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Consideraciones legales en la transformación de un negocio en ecommerce

Por   /   29 septiembre, 2020  /   Sin Comentarios

Por Nuria Rando Rado, Abogada del área de Derecho Bancario de Roca Junyent-Gaona y Rozados Abogados, Firma global de asesoramiento legal a la empresa y los negocios.

 

En estos días, en los que muchos emprendedores, pequeñas, medianas o grandes empresas han tenido que cerrar sus establecimientos debido al impacto del coronavirus, es muy probable que muchos se hayan planteado la posibilidad de ofrecer sus productos o servicios de manera online.

Lo cierto es que el comercio electrónico puede brindar muchas oportunidades a las empresas para relanzar sus ventas, pero no podemos dejar de advertir que abrir una “tienda online” está sujeto al cumplimiento de normas sobre Creación web de ecommerce, de Pixabaycomercio electrónico y protección de consumidores, entre otras normativas sectoriales dependiendo de los productos o servicios ofrecidos en la red.

Desde luego, alguna vez habremos advertido, al abrir una web, que existen apartados relativos a información legal, condiciones generales de la contratación, política de privacidad, “cookies”, condiciones de uso, etc. Unas pestañas que indican que la empresa que quiera lanzarse al comercio online va a estar sujeta al cumplimiento de obligaciones, principalmente de información al consumidor y usuario.

En esa línea, algunas de las cuestiones concretas a las que se tendrían que dar cumplimiento para abrir un e-commerce con las mínimas garantías son:

En primer lugar, cierta información tiene que estar disponible de forma permanente, fácil, directa y gratuita, incluyendo la misma: nombre comercial y denominación social, domicilio, correo electrónico o cualquier otro instrumento que permita una comunicación directa y efectiva; datos de la inscripción en el registro mercantil y número de identificación fiscal (CIF); los datos de la autorización administrativa si es preceptiva para ejercer la actividad como, por ejemplo, el Registro de Turismo de Andalucía; datos del colegio profesional, número de colegiación y las normas profesionales aplicables en caso de ser profesiones reguladas; y, si el prestador está adherido a un código de conducta, se informará su denominación y se facilitará su consulta de forma electrónica.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que la normativa de consumidores exige el cumplimiento de multitud de obligaciones de información que deben cumplirse de forma previa a la contratación. Así, se debe informar, entre otros, sobre los siguientes extremos: características principales de los bienes o servicios (por ejemplo, descripción, tamaño, componentes o especificaciones técnicas); en caso de aparecer precio, debe ser claro y exacto, con los impuestos incluidos y expresando cuáles serán los gastos de envío y los costes en caso de devolución (si el precio no se puede determinar de antemano, se deberá informar sobre la forma en que se determinará); los métodos de pago disponibles y la fecha en que el empresario se compromete a entregar los bienes o a ejecutar la prestación de los servicios; información sobre el sistema para tratar las reclamaciones; información sobre el derecho de desistimiento (14 días naturales), la forma de ejercitarlo y los costes, qué días puede conllevar, así como las circunstancias en las que no procederá o se perderá tal derecho; e información sobre la existencia de garantía y, en su caso, servicios postventa.

Finalmente, una vez que el consumidor realiza el proceso de compra, el empresario le deberá facilitar la confirmación del contrato en un soporte duradero (email, PDF o cualquier otro documento electrónico, incluso en formato papel, en el momento de la entrega del producto).

No obstante, además de todo lo anterior y, teniendo en cuenta que las listas señaladas no son cerradas, también existen otras obligaciones, como por ejemplo, las relativas a la remisión de comunicaciones comerciales o protección de datos de carácter personal y, cuyas infracciones pueden llevar aparejadas sanciones tanto dinerarias como no dinerarias.

En definitiva, que con esta marabunta de obligaciones que impone la ley, no queremos más que advertir que, si bien establecer un e-commerce puede ser una gran oportunidad de crecimiento, no hacerlo con las debidas garantías y diligencias puede tener un efecto totalmente contrario.

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Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

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