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Limitaciones a la inversión extranjera en I+D+i

Por   /   22 agosto, 2016  /   Sin Comentarios

Giovanni Grtillo, de AymingPor Giovanni Grillo, Director General Internacional de la Región Sur de Ayming, Firma de “business performance” fruto de la fusión entre las consultoras Alma Consulting Group y Lowendalmasai, especializadas en rendimiento.

 

La legislación española contempla la posibilidad de incentivar fiscalmente las actividades de I+D+i de las empresas en forma de deducciones fiscales, y es una de las más atractivas en cuanto a rentabilidad fiscal. De hecho, el ahorro que se consigue mediante las deducciones fiscales por actividades de I+D e Innovación Tecnológica es de hasta un 60%, siendo una de las vías más importantes de financiación empresarial.

Para favorecer el aprovechamiento de la deducción por I+D+i generada por las entidades cuando ésta no haya podido ser objeto de aplicación, en la Ley del Impuesto sobre Sociedades se articula el mecanismo denominado “cash-back”, que permite aplicar la deducción con un 20% de descuento sin límites de minoración de cuota, hasta dejarla a cero, y solicitar el abono del resto de deducción no aplicada, incluso en caso de insuficiencia de cuota. El “cash-back” es pues de gran interés para las empresas con cuotas negativas en el citado impuesto o para empresas con deducciones superiores a su cuota, ya que les permite obtener financiación inmediata que de otro modo no podrían obtener.

Ahora bien, si comparamos los incentivos fiscales a la I+D+i con “cash-back” en el entorno de los países de la OCDE (España, Francia, Reino Unido, Irlanda y Canadá), se puede ver que España tiene aún espacio para mejorar la competitividad de sus incentivos a la I+D+i para las deducciones no aplicadas por insuficiencia de cuota. No hay que olvidar que el incentivo del “cash-back” persigue precisamente agilizar la disponibilidad de tesorería para las compañías que desarrollan proyectos de I+D y no tienen cuota suficiente para aplicar las deducciones fiscales que generan.

En este sentido, nuestro país puede incrementar su competitividad reduciendo el plazo que tardan las empresas en recuperar el beneficio fiscal, desde que se presenta el impuesto sobre sociedades hasta que se percibe el cheque fiscal. Mientras que las empresas francesas lo reciben como máximo en dos meses, en Reino Unido tarda entre tres semanas y dos meses; en Irlanda, entre cinco días y tres meses; pero en España las empresas innovadoras han de esperar una media de dos años y medio. Es vital, por tanto, agilizar este plazo, ya que puede suponer además una limitación para la inversión extranjera en I+D+i.

Uno de los motivos origen del tan largo período de tiempo aquí es el marco regulador establecido y la necesidad de conjugar seguridad jurídica con el plazo de retorno. Y es que sólo España obliga al uso de entidades certificadoras externas (salvo el “cash-back” francés, como garantía para entidades bancarias) y a obtener por adelantado un “Informe Motivado Vinculante” (IMV) para el cobro de la ayuda. En el resto de países, los mecanismos de garantía para comprobar la correcta aplicación del “cash-back” pueden ser realizados “a posteriori”. El modelo español aboga, pues, por la seguridad jurídica con un proceso muy dilatado en el tiempo, mientras que otros países, con un concepto de I+D mucho más amplio, agilizan los pagos y luego llegan las inspecciones.

Por otro lado, si hablamos de límites de aplicación del “cash-back”, ninguno de los países tiene limitaciones, a excepción de España, donde es de 3 millones de euros para I+D+i y de 1 millón para IT (en Reino Unido, el límite lo marca el conjunto de impuestos de todo tipo a pagar por las empresas, incluidas las cotizaciones a la Seguridad Social). Límite a las inversiones, de PixabayEn cuanto al descuento por aplicación del “cash-back”, en España es del 20% sobre la deducción a la que se tiene derecho, si se opta por la aplicación directa, mientras que entre el resto de países, Francia tiene un descuento del 20%; en Reino Unido se descuenta directamente, ya que el “cash-back” se emplea para pagar menos impuestos; y en Canadá, dependiendo de la provincia, desde un -17% a un incremento del 25%. En Irlanda, no hay descuento, porque en el año en el que se acomete la inversión en gastos de I+D+i se supone que los gastos han sido mayores, con lo que el resultado del ejercicio es peor y no se tiene cuota, y, además, como la inversión en I+D+i se ha podido acometer porque se ha hecho bien en años anteriores, al tener un buen resultado, se han pagado ya impuestos (en este caso, el “cash-back” permite a las empresas irlandesas poder solicitar que le devuelvan los impuestos pagados con anterioridad).

En definitiva, que las empresas españolas se encuentran en desventaja frente a sus competidoras europeas, al no conseguir recuperar a través de las deducciones fiscales la inversión en I+D+i realizada. Este hecho puede frenar la competitividad de las empresas innovadoras españolas, pues, al restar recursos que podrían haberse reinvertido en innovación, no se benefician en su totalidad de la fiscalidad de la innovación.

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