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Delegar, mucho más que mandar

Por   /   30 octubre, 2012  /   Sin Comentarios

Según el diccionario, delegar es dar a otro la facultad o poder que el primero tiene para que haga sus veces, pero en los negocios tiene que implicar todavía más.

El delegar está en el principio de toda organización que pretenda ser eficaz. Pero delegar no es fácil; sobre todo no es fácil hacerlo bien. Y es que delegar no es mandar; es algo más, es conseguir que el otro asuma como suyas sus tareas, que aprenda a tener autonomía e iniciativa.

Delegar, mucho más que mandarSaber delegar es en realidad la habilidad para compartir el liderazgo y para empoderar a los otros haciéndoles sentir que su opinión vale y que su conocimiento y talento son requeridos en la organización. Esto, sin embargo, no parece que esté del todo claro en muchos directivos, y son muchos los que recurren a la imposición para conseguir que los empleados realicen su trabajo.

Sin embargo, esa imposición es nociva, ya que la tarea no nace desde el trabajador, sino que se realiza como algo externo y ajeno.

Cuando el directivo o líder traspasa mediante la delegación, compromete el cumplimiento de las metas y sólo así los miembros del equipo asumen la responsabilidad en la consecución del logro. Se otorga a los colaboradores ese poder especial que nos distingue: el poder de decidir. Delegar significa en realidad traspasar el poder, la autoridad, la información, la confianza y los recursos a un empleado. En ese sentido, de cara a cada una de esas competencias, podemos entender que hay que actuar conforme a una serie de claves para hacer realmente efectivo el arte de delegar:

  1. Traspasar el poder significa delegar la toma de decisión. Las personas se sienten empoderadas si son capaces de generar sus propias soluciones y tomar decisiones entre varias alternativas posibles. La mejor forma de delegar la toma de decisión es crear un ambiente de “lluvia de ideas”, reuniones y conversaciones dirigidas a compartir alternativas y buscar decisiones comunes y alineadas.
  2. Traspasar las autoridades es un criterio posicional, es decir, que alguien superior designa a otro para un determinado cargo. Esta designación debe estar basada en el buen criterio relacionado con que una persona cumpla con un perfil competencial adecuado para el puesto. El buen líder debe determinar los perfiles necesarios y tener habilidad para la selección.
  3. Para poder tomar decisiones es necesario traspasar la información. El “decisor” deberá tener suficiente información relevante. Para ello, es necesario generar sistemas de información eficientes. Y es eficiente la información que es: pertinente, la relacionada con el objetivo; inmediata (se puede acceder a ella fácilmente y de forma rápida); y sintética (es breve y fácil de entender).
  4. Traspasar la confianza implica generar un ambiente donde impere la verdad y la sinceridad, la escucha a todos y que las declaraciones y compromisos sean claros, comprensibles y que se divulguen sin interferencias a los distintos miembros implicados.
  5. Traspasar los recursos. Los colaboradores necesitan recursos para poder realizar sus planes encaminados a cumplir las metas. El líder traspasa los procedimientos bien regulados, las características de los recursos y los criterios de mantenimiento y uso.

Estos principios realmente favorecen el liderazgo en la toma de decisiones en caso de asignación de misiones o tareas a los subordinados de todos los niveles jerárquicos, proporcionando empoderamiento a los colaboradores. De esta manera, se consigue la retención y la captación del mejor talento para la organización.

Por Miguel J. Roldán, Coach y Presidente de The International School of Coaching Corporate (TISOC)

Imagen cortesía de Renjith Krishnan/ FreeDigitalPhotos.net

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Sobre el autor

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