Cargando...
Estás aquí:  Inicio  >  Opinión  >  Gestión  >  Artículo actual

La importancia de tener una marca registrada

Por   /   11 marzo, 2013  /   Sin Comentarios

Alberto Rabadán de Pons Patentes y MarcasPor Alberto Rabadán Criado, Director Técnico de Pons Patentes y Marcas, agencia de propiedad industrial e intelectual.

En tiempos de una crisis tan galopante como la que vivimos, todos tenemos que reducir gastos para que la bajada de ingresos influya lo menos posible en nuestros beneficios, o simplemente nos permita subsistir con dichos ingresos. Pero la reducción de gastos no se presenta como una tarea fácil o, mejor dicho, no resulta fácil la elección de cuáles son los gastos de los que puedo prescindir.

Llevada esta premisa al ámbito de la empresa, es indudable que hay gastos que son absolutamente relevantes. Tal es el caso de las inversiones en personal, en tecnología, en mejorar la capacidad de gestión o en mantener la cuota de mercado y el nivel de clientes.

El protagonismo e importancia de estos gastos pueden llevar, sin embargo, a descuidar otros que protegen determinados bienes de la empresa. Bienes absolutamente fundamentales para mantener una posición de privilegio en el mercado como son las patentes y las marcas; bienes en los que la empresa ha invertido importantes cantidades de dinero.

Si se abandona una patente, el efecto jurídico es que pasa a dominio público y, por consiguiente, su objeto puede ser fabricado y comercializado por cualquiera. Y respecto de una marca ocurre una situación similar, pero con el agravante de que si esa marca, o una semejante, es registrada por un tercero, los derechos sobre la marca ya no son de quien inicialmente la registró y la dejó morir, sino de su titular actual. En este sentido, no olvidemos que la legislación vigente, tanto española como la de la mayoría de los países, establece que el derecho de propiedad sobre la marca se adquiere por el registro válidamente efectuado (artículo 2 de Ley española de Marcas).

La legislación es por tanto clara y contundente al indicar que, para que una empresa sea propietaria de una marca, es necesario que lleve a cabo su registro, por lo que, “a sensu contrario”, debemos entender que, si no registra la marca, no será propietaria de la misma, salvo supuestos muy excepcionales, cuando una marca ha alcanzado la categoría de notoria o renombrada.

Por consiguiente, el registro de una marca se presenta actualmente para una empresa como una auténtica necesidad en base a tres premisas fundamentales: es la manera de adquirir y mantener la propiedad de la marca, lo cual le permitirá ostentar un derecho de exclusiva sobre su uso; podrá actuar frente a terceros que imiten, usurpen o simplemente utilicen una marca semejante (el titular de una marca registrada podrá alegar que un tercero utiliza una marca igual o semejante a la usa); su titular se sentirá tranquilo en la comercialización de los productos o en la prestación de los servicios, tanto en España como en el extranjero.

Es decir, que el titular de la marca podrá o no actuar contra terceros que usurpen su derecho (es su decisión), pero el registro de la marca se presenta como una “carta de presentación” que garantiza tanto a su titular como a posibles licenciatarios que no van a tener problemas en ese mercado en el que participan.

    Print       Email

Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *