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Opinión

La importancia de una consultoría experta y profesional

El sector de las tecnologías de la información (TI) es uno de los que mejor se adapta a la crisis y sus empresas tienen muchas de las claves que pueden ayudar a compañías de otros sectores de actividad a vencer en la batalla por la supervivencia.

23 Enero 2012por Ramón Ares, Director General de Ozona, consultoría especializada en TI

Ramón Ares

Ramón Ares

Dentro de una general buena adaptación a la crisis de todo el sector de TI, las compañías que tienen entre sus servicios la consultoría informática son las que menos están sufriendo la crisis. Los proyectos que abordan tienen ahora condicionantes diferentes debido a la crisis, pero su utilidad es la misma y en buena medida han colaborado en la importante expansión que ha experimentado la economía española desde el 2002, fecha de la burbuja tecnológica, hasta el 2008.

Lo cierto es que las empresas de consultoría TI son aquellas que proporcionan valor real a sus clientes y no se limitan únicamente a proveer productos y servicios relacionados con las tecnologías de la información.

La clave de este modelo de compañías, súper-intensivas en conocimiento, está en su metodología de trabajo. Y es que, cuando se trata de seleccionar e integrar tecnologías para satisfacer una demanda específica, se debe utilizar una metodología que haga hincapié en el análisis de la situación de partida, sin perder de vista los objetivos finales.

El assessment inicial o el análisis de las necesidades del cliente

En ese sentido, antes de iniciar un proceso de implantación de una solución tecnológica, es requisito indispensable conocer las necesidades del negocio y la situación real de partida: de sus usuarios, de sus funciones, de los recursos existentes, de la utilización de dichos recursos, etc. Este análisis hay que cruzarlo con el objetivo que persigue la organización para ver el qué, el cómo, el cuánto y el cuándo de todo lo que es preciso hacer.

Una buena metodología de assessment, además del diagnóstico, debe aportar las líneas claves de la solución. Es decir, el escenario previo al diseño del plan de proyectos.

Olvidar el precio, convivencia de aplicaciones y alguna recomendación

El dicho “lo barato sale caro” se hace en muchos casos bastante real. En un proyecto de implantación de tecnologías lo más importante no es el precio, aunque esta apreciación no será compartida por muchos departamentos de compras.

Sin embargo sí es determinante encontrar a quien, tras analizar el escenario de situación, actúe como asesor y sea capaz de ofrecer la solución más adecuada, no limitándose a vender las bondades del fabricante con el que trabaja. De hecho, una buena labor de consultoría puede recomendar distintas alternativas tecnológicas.

En el apartado de sugerencias, podríamos decir que es necesario ver, tocar y oír; tanto por parte del cliente final, como de la empresa consultora. El proyecto ha de realizarse de manera presencial (desde el análisis inicial hasta la implantación) para que no se escape ningún matiz y pueda hacerse un seguimiento sobre el terreno de los avances. La comunicación entre todas las partes debe ser continua para que, en caso de que sean necesarias rectificaciones, ajustes o cambios ligeros (o no tan ligeros) en el rumbo del proyecto, éstos puedan conocerse cuanto antes.

Especialización, creatividad y excelencia

La propuesta de valor de una empresa consultora debe sustentarse en tres pilares: la especialización, que nos obliga a conocer intensivamente las tecnologías de virtualización con las que creamos soluciones y a disponer del máximo nivel de conocimiento y acreditación en cada una de ellas; la creatividad, que nos permite diseñar soluciones alineadas con las necesidades de nuestros clientes; y la excelencia, que nos orienta al máximo nivel de calidad en todas las tareas y que nos empuja a definir y profundizar en nuestra metodología de trabajo.

A esta filosofía hay que añadirle una apuesta por su posición de proveedor de la mejor solución de cada uno de los fabricantes, frente a los representantes de marcas o fabricantes de tecnologías. Esa es una posición de consultora que también es reconocida por los clientes.

Por Ramón Ares, Director General de Ozona

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