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Dos tercios de los jóvenes con discapacidad, en paro

Por   /   20 abril, 2016  /   Sin Comentarios

Frente al 46,24% de los jóvenes españoles en general que están así, nada menos que el 68% de los jóvenes discapacitados de nuestro país están actualmente desempleados, según refleja el “Informe millenials con discapacidad, motor de futuro”, elaborado por la Fundación Adecco y la tienda de mobiliario JYSK tras encuestar a 600 jóvenes menores de 25 años y con alguna discapacidad.

En concreto, el estudio revela que, entre discapacitados y sin discapacidad, en nuestro país hay 1.486.800 jóvenes de 16 a 25 años activos, de los que 799.200 (54%) están ocupados y 687.600 (46%) se encuentran en paro, mientras que entre los 22.000 jóvenes con discapacidad activos solo 7.100 están ocupados (32%), en tanto que 14.900 (68%) se hallan en paro.

Discapacitado joven, de PixabayEntre las causas que justifican este desfase están el aún inferior acceso de los jóvenes con discapacidad a estudios superiores, la falta de recursos y apoyos a la hora de afrontar la búsqueda de empleo o la persistencia de prejuicios y estereotipos (sobreprotección, desconocimiento, etc.) que siguen dificultando la inserción de personas con discapacidad en las empresas.

Lo cierto es que el nivel formativo de los desempleados con discapacidad continúa siendo inferior a la media general, pues entre ellos apenas un 8,2% tiene estudios universitarios, cifra que asciende hasta el 17,2% en el resto de la población. Y también en lo que atañe a los estudios técnicos hay un menor porcentaje entre los discapacitados (12,7% frente a 15,5% de la media general).

En cualquier caso, el menor nivel formativo no es el único elemento que eleva la tasa de paro de los jóvenes con discapacidad, ya que hay otros condicionantes. Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco, “siguen existiendo barreras en el plano intangible, principalmente marcadas por los prejuicios y estereotipos que siguen asentados en el seno de las compañías. Estos prejuicios asocian la contratación de jóvenes con discapacidad con política social o altruismo (y a veces, sólo al alcance de las cuentas más saneadas) y no como una ventaja competitiva para la empresa, lo que ocasiona que los profesionales con discapacidad sean descartados en empleos que podrían desempeñar a la perfección”.

Además, es preciso añadir asimismo algunos elementos como la sobreprotección familiar, que en algunos casos frena el acceso a la formación y al mercado laboral de los jóvenes con discapacidad; o el desconocimiento y la falta de recursos de los jóvenes a la hora de afrontar la búsqueda de trabajo. Para Mesonero, “en ocasiones tienen dudas sobre el tipo de empleo al que optar y pueden llegar a auto-imponerse falsos límites, influenciados por las creencias sociales estereotipadas. También son frecuentes las dudas sobre cómo afrontar la discapacidad en una entrevista de trabajo o si incluirla en el currículum.

Todo ello influye también en el hecho de que el 60% de los parados jóvenes con discapacidad sean desempleados de larga duración (más de 12 meses en esa situación), cuando entre el total de los jóvenes en paro los de larga duración se limitan al 41%; e incluso un 38% de los jóvenes con discapacidad lleva más de 2 años sin trabajo.

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