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Ventajas de pagar el Impuesto de Sociedades

Por   /   22 octubre, 2018  /   Sin Comentarios

Por RB Ruiz Beato Abogados, Firma especializada en asesoramiento de soluciones y servicios para asuntos laborales, fiscales y jurídicos.

 

El Impuesto sobre Sociedades es el modelo tributario con el que se cierra un año fiscal. En cualquier caso, además de su finalidad recaudatoria, el modelo 200 es una valiosa fuente de información para que Hacienda pueda contrastar datos o que las entidades financieras puedan evaluar la solvencia de la empresa que le solicita un crédito.

Al respecto, es preciso señalar que la presentación de las cuentas anuales de la empresa y del Impuesto de Sociedades es desde luego un proceso obligatorio, Declaración de impuesto, de Pixabaypero también sencillo, aunque en realidad el 50% de las compañías comete algún error a la hora de cumplir con esa obligación.

Sin embargo, lo cierto es que, durante los últimos años, se nota un aumento muy significativo en el porcentaje de empresas que no depositan sus cuentas anuales en el Registro Mercantil ni publican sus actos. Una decisión discutible, porque hay que tener en cuenta además que, si bien es cierto que muchas empresas se refugian en complicados entramados legales y financieros para reducir la factura del pago de impuestos a Hacienda, también hay situaciones en las que para una empresa puede resultar beneficioso no declarar pérdidas o reducir al mínimo el beneficio. Y es que declarar pérdidas o minimizar el beneficio de la compañía puede ser una mala idea si se está pensando en pedir un crédito o vender una empresa, al margen de que se expone a multas de hasta 300.000 euros en caso de detectarse algún error.

Por eso es preciso reseñar tanto los principales tres beneficios de pagar el Impuesto de Sociedades como los tres errores más frecuentes que cometen las empresas a la hora de presentar las cuentas anuales:

En concreto, las tres buenas razones para hacerlo son:

  • Evitar inspecciones.

Reflejar pérdidas anuales continuadas de forma artificial puede despertar las sospechas de Hacienda, que cuenta con numerosas fuentes de información directa y de terceros para contrastar los datos fiscales de una compañía y sus operaciones. Cabe recordar que el coste de sufrir una inspección no es solo la multa, recargos e intereses a los que se expone la empresa, sino que también tiene un coste laboral en tanto que los diferentes departamentos de legal, administrativo y financiero tendrán que invertir horas de trabajo en atender los requerimientos y la información solicitada por la Agencia Tributaria.

  • No acceder a financiación.

El modelo 200, además de proporcionar información a Hacienda, también es un fichero habitual de datos para entidades financieras y proveedores. De este modo, si las entidades de crédito y los proveedores ven que el beneficio de la compañía es muy reducido, o que la empresa declara reiteradamente pérdidas, pueden limitar o no concederle créditos, lo cual puede socavar la capacidad de la organización para hacer frente a sus pagos. Por otro lado, en caso de querer vender la empresa, presentar unos beneficios bajos hará que baje el precio de la oferta de compra.

  • Una mala imagen que no siempre sale a cuenta.

Los numerosos casos que salen en los medios de comunicación ponen de manifiesto que la maquinación de complejas estructuras legales para reducir los impuestos a pagar pueden afectar y debilitar la imagen de la compañía. Además, el mantenimiento de esas estructuras requiere la dedicación de personal experto que, en ocasiones, pueden llegar a costar más que el beneficio ahorrado.

Por otra parte, los tres errores más habituales al respecto son:

  • No presentar las cuentas.

Por olvido, por desconocimiento, por dejarlo para el último día, por inactividad de la empresa… Según Iberinform, un 43% de las empresas españolas que los registros oficiales consideran activas no tienen realmente actividad, y por eso no presentan cuentas. El problema es que muchas empresas no dan importancia a esta obligación formal, pese a que supone el cierre de la hoja registral y se exponen, si no depositan los documentos de las cuentas anuales dentro del plazo establecido, a multas de hasta los 300.000 euros cuando la sociedad tenga un volumen de facturación anual superior a 6 millones de euros.

  • Usar plantillas.

Muchas empresas se limitan a utilizar plantillas que, si bien en la mayoría de los casos son adecuadas formalmente, en su memoria no contemplan las peculiaridades de cada empresa y, en consecuencia, no cuentan dentro de su contenido con aquellas anotaciones, salvedades o términos necesarios, obligatorios o recomendables según las circunstancias de cada empresa. Una buena memoria en tiempo de dificultades puede ser un elemento diferenciador.

  • No actualizar los datos del órgano de administración.

Es muy importante tener los datos del órgano de administración actualizados, ya que de lo contrario se devuelven las cuentas para su subsanación. Además, para aquellas empresas que están obligadas a presentar el informe de auditoría junto a las cuentas anuales, la no inclusión puede hacer que la hoja registral también sea devuelta.

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Sobre el autor

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