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Visión global de negocio, clave para el liderazgo transformador

Por   /   9 marzo, 2015  /   Sin Comentarios

Luis Goyanes, de Peoplee ExcellencePor Luis Goyanes, Director de People Excellence, consultora de Recursos Humanos dedicada a la transformación del talento y el liderazgo en las organizaciones.

 

Con independencia de los mensajes que los datos macroeconómicos señalan, lo cierto es que se respira en las grandes compañías un aroma diferente. De la conversación del lamento permanente y de la espera interminable porque el ciclo económico negativo llegue a su fin, estamos pasando a la visualización de planes estratégicos trianuales, pentanuales e incluso horizontes de negocio con vistas al 2020.

Analizando estos años pasados de crisis, comprobamos que el “tsunami” económico se ha llevado por delante, o ha dejado tocados, muchos proyectos de tiempos obsoletos, anclados en modelos de éxito del pasado, tendentes al inmovilismo y sin capacidad de regenerarse. Sin embargo, también encontramos compañías que no sólo han aguantado la embestida, sino que han sido capaces de seguir creciendo, a pesar de las circunstancias. ¿Qué les hace diferentes?

Analicemos algunos ingredientes que marcan la diferencia:

1. Estrategias abiertas al mercado versus modelos cerrados en sí mismos. El acto reflejo de conservación, muy propio en los seres humanos, que no dejamos de ser mamíferos, se ha transmitido en la forma de gestionar de algunos directivos. “Repleguemos velas, hagamos sólo aquello en lo que somos muy buenos y eliminemos cualquier atisbo de novedad e innovación”… es una mala receta para un mercado que ha perdido un 40% de su perímetro. La alternativa es clara: mirar al exterior, incluso allende los mares; preguntar; escuchar, y atreverse a probar nuevas formas de crecer.

2. Entrada de talento nuevo versus elongación del talento de siempre. Limitar las capacidades a las ya conocidas y llegar a pensar que los mismos directivos que nos han llevado al abismo serán los que van a evitar que caigamos es una bonita falacia. Frente a ello, es preciso reconocer y creer que el talento se renueva permanentemente, y considerar además que es la mejor inversión para asegurar un futuro. Y también tomar conciencia de la existencia de profesionales de mucho talento a los que la crisis ha dejado temporalmente sin ocupación y que están perfectamente dispuestos a aportar lo mejor de ellos en un proyecto que valga la pena.

3. Cultura de confianza, compromiso y responsabilidad versus cultura de desconfianza, control y limitación. “Conmigo o contra mí”; no deja de ser una fácil tentación pensar que la culpa de los malos resultados está en el equipo que me acompaña, en su falta de entrega y de fidelidad al directivo. Frente a ello, debe estar la mentalidad de saber que es la confianza en el equipo y su ejercicio de máxima responsabilidad en el proyecto la que de hecho puede cambiar la tendencia de una organización.

4. Foco en el cliente versus foco en la facturación y el margen. Intentar mantener el status de éxito y rentabilidad pasada a costa de amortizar, rentabilidad y limitar el servicio al cliente, interno y externo, es un error. En un país con un amplísimo porcentaje de empresas dedicadas al servicio al cliente y que están necesitadas de un producto y un servicio que les ayude a salir adelante, es ridículo buscar en la amortización y reducción de costes en la entrega del servicio, que en realidad es la clave de la salvación. Hoy, más que nunca, hay que dar más valor por el mismo, o quizás menor importe, ya que sólo en la satisfacción excedida está la clave de la diferenciación.

Articular estas 4 diferencias viene determinado por la visión global de negocio de cada organización, una competencia clave que todo directivo debería dominar y que regula los 3 ejes fundamentales de la función directiva: pensamiento estratégico, pase a la acción y calidad de ejecución.

Visión global del negocio, de PixabayY es que hoy, también más que nunca, se pone de manifiesto el valor de la función directiva, dejando al descubierto aquellos profesionales que han llevado a sus compañías a una posición muy adecuada para el nuevo ciclo que se avecina, frente a otros cuya gestión no deja lugar a dudas de su fracaso.

Llega el momento del balance verdadero de la gestión, y gracias a una prensa económica y empresarial cada vez más honesta y clara, leemos a diario nombres de primeros ejecutivos cuyos modelos de gestión han fracasado, y de otros que sin duda han tenido éxito.

En cualquier caso, sea cual sea la situación actual de cada organización, una pregunta ha de estar presente: ¿Posee su equipo directivo una adecuada Visión Global de Negocio?

Si la respuesta es que “sí”, enhorabuena. Si la respuesta es que “no”, pero se cree en la capacidad de crecimiento del equipo directivo,  hay que invertir en ella; se puede desarrollar. Y si la respuesta es que “no lo sabemos”, comencemos por diagnosticarla.

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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