número 8 de París.

A pesar de todo, recomendamos visitar el más curioso de los memoriales y que se encuentra en los míticos grandes almacenes Harrods (cuyo dueño hasta hace poco fue el padre de Dodi). Situado en el número 87 de Brompton Road en Londres, en este memorial se pueden encontrar dos fotos de los protagonistas, cuatro velas encendidas, flores y, lo más curioso, la última copa que usó Diana en la Suite Imperial del Ritz, donde se alojaron en París, además del famoso anillo de compromiso.

  • La tumba de amor más bella del mundo. Taj Mahal

En la ciudad de Agra, estado de Uttar Pradesh en la India, a orillas del río Yamuna, se encuentra el Taj Mahal, un complejo de edificios construido entre 1631 y 1654 por el emperador musulmán Shah Jahan de la dinastía mogola. El imponente conjunto se erigió en honor de su esposa favorita, más conocida como “Mumtaz Mahal”, que murió en el parto de su decimocuarta hija.

Lo cierto es que este emperador estaba casado con varias mujeres, pero al encontrarse en un bazar con Arjumand Bano Begum, ambos quedaron prendados, cuenta la leyenda. Aquel flechazo convirtió a “Mumtaz” en la favorita del sultán debido a su magnífica belleza, candor y bondad, y selló una de las historias de amor más veneradas del mundo. Taj Mahal, de JetCostY así, a la muerte de la esposa del rey, se decretó luto nacional en su honor durante dos años.

Lo cierto es que la muerte de “Mumtaz” provocó tal dolor en el emperador que abandonó la vida de lujos de la que gozaba y dedicó el resto de su vida a la construcción de la tumba de su esposa, el Taj Mahal, en el que trabajaron unos 20.000 obreros indios y persas durante unos 20 años. Actualmente, los restos de la pareja se encuentran en una pequeña recámara debajo de la cúpula del mausoleo (la entrada para una visita cuesta unos 12 euros, pero, ojo a la hora de programar la misma, porque los viernes el monumento está cerrado).

  • Hasta que la poli nos separe. Bonnie & Clyde

Bonnie y Clyde fueron unos famosos forajidos, ladrones y criminales de Estados Unidos durante la época de la “Gran Depresión”. Esta pareja de delincuentes captaron la atención de la prensa norteamericana y fueron considerados como “enemigos públicos” entre 1931 y 1935 (aunque la banda fue conocida por los robos a bancos, Bonnie & Clyde, de JetCostla verdad es que Clyde Barrow prefería el robo a pequeños comercios y gasolineras).

Hay numerosas historias acerca de cómo se conocieron Bonnie Parker y Clyde Barrow, si bien la más creíble es la que asegura que se conocieron en enero de 1930 en la casa de unos amigos comunes. Bonnie se ausentó de su trabajo de camarera para acompañar a una amiga que se había roto un brazo, que recibió la visita de Clyde Barrow. Al charlar un poco, ellos se reconocieron mutuamente como personas amantes de las armas de fuego y de los coches rápidos. Ella tenía femeninas formas y una rapidez mental envidiable. En cambio, él era robusto y su espíritu oscilaba impredeciblemente entre la ternura y la violencia. La cuestión es que, pocas semanas después de conocerse, Clyde tuvo que volver a la cárcel, donde cumplía condena de 14 años por robo de vehículos; pero las autoridades no contaron con que una mujer enamorada es capaz de cualquier cosa. Y así, la delicada Bonnie fue a visitarlo a la cárcel, escondiendo dos pistolas en su sensual cuerpo; y cuando los guardias no miraban, se las pasó, y él encaró una cinematográfica fuga.

Tenían solo 20 años cuando comenzaron a vivir un gran romance sobre ruedas y a ser perseguidos por la ley. La prensa sensacionalista los ayudó a ganar notoriedad, y sus audaces fugas generaron simpatía en la población porque ridiculizaban a un gobierno jaqueado por la recesión, y las autoridades decidieron que su detención debía ser algo prioritario.

Finalmente, Bonnie y Clyde fueron asesinados el 23 de mayo de 1934, en una carretera secundaria cerca de Bienville Parish (Louisiana). Murieron a causa de una emboscada de cuatro oficiales de policía de Texas y dos de Louisiana. Según el levantamiento de los cadáveres, el coche contaba con un total de 167 agujeros de bala, y la realidad es que los oficiales tenían órdenes específicas de vaciar los cargadores de sus rifles y de sus pistolas. Según las declaraciones de Ted Hinton y Bob Alcorn: “Cada uno de nosotros tenía una pistola, una ametralladora y un rifle automático. Abrimos fuego con las automáticas, que se vaciaron antes de que el coche llegara a nosotros. Entonces usamos las ametralladoras. Había humo en el coche y parecía que se iba a incendiar. Después de vaciar las ametralladoras, vaciamos las pistolas en el coche, que pasó por delante de nosotros y rodó 50 yardas por la carretera. Continuamos disparando incluso después de que el coche se parase. No teníamos otra alternativa”. En cualquier caso, las versiones narradas por policías, cazarrecompensas y mercenarios eran tan contradictorias que, en vez de desatar los festejos soñados, impulsaron una ola de críticas y los testigos denunciaron un sinfín de irregularidades, convirtiendo a la pareja de atracadores en amantes de leyenda. Hoy en día se puede ver el famoso coche acribillado muy cerca de Las Vegas, concretamente en el Casino y Resort Whiskey Pete’s en la ciudad de Primm, en Nevada, y también se pueden contemplar varias cartas e incluso la camisa que llevaba Clyde cuando fue asesinado.

  • Todo por un beso… Doña Ana y Don Carlos

En la ciudad mexicana de Guanajuato cuentan un drama romántico. En el siglo XVIII, el padre de Doña Ana Callejón del Beso, de JetCostdesaprobaba el compromiso de su hija con el apuesto Don Carlos. Para rehuir al padre, el chico compró la casa de enfrente, una de cuyas ventanas daba a un callejón tan estrecho que la pareja podía tocarse con las manos de balcón a balcón. En esa relación, con la ayuda de la dama de compañía, los enamorados se citaron en aquel lugar clandestino. Pero fue la primera y única vez que lo hicieron, ya que el intransigente padre clavó un puñal sobre su hija mientras Don Carlos la besaba. Ante lo inevitable, Don Luis dejó un tierno beso sobre aquella mano tersa y pálida, ya sin vida.

Hoy en día, las parejas que visitan esta angosta y colorista callejuela en un precioso barrio enclavado en las laderas del Monte del Gallo comprueban que sus 68 centímetros de ancho bien permiten un beso; y es tradición besarse al subir el tercer escalón, con lo que recibirán siete años de buena suerte (afortunadamente no existe la tradición de la puñalada).

  • Amor hasta el final a bordo del Titanic. Ida e Isidor

Seguro que todo el mundo recuerda la película “Titanic” y la escena en la que, en pleno hundimiento, una pareja de ancianos se tumba en la cama y abrazados esperan su trágico fin. Pues bien, esta pareja, cuyo amor les unió hasta la muerte, Memorial a Ida e Isidor, de JetCostexistió de verdad: Ida e Isidor Straus, dueños de la tienda Macy’s de Nueva York.

En 1912, tras unas vacaciones en la Riviera francesa, la pareja decidió aprovechar el viaje inaugural del Titanic para regresar a Nueva York. Y así, en la famosa y trágica noche del 14 de abril, después de que el Titanic chocara con un iceberg, los Straus y su doncella, Ellen Bird, como la mayoría de pasajeros de primera, fueron llevados al gimnasio para esperar su turno de ser embarcados en uno de los pocos botes salvavidas que tenía el trasatlántico. Ida y su doncella tenían asiento en el bote salvavidas número 8 debido a la norma de los barcos en caso de hundimiento de que “las mujeres y los niños primero”, y con Isidor decidieron hacer una excepción debido a su avanzada edad y le permitieron subir con ella; pero muy educadamente y como un caballero, él rechazó la oferta diciendo: “No subiré a ese bote antes que cualquier otro hombre”. A continuación, su esposa se levantó y dijo: “Hemos estado viviendo juntos muchos años y dondequiera que vayas, yo voy”. Así fue relatado por la doncella Ellen, que sí sobrevivió al naufragio.

En la actualidad, se puede contemplar en Nueva York un memorial en honor a esta historia de amor con trágico final en el Straus Park, situado en la intersección de la calle 106 y Broadway, muy cerca de la calle 105 y donde la pareja había tenido su residencia. Pero si además realmente se quiere saber todo sobre la historia del barco más famoso de la historia, es preciso visitar el “Titanic Belfast”, un museo que cuenta con seis plantas que exploran la historia del barco y en el que se pueden visitar reconstrucciones de los camarotes, cubiertas, salas de máquinas… e incluso se proyecta al público una conexión en directo con los restos de la nave. El museo se encuentra en Belfast, Irlanda del Norte, y es recomendable dedicar un día entero a su visita.

  • Tragedias, también en España. Amantes de Teruel.

España también ha tenido sus historias de amor con triste final. Juana la Loca y Felipe el Hermoso, Calixto y Melibea, incluso don Juan Tenorio y doña Inés, pero sin duda los más conocidos son los célebres Amantes de Teruel. Y en ese sentido, Amantes de Teruel, de JetCostsolo por ver el magnífico monumento que hizo Juan de Ábalos, vale la pena ir a Teruel y contemplar su sepultura, ahora que se acaban de cumplir 800 años de su romántica historia.

Juan Diego Martínez de Marcilla e Isabel de Segura eran dos jóvenes de las principales familias de Teruel; solo que ella era rica y él pobre. De modo que, como su amor parecía imposible para la familia de ella, Juan Diego decidió darse cinco años de duro trabajo para volver rico y poder casarse con su amada. Trascurridos los mismos, y ante la falta de noticias de él, la familia de Isabel decidió casarla con otro. De manera que, cuando finalmente llegó Juan Diego, la boda estaba a punto de celebrarse, pero él intentó un último beso a medianoche. Lo intentó, pero ella, fiel ahora a su prometido, se lo negó. El rechazo fue tan fuerte que el corazón de Juan Diego no lo resistió y murió en el acto. Al día siguiente, la familia de don Juan Diego iba a celebrar su funeral en la iglesia catedral, y dos horas más tarde, en la misma iglesia, la familia de Isabel celebraría su boda. Ella, con remordimientos, quiso darle el beso que la noche anterior le había negado, así que subió al catafalco y, postrándose junto a él, le besó. Su corazón estaba ya tan malherido que sucumbió a la violenta sacudida de aquel beso. Maravillados los asistentes de la duración de aquella muestra de amor, quisieron levantar a Isabel pero el beso la había transportado a la eternidad. Al final, las dos familias celebraron el funeral de ambos amantes y, juntos, fueron sepultados para eterna memoria de aquel amor.

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Sobre el autor

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