Cargando...
Estás aquí:  Inicio  >  Gestión/ Management  >  Dirección/ Liderazgo  >  Artículo actual

Errores que convierten a un jefe en un mal líder

Por   /   8 septiembre, 2020  /   Sin Comentarios

Por Juan San Andrés, Consultor especializado en productividad y factor humano.

 

Muchos trabajadores se quejan habitualmente de sus jefes: valoran negativamente su proceder, critican lo mal o bien valorados que están y se cuestionan si, realmente, aportan algo al equipo. Sí, al ser opiniones personales depende de la visión de cada trabajador pero, en ocasiones, estas valoraciones deben ser tenidas en cuenta porque pueden revelar si nos encontramos ante un mal liderazgo.

Al respecto, en realidad algunas de las claves que hemos de considerar para saber si nuestro jefe es un mal líder son:

  • Desorganización.

La desorganización de las labores de trabajo refleja que estamos ante un líder que no ha establecido un plan para lograr los objetivos de la compañía. Así, cuando un empleado no sabe exactamente cuáles son sus tareas, a qué elementos de su trabajo tiene que dar prioridad ni a qué compañero debe recurrir para solventar una incidencia, puede estar casi seguro de que su jefe carece de liderazgo. Hay que tener en cuenta que los jefes deben fijar objetivos, diseñar y estructurar los procesos de trabajo para que la rutina no se instaure en la plantilla. Malos jefes, de pixabayAdemás, deben realizar un seguimiento del cumplimiento de los objetivos para que los resultados no sean los mínimos posibles.

  • Desmotivación.

Si la desmotivación se ha instalado entre los subordinados, estamos sin duda ante la figura de un mal líder. Lograr un equipo motivado es clave para tener éxito, ya que conseguir o no los objetivos depende de la implicación de los trabajadores. Y si un empleado desconoce cuál es el papel que su trabajo juega en la empresa no pondrá todo su interés en superar los obstáculos que se le presenten y, al primer fallo, abandonará esa tarea.

Además, un riesgo añadido que conlleva tener un jefe poco motivador es que, muy probablemente, sus colaboradores no hablen bien de la compañía ni la recomienden. Para los empleados, el jefe es un modelo a imitar y, si carece de liderazgo, los trabajadores volcarán en sus tareas sólo una fracción del valor y del compromiso que podrían llegar a aportar en caso de tener un buen líder.

  • Escasa influencia.

La capacidad de influir en otros jefes situados en su misma escala es otro elemento que destaca las carencias de un mal líder. Los empleados detectan cuándo un jefe tiene menos operatividad que los de otros departamentos, lo que hace que ellos mismo se sientan infravalorados. Normalmente, este punto se alcanza por los dos anteriores: la falta de objetivos determina la falta de logros, y éstos, la falta de influencia en sus pares, sus jefes y sus colaboradores. Así, si un líder pierde el poder de obtener cosas de su respectivo jefe, sus colaboradores dejarán de apreciarle.

  • Discurso grandilocuente.

Un trabajador que escuche a su jefe recurrir a menudo al “esfuerzo y compromiso que espera de sus colaboradores” como fórmula universal para alcanzar los objetivos puede empezar a considerar que está ante un mal líder. Y es que los jefes que carecen de dotes de liderazgo suelen apelar a conceptos como sacrificio, colaboración, comunicación o cooperación. Estos discursos suelen contrastar con la actuación del propio jefe, en el que estas actitudes no se perciben, lo que les hace perder un atributo esencial de los líderes: la credibilidad.

Finalmente, es preciso reseñar que hay que tener cuidado con los malos jefes, porque el coste de oportunidad de los malos líderes es incalculable, puesto que de ellos depende la dirección de los equipos. Y, de éstos, a su vez, depende el éxito de la empresa.

    Print       Email

Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *