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Lisboa, una ciudad para disfrutar en cualquier época del año

Por   /   8 agosto, 2017  /   Sin Comentarios

Mirador Lisboa, de Turismo de LisboaLisboa y sus alrededores son idóneos para disfrutar en cualquier época del año, aunque desde luego sobre todo en verano, ya que la capital portuguesa ofrece innumerables oportunidades de ocio y cultura, además de rincones singulares llenos de encanto y una gastronomía única.

Durante el día, la luz del sol en Lisboa se refleja de una manera especial, creando una calidez única entre sus calles, si bien una de las mejores zonas para dejarse hechizar por la ciudad es el barrio de Chiado, que con sus azulejos inspiró a los mejores escritores lusos. Sus adoquines rezuman historia y leyenda, casi tanta como sus cafés, que fueron escenarios de las grandes tertulias literarias de la época, siendo el más conocido de ellos “A Brasileira”, que aún acoge estos encuentros literarios y sirve uno de los mejores cafés de todo Portugal.

Otra opción es descubrir las orillas del río desde el paseo marítimo, a pie o en bicicleta. Por el camino es inevitable realizar miles de paradas para capturar la belleza del paisaje como ocurre, por ejemplo, con la preciosa panorámica que regala el Puente 25 de Abril cruzando el Tajo. Puente 25 de abril, de Turismo de LisboaO como, poco después, cuando se alza la Torre de Belém y el Monasterio de los Jerónimos en el área de Belém (este último es perfecto para reponer fuerzas probando uno de sus auténticos pasteles de nata, delicia portuguesa por excelencia).

Para todo ello, la ubicación de Lisboa, erigida sobre siete colinas, le permite contar con numerosos miradores (“miradouros”) desde donde apreciar las imágenes más espectaculares de la ciudad. Algunos de los más destacados son el Mirador de San Pedro de Alcantára, en el Jardín de San Pedro de Alcántara (Bairro Alto); el romántico Mirador de Santa Luzía, adosado a la iglesia del mismo nombre en Alfama; el Mirador de Graça, el preferido de los más jóvenes; y, entre muchos otros, el que se sitúa en lo alto del Arco de Rua Augusta.

En cualquier caso, Lisboa también ofrece a todo tipo de visitantes rutas muy variadas para conocer la ciudad por los barrios de Chiado o el de Cais do Sodré. Y otra de las rutas es la de Estrela-Prazeres-Alcântara-Docas o Mouraria-Castelo-Alfama, al margen de que la zona de Belém merece una mención especial, ya que reúne un conjunto de monumentos y centros culturales de gran calidad.

Playas incomparables

Entre ese mundo de posibilidades por descubrir que ofrece la capital portuguesa, sobre todo en verano, figura desde luego el mar, recurso para el que la región de Lisboa cuenta con extensas playas en donde disfrutar del sol y la arena. En ese sentido, uno de los lugares más característicos es la línea de Cascais, Playa de Cascais, de Turismo de Lisboamarcada por numerosas playas como la “Playa do Guincho” o la “Playa da Duquesa”. Y también, a solo 15 kilómetros de Lisboa, en Almada, se encuentra la “Costa da Caparica”, con magníficas playas donde practicar deporte náuticos.

Además, la “Playa de Galapinhos”, situada en la zona de Setúbal (Arrábida), a media hora de Lisboa, ha sido elegida este año como la “Mejor Playa de Europa” por el portal de los Mejores Destinos Europeos (European Best Destinations). Los promotores del premio han destacado que se trata de una playa perfecta en un paisaje natural intacto y que se caracteriza por ser una playa tranquila, con agua clara y mar en calma, lo que posibilita la observación de especies marinas, además de ser un lugar ideal para practicar buceo y pesca submarina. Asimismo, en el portal han resaltado la belleza de todo el “Parque Natural de Arrábida”, un entorno en el que la sierra y su vegetación descienden para tocar las azules aguas del mar en sus playas de arena dorada.

Lugar para el arte

Junto al litoral, también es preciso destacar en Lisboa las construcciones arquitectónicas que todo turista ha de anotar en su lista de “lugares que visitar”. Y en esa relación no puede faltar el Monasterio de los Jerónimos, considerado por muchos como la “joya” del estilo manuelino y uno de los monumentos más importantes Torre de Belem, de Turismo de Lisboae icónicos de Portugal junto a la Torre de Belém, ubicados en el área de Belém en la desembocadura del río Tajo. Ambas fueron declaradas “Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO en 1983.

Además, los amantes del arte pueden acudir a varios museos que albergan todo tipo de disciplinas, entre otros, el Museu Nacional de Arte Antiga, que acoge pinturas, colecciones de dibujo y grabado, esculturas y artes decorativas, el Museo de Carruajes, considerada la mejor galería de carruajes y carrozas antiguas, con piezas que datan de entre los siglos XVII y XIX, o el Museo Nacional del Azulejo y el Museo del Fado, que contienen dos de las manifestaciones artísticas más representativas de la ciudad.

Paisaje y naturaleza

Para los que gustan especialmente del paisaje, la región de Lisboa cuenta con numerosos y excelentes parques y áreas naturales que aglutinan una extraordinaria variedad de fauna y flora, constituyendo sitios privilegiados de descanso, deporte y ocio. Estos espacios verdes, lugares de esparcimiento y tranquilidad para sus habitantes, muestran otra faceta de la vida de la capital lusa y son una forma de escaparse del bullicio de la vibrante ciudad, además de recoger algunos vestigios interesantes de historia.

Entre ellos, destacan el Parque Natural de Arrábida y el Parque Natural de Sintra-Cascais, donde se encuentra el Cabo da Roca, el punto más occidental de Europa y uno de los entornos Alto de Monsanto, de Turismo de Lisboamás sobrecogedores de las proximidades de Lisboa por sus imponentes acantilados.

También otro de los parques de mayor relevancia es el Alto de Monsanto, dado que es el “pulmón verde” de la ciudad. Ubicado en la sierra de Monsanto, sus 900 hectáreas de terreno acogen una rica fauna de aves, murciélagos, anfibios y ardillas, entre otras especies de animales, así como una gran variedad forestal compuesta en su mayoría por eucaliptos, robles y pinos. Este bosque, que parece estar completamente fuera de la ciudad, invita a organizar picnics familiares o a practicar deportes como correr o ir en bicicleta, gracias a su carril bici de 2,5 kilómetros. Por otro lado, el parque cuenta con varios miradores desde donde vislumbrar todo el estuario del Tajo.

Asimismo, Lisboa cuenta con tres jardines botánicos oficiales. Uno de ellos es el Jardín Botánico, localizado en el centro de la ciudad y que es uno de los mejores de Europa. Se trata de un jardín muy completo, ya que fue concebido con carácter científico como apoyo a la Escuela Politécnica en 1837 y en sus 4 hectáreas de terreno habitan casi 1.500 especies de plantas procedentes de todo el mundo. Un espacio en el que destacan especialmente su variedad de palmeras y su “mariposario”.

Mientras, en la calle Largo dos Jerónimos de Belém, se sitúa el Jardín Botánico Tropical, también conocido como “Jardín Colonial”, cuya creación en 1906 se debió al servicio agrícola colonial, dado que en su inicio fue el Jardín Museo Agrícola Tropical. Jardín Botánico Ajuda, de Turismo de LisboaEn sus 7 hectáreas se encuentran ejemplares excepcionales y más de 500 especies perennes tanto de origen tropical como subtropical. En la actualidad, es el escaparate del Instituto de Investigación Científica Tropical y sirve de espacio para la muestra de exposiciones temáticas.

Por su parte, el Jardín Botánico de Ajuda es el más antiguo de los tres, ya que, bajo la orden del Marqués de Pombal, fue creado en 1768 por el diseñador italiano Domingos Vandelli. Originariamente fue pensado como una huerta real, por lo que se instaló junto al Palacio de Ajuda y se usaba para complementar la educación de los príncipes de Portugal. Durante el siglo XIX y XX llegó a aglutinar más de 5.000 especies vegetales procedentes tanto del continente como de los territorios de ultramar, para lo que se enviaron expediciones a Angola, Brasil y Cabo Verde expresamente para la tarea de búsqueda de ejemplares y semillas. Según su estructura, en la parte superior se encuentran unos lagos y un jardín de árboles (algunos de ellos tropicales), mientras que en la parte inferior se descubre un jardín de boj, Parque Eduardo VII, de Turismo de Lisboaun lago central con plantas acuáticas y una zona de plantas aromáticas. Un conjunto que además proporciona unas vistas estupendas sobre el río Tajo.

Pero al margen de los citados, otro parque de obligada visita es el de Eduardo VII, con un mirador desde el que se observan los jardines, la estatua del Marqués de Pombal, la avenida da Liberdade y la zona de “La Baixa” hasta terminar en la orilla sur del Tajo. Igualmente, en este punto se alza el monumento dedicado al 25 de Abril, creado por el escultor João Cutileiro. Y dentro del parque, merece la pena visitar los jardines diseñados por el arquitecto Keil do Amaral en 1942, un recinto cubierto en el que se ubican las denominadas tres “estufas”: la fría, la caliente y la dulce. La “Estufa Fría” es en realidad un invernadero sin sistema de calefacción donde crecen plantas procedentes de China, Australia, México, Perú, Brasil, Antillas o Corea, mientras que en la “Estufa Caliente” las temperaturas son más elevadas y se hallan especies tropicales como cafetales o mangos, en tanto que en la “Estufa Dulce” reinan los cactus y aloes. En general, es un lugar muy especial donde contemplar la exuberante vegetación dispuesta entre grutas, estatuas y caminos de agua, creando una atmósfera romántica y salvaje.

También la Fundación Calouste Gulbekian presume de ser uno de los centros culturales de Lisboa cuyos espléndidos jardines son todo un reclamo para los paseantes ávidos de desconexión. Fueron diseñados en 1957 y, entre la gran diversidad de plantas, se descubre un lago, un arroyo y varios senderos en los que perderse entre la vegetación. Tapada das Necessidades, de Turismo de LisboaAdemás, en este vergel está emplazado un anfiteatro al aire libre que brinda regularmente actuaciones musicales o de teatro.

En cualquier caso, siendo en origen una zona dedicada a los paseos de la alta realeza, la Tapada das Necessidades es uno de los puntos más “hipster” del verano, con conciertos y actividades al aire libre. Situado junto al Palacio de las Necesidades, su nombre proviene de un antiguo convento instalado bajo el mandato de Don Juan V y que posteriormente fue elegido por Doña María II como su residencia. Actualmente es un lugar ideal para pasear, disfrutar de la lectura y organizar un picnic en un entorno de lagos con vegetación exótica, un jardín inglés y un repertorio de estatuas.

Además, junto al Museo Nacional del Traje y al Museo Nacional del Teatro, se localiza asimismo el Parque Botánico de Monteiro-Mor, cuyas casi 11 hectáreas de terreno concentran un jardín histórico, una rosaleda, un pinar y una zona de árboles frutales, entre otros atractivos. Este jardín se proyectó en el siglo XVIII contando con el botánico de renombre Domingos Vandelli, si bien ya en el siglo XIX fue ampliando por la familia Palmela.

Finalmente, es preciso reseñar que, en el distrito lisboeta de Benfica, se descubren los románticos jardines del Palacio de Fronteira, otro oasis urbano donde evadirse de la multitud. Gestionado por la Fundação das Casas de Fronteira e Alorna, este espacio verde aúna elementos característicos portugueses como los azulejos, junto con fuentes o esculturas creando rincones con encanto por todo el jardín. Y eso sí, otro de los puntos de interés es su enorme lago, rodeado por una pared repleta de azulejos que representan caballeros a lomos de sus corceles.

No obstante, quienes busquen descubrir el lado más campestre de la región, pueden acudir a la Reserva Natural del Estuario del Tajo, el mayor estuario de Europa Occidental. Un lugar muy significativo para las aves migratorias que quieren hacer un alto en el camino y donde también peces, moluscos y crustáceos encuentran aquí su hábitat ideal.

Shopping para todos los gustos

Lisboa se presenta como un destino muy atractivo que combina su oferta natural, cultural y monumental con un amplio abanico también de comercios y mercados diversos en donde adquirir objetos de todo tipo y conocer la faceta comercial de la capital lusa.

En esa posibilidad, para disfrutar de un día de shopping, uno de los sitios más destacados es el barrio de Baixa Pombalina, una zona comercial muy singular con tiendas centenarias y pintorescas (presume de albergar tiendas con una trayectoria de hasta tres siglos) en calles que acuñan el nombre de las antiguas actividades comerciales que se desarrollaban en ellas. Hoy en día, en este sector se pueden encontrar tiendas como la “Sapataria do Carmo”, una de las zapaterías más antiguas de Lisboa que se caracteriza por su calzado de estilo clásico hecho a mano para hombre y mujer; Loja do Descubrimentos, de Turismo de Lisboao “Loja Portugueza da Baixa”, con todo tipo de productos típicos portugueses: conservas, galletas, vinos, perfumes y jabones, entre otros. Aunque, para degustar de verdad y comprar productos de gran calidad exclusivos de la gastronomía portuguesa, se recomienda visitar el Mercado de la Praça da Figueira.

Por otro lado, en el barrio de Chiado se encuentra una oferta más glamurosa y diversificada, con tiendas de diseño y librerías. Se distingue por concentrar boutiques de moda, galerías y talleres de arte que pertenecen a los creadores y diseñadores portugueses de vanguardia. Mientras, en Bairro Alto se hallan lugares con encanto como la casa de vinos “Mercearia do Vinho”. Pero quienes quieran ir en busca de grandes marcas internacionales, la Avenida da Liberdade es la mejor opción para salir de compras. Y así, la Plaza de los Restauradores marca el sur de la Avenida da Liberdade, emblemática arteria lisboeta que acoge las grandes marcas internacionales donde el lujo y la elegancia se posicionan bajo la sombra de una gran superficie arbolada.

Por el contrario, para aquellos que busquen prendas y otros artículos de diseño alternativo, Bairrio Alto es su lugar. En esta zona se encuentran gran cantidad de tiendas de ropa de diseñadores nacionales, comercios de segunda mano y tiendas de decoración, diseño o música.

En Príncipe Real, mientras tanto, se localizan tiendas de pequeñas marcas innovadoras, así como algunas más orientadas a la venta de productos artesanales y gourmet, como la enoteca “Chafariz do Vinho” o la joyería de la diseñadora Maria João Bahia (Av. Liberdade), reconocida dentro y fuera del territorio luso (otra joyería destacable de la ciudad por la finura de sus piezas es “Ferreira Marques”, radicada en la plaza de Don Pedro IV, también conocida como Plaza de Rossio).

Eso sí, un recuerdo muy especial para llevarse o regalar son los característicos azulejos de Lisboa que pueden conseguirse en la “Loja dos Descobrimentos”, en Alfama. Considerada una verdadera tienda de artesanía portuguesa, en ella también se pueden contemplar murales pintados a mano y una amplia variedad de cerámica tradicional.

No obstante, los turistas que visiten el barrio Belém encontrarán objetos de gran valor artístico en el “Mercador do Tempo”, que forma parte del Proyecto Travessa da Ermida. Se trata de un espacio creado para la promoción cultural y turística nacional que aúna arte contemporáneo, diseño, joyería de autor y vinos en un lugar tan especial como la capilla de Nuestra Señora de la Concepción. Centro comercial Vasco da Gama, de Turismo de LisboaPor su parte, en el Centro Cultural de Belém también merece la pena admirar la galería de la diseñadora de joyas en oro y plata Margarida Pimentel.

Pero quienes prefieran trasladarse a un centro comercial que disponga de todo tipo de tiendas con la ventaja de estar en un mismo lugar lo encontrarán en el Parque de las Naciones el Centro Vasco da Gama, con 170 comercios diferentes. Aunque más céntrico se sitúa Amoreiras Shopping Center, con 219 tiendas distintas además de una variada oferta de ocio y restauración.

Y si se desea ropa y complementos con precios de saldo o fuera de temporada, el “Freeport Lisboa Fashion Outlet” muestra más de 150 marcas nacionales e internacionales a media hora de Lisboa. No obstante, los buscadores de tesoros en forma de ropa y objetos “vintage” no pueden dejar de ir a la “Feira de Ladra”, que tiene lugar los martes y sábados en el campo de Santa Clara, o al “Mercado de la Ribeira”, que cada sábado hace un despliegue de objetos de artesanía, artes, libros y antigüedades. De corte más artístico, la “Feria de Artesanía Urbana de Graça” abre los últimos fines de semana del mes en Largo da Graça, con puestos en los que comprar joyería, moda, cerámica, pintura, fotografía e ilustraciones como recuerdo del viaje. Igualmente, las arcadas de la Plaza del Comercio acogen todos los fines de semana y festivos la “Feria de Artesanía de Terreiro do Paço”.

Por otro lado, Lisbon Shop es una red de comercios instalados en 14 puntos de información turística, situados en lugares estratégicos de la región, en los que obtener “souvenirs” muy originales basados en la cultura y elementos de la zona.

El encanto nocturno

La belleza de Lisboa se puede apreciar a la luz del día, cuando los rayos del sol cubren toda la ciudad. Sin embargo, al llegar la noche, la metrópolis desvela una rica vida nocturna que seduce tanto a las personas más marchosas como a las que prefieren una noche tranquila con los amigos.

Lo cierto es que la escena nocturna de la capital portuguesa es uno de sus atractivos más conocidos por los turistas, Noche lisboeta, de Turismo de Lisboaya que sus bares, cafés, terrazas y discotecas presentan una gran variedad de ambientes para todos los gustos.

Entre ellos, Bairro Alto, por su amplio abanico de posibilidades, es una de las principales zonas de la ciudad más activas para la marcha nocturna. Este barrio fascina a los visitantes por su ambiente pintoresco y localista, además de por su gran tradición en la vida nocturna. En él se sitúan más bares que en el resto de distritos de la capital lusa y, además, su oferta se completa con grandes discotecas y otros pubs más tranquilos con buena música. De esta manera, el ambiente de las calles es completamente festivo y muy agradable, cosa que se ha contagiado a otros barrios vecinos como Chiado, Bica o Príncipe Real.

No obstante, otra de las zonas cargadas de ritmo es el eje ribereño, donde destaca la Avenida 24 de Julho y la zona del barrio de Santos, recientemente convertido en el epicentro del diseño, ya que es frecuentado por artistas, diseñadores y arquitectos y en el que tienen su ubicación algunos de los establecimientos nocturnos más representativos de la noche.

En cualquier caso, la noche lisboeta ofrece también otro tipo de posibilidades como admirar la impresionante panorámica de Lisboa y el río Tajo al atardecer desde el Castillo de San Jorge, mientras se toma algo en su bar. Para llegar al impresionante castillo, situado sobre la colina más alta de la ciudad, no hay que olvidar coger el famoso Tranvía 28, una obra maestra que permite recorrer gran parte de la ciudad y descubrir parte de su patrimonio histórico y cultural.

En la ribera del río Tajo, elemento que proporciona frescura a la ciudad y que permite dar largos paseos a pie o en bicicleta, se localizan algunas zonas con la mayor actividad nocturna de Lisboa. De hecho, en el sector de Alcántara, concretamente en la zona de las Docas, hay bares y discotecas de diversos estilos Nocturno lisboeta, de Turismo de Lisboabajo el majestuoso Puente 25 de Abril, y durante la tarde, esta parte de Lisboa resulta muy animada, ya que el ambiente festivo empieza temprano.

Otra posibilidad es disfrutar de una buena cena en el antiguo barrio de Alfama, con numerosos locales de cocina portuguesa y donde, caminando por sus callejuelas empedradas, se pueden encontrar restaurantes para todos los gustos y en donde se ameniza con actuaciones de fado y otros estilos musicales en directo. Al respecto hay que tener en cuenta que, en cuanto a la gastronomía, el vino portugués es uno de los imprescindibles para acompañar una buena comida, aunque el pescado y el marisco, así como la confitería conventual, tienen una importancia fundamental en la historia de la alimentación lisboeta.

Eso sí, después de cenar, es aconsejable dar un paseo por su famosa Plaza del Comercio, a orillas del río Tajo, donde hacer impresionantes fotografías de su Arco da Rua Augusta iluminado y del Puente 25 de Abril a lo lejos. En esta zona también hay numerosos restaurantes para cenar, como el famoso “Martinho Da Arcada”, y heladerías. Y callejeando por las inmediaciones de la Plaza del Comercio, se dará con una de las cafeterías más famosas de Lisboa, “A Brasileira”, un local histórico decorado en art decó que presume de ser el primero en la ciudad donde se servía la “bica”, una pequeña taza de café muy fuerte. Además, su reconocimiento se debe a que era habitualmente frecuentado por Fernando Pessoa durante las décadas en que fue lugar de tertulias de grandes intelectuales. ¡No olvides sacarte una foto con la estatua que hay en su terraza!

El Oceanário más grande

Aquellos que viajan con toda la familia encontrarán en Lisboa numerosas razones para elegirla como su ciudad vacacional. Los más pequeños disfrutarán como auténticos caballeros en el Castillo de San Jorge, donde se puede llegar a través del Tranvía 28, que constituye en sí mismo toda una experiencia. Ocenário de Lisboa, de Turismo de LisboaY también el centro de interpretación Lisboa Story Centre, ubicado en la Plaza del Comercio, encantará a los niños, que realizarán un viaje a través del tiempo de una forma totalmente educativa.

En cualquier caso, el Oceanário de Lisboa también es otro de los lugares de obligada visita en un viaje familiar. Situado en el Parque de las Naciones, en el Pabellón Atlántico, se trata del segundo acuario más grande de Europa y acoge cientos de especies como tiburones, rayas, mantas y peces tropicales. La importancia de la biodiversidad es uno de sus valores fundamentales y en su hábitat coexisten más de 15.000 seres vivos de unas 500 especies diferentes.

El acuario, que celebra este año su 19 aniversario, habiendo abierto sus puertas en 1998 con motivo de la EXPO, cuyo tema central fue “Los océanos, un patrimonio para el futuro”, permite visitar exposiciones memorables, desarrollando el mayor programa de educación ambiental del país, financiando y colaborando con varias instituciones en proyectos de conservación de los océanos.

Escenario romántico

Para además de la familia, otra faceta inigualable de Lisboa es que ofrece un escenario ideal también para los románticos. Y es que la capital portuguesa tiene una posición fija en todos los rankings de las ciudades más románticas del mundo. Sus evocadoras calles empinadas, las impresionantes vistas de sus miradores, su exquisita gastronomía y las notas del fado como banda sonora son algunos de los atractivos que contribuyen a crear una atmósfera acogedora e íntima para disfrutar de la capital portuguesa en pareja.

Así, por ejemplo, aquellas parejas que quieran disfrutar de un plan gastronómico pueden acudir a un picnic en velero viendo una panorámica inigualable de Lisboa, o asistir a clases de cocina portuguesa para dos, rematada con un breve tour por los mercados para conocer de primera mano los productos.

Luego, al atardecer, momento romántico de la jornada por excelencia, se puede apreciar la capital de manera especial desde los miradores lisboetas. Desde allí se vislumbra la ciudad vestida de brillantes tonos ocres, amarillos y naranjas. El Mirador de Torel, Lisboa romántica, de Turismo de Lisboaen concreto, se esconde en una antigua finca del siglo XVIII envuelta por un coqueto jardín y alejado de tumulto; y en invierno resulta uno de los mejores lugares en donde encontrar tranquilidad e intimidad.

Y como Lisboa es una ciudad que nunca duerme, las noches resultan perfectas para degustar en compañía uno de los afamados vinos de la región. Para ello, tal y como ya se ha apuntado, en Alfama abundan las casas de fado, con espectáculos en directo que pondrán el broche de oro a la velada. La atmósfera de estos locales está cargada de emociones gracias el sentimiento con el que cantan los artistas y al vibrar de las doce cuerdas de las guitarras portuguesas.

Por otro lado, el alojamiento en Lisboa ofrece infinitas alternativas. Desde hospedarse dentro de un palacio real o dormir en un monumento histórico, hasta alojarse en hoteles vanguardistas con recientes proyectos de renovación e innovación y con las mejores vistas de la capital lisboeta para disfrutar de una estancia inolvidable.

La Ciudad de las Siete Colinas deja atrás la “saudade” (nostalgia) para dar paso al romanticismo y la pasión. Lisboa invita a querer y dejarse querer por sus azulejos, sus clásicos cafés y su deliciosa gastronomía convirtiéndose en un marco excelente para mimarse en pareja.

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Sobre el autor

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