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Tiempo de trabajo de los directivos

Por   /   27 febrero, 2020  /   Sin Comentarios

Por Gonzalo Martínez de Miguel, CEO de Infova, Compañía española especializada en formación y desarrollo de talento directivo.

 

Son muchos los directivos que, independientemente de su sexo y edad, hacen un número excesivo de horas de trabajo. De hecho, a jornadas muy largas, incluso de 12 horas, hay que sumarle el tiempo en el que siguen contestando correos electrónicos, elaborando informes y preparando reuniones cuando llegan a casa. Tiempo de trabajo, de PixabayPero lo cierto es que las jornadas interminables de trabajo son un error por las que muchos empleados pagan un precio muy alto en su vida personal y también en la profesional.

El problema es que los directivos siguen pensando que las jornadas extendidas son parte de su trabajo. Entienden que pasar muchas horas en la oficina es connatural a su responsabilidad. Hasta el punto de que pareciera que, si alguna persona quisiera no extender más de lo necesario su jornada laboral, tendría que renunciar a ser directivo.

Sin embargo, no se debería tener que elegir. Hay muy buenos profesionales que trabajan un número razonable de horas, pero a muchos directivos y directivas les falta la valentía de romper el “statu quo” de los horarios. Prefieren ser valorados por el tiempo que están en la oficina y no por sus resultados. La razón es que las horas las pueden garantizar y los resultados al final dependen de muchas variables. Además, en España, al contrario de lo que ocurre en otros muchos países del resto de Europa, en los que no es normal hacer horas extra sin justificación, entendemos que nos pagan por trabajar y luego nos premian por los resultados.

Frente a ello, las empresas deben saber que respetar las jornadas de trabajo es bueno para los directivos y para ellas mismas. Alargar habitualmente más de lo debido la jornada deriva en directivos estresados, cansados, descuidados, que dejan de cuidarse física y mentalmente y de aprovechar el tiempo libre para formarse y tener otras actividades durante la semana que no sea trabajar (además de que alargar las jornadas de trabajo es la explicación del bajo número de mujeres que hay en puestos de dirección).

La realidad es que este cansancio repercute en la toma de decisiones, en la creatividad, en la gestión de conflictos, en la comunicación y en otros muchos procesos esenciales de la dirección. Así, a la empresa no le compensa tener directivos cansados y desde luego los que sean capaces de equilibrar su vida pública y la privada terminarán siendo mejores directivos.

Por este motivo llama la atención que las empresas no favorezcan la jornada reducida, o que esa opción sólo se proponga para mandos medios y para la base de la organización, pero esté mal visto para directivos y sea inconcebible para la alta dirección.

En ese sentido, el paso realmente importante lo tienen que dar las personas. Y si hablamos de respetar una jornada de ocho horas, en mi opinión, el cambio de hábito depende más de los empleados que de las compañías. Entiendo que es fácil echarle la culpa a la empresa, pero también es responsabilidad de los profesionales, y es que vemos a muchos jefes que proponen a sus colaboradores que terminen antes sus jornadas mientras ellos no lo hacen.

Además, hay que tener en cuenta que las nuevas herramientas de comunicación ya proporcionan, a precios muy asequibles, la posibilidad de gestionar mejor el tiempo, flexibilizar horarios, deslocalizar los puestos de trabajo y de hacer que los empleados realicen sus funciones en mejores condiciones, sin que ello repercuta a su eficiencia y productividad.

No hay que olvidar que la productividad es el resultado de la mejora de los procesos, de la creatividad y de la innovación, de encontrar la forma de añadir valor, por lo que no deberíamos pretender ser más productivos a base de trabajar más horas. Una jornada de ocho horas debería ser suficiente para hacer un magnífico trabajo, independientemente de que seas o no directivo. Otra cosa es que, ocasionalmente, cuando la realidad lo exija, la jornada se alargue lo que haga falta. Porque beneficios laborales para los profesionales no es solo una cuestión de hacer empresas más humanas y más amables para las personas, sino que es también una cuestión de eficacia y de rentabilidad a medio y largo plazo.

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Sobre el autor

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