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Casi todas las empresas de Europa Occidental, afectadas por retrasos en los pagos

Por   /   15 abril, 2016  /   Sin Comentarios

El último “Barómetro de Prácticas de Pago”, elaborado por la aseguradora de crédito y riesgo Crédito y Caución, constata que alrededor del 90% de las empresas de Europa Occidental ha padecido en el último año el retraso en pagos de sus clientes empresariales.

Lo cierto es que, en un entorno de disminución de los precios de las materias primas y desaceleración de la economía china, 2016 constituye un desafío para hacer negocios en Europa, hasta el punto de que el nivel absoluto de quiebras en la Zona Euro permanece un 66% por encima de los niveles previos a la crisis.

Pagos, de PixabayDe esta manera, la morosidad en ese ámbito afecta a cerca del 40% del valor de las facturas entre empresas, mientras que los mayores niveles de morosidad de los clientes domésticos se dan en Italia y Grecia, donde alcanzaron casi el 50% del valor de las facturas. Por su parte, en clientes de exportación, la morosidad más alta se registra en gran Bretaña (46%).

Según el barómetro, que ha analizado el comportamiento en pago de clientes B2B de aproximadamente 3.000 empresas en 13 países, se ha incrementado el porcentaje de empresas (58% frente al 51% de 2015) que atribuye la morosidad de sus operaciones domésticas a la insuficiente disponibilidad de fondos de sus clientes, en tanto que, en las operaciones de exportación, este porcentaje también ha crecido, pasando del 37% de 2015 al 40% ahora.

La cuestión es que el impago de las facturas por parte de los clientes generó un efecto dominó en la cadena de suministro, hasta el punto de que casi el 25% de las empresas que participan en el estudio reconoce haber retrasado el pago a sus propios proveedores debido al retardo en el pago de sus clientes. Por eso, alrededor del 20% adoptó medidas específicas para corregir sus flujos de caja y cerca del 15% ha tenido que recurrir a financiación adicional.

En lo que respecta a nuestro país, cerca del 87% de las empresas españolas experimentaron la morosidad de sus clientes, afectando al 42% del valor de sus operaciones. Ello llevó a que el efecto dominó de la morosidad es más intenso en España que en los mercados de su entorno: un 30% de las empresas, 6 puntos más que en Europa, deben retrasar sus propios pagos a proveedores y un 20% incrementar sus préstamos bancarios.

En esta situación, comparado con 2015, las empresas españolas están menos dispuestas a vender a crédito a sus clientes empresariales, de modo que solo el 43% del valor de sus facturas corresponde a ventas a crédito (41% de la media europea), aunque supone un retroceso frente a 2015 (49%). Esta menor propensión a vender a crédito podría reflejar el desafiante entorno de insolvencia que se registra en España.

Sin embargo, las empresas de Europa Occidental parecen muy conscientes de la necesidad de proteger la rentabilidad de su negocio contra el riesgo de impago: alrededor del 45% no modificarán su combinación de herramientas de gestión de riesgo para asegurar un firme control sobre la gestión del crédito comercial, casi un 35% comprobará la solvencia más a menudo y casi el 33% incrementará los chequeos del historial de los clientes.

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