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Opinión

Un modelo universitario sostenible

18 Enero 2012por Juan Manuel Badenas Carpio, Rector de la Universidad Internacional Valenciana (VIU), Catedrático de Derecho Civil y exdirector general de la Agencia Valenciana de Evaluación y Prospectiva U niversitaria (AVAP)

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La solución, evidentemente, no consiste en prescindir de un capital humano y de conocimiento que ha supuesto una gran inversión en recursos públicos, y que además goza de gran prestigio no sólo en España sino también allende nuestras fronteras, especialmente en Iberoamérica. Por consiguiente, hemos de establecer plataformas que, con el mínimo coste, permitan que todo el caudal de sabiduría y buen hacer de nuestros mejores profesores y catedráticos se pueda comercializar de forma privada en el resto del mundo. De esta manera no sólo incrementaremos la retribución de nuestros mejores profesores, sino que al mismo tiempo obtendremos un retorno público que servirá para mantener y compensar los elevados costes de sostenibilidad de la totalidad del sistema. Esta opción tiene un valor añadido que ha sido puesto recientemente de manifiesto por eminentes expertos del área económica, como el profesor Barea, al afirmar que “la exportación y transferencia del conocimiento generado en nuestras universidades servirán para un mejor posicionamiento de España en el mundo y, por tanto, para salir de la crisis”.

Así pues, no hemos de renunciar a nada sino aprovecharlo todo. Tenemos que empezar a utilizar las plataformas tecnológicas que permiten que, en tiempo real, profesores y estudiantes de cualquier parte del mundo interactúen entre sí, haciendo que la distancia y el tiempo no sean obstáculos para que la enseñanza de las ciencias, las artes y las letras se produzca con calidad, de forma eficiente y a un coste muy razonable; y, si es posible, dejando que el sector privado participe en los costes (y beneficios) que genere la utilización de los nuevos canales de información (como la videoconferencia, la televisión digital, los documentos e-learning, etc.).

En mi discurso de toma de posesión como Rector de la VIU dije que si la Universidad, como institución que nació en Bolonia en el año 1088, ha conseguido pervivir durante casi mil años es porque ha sido capaz de transformarse para que, a pesar de los avatares históricos, políticos, religiosos y económicos que han tenido lugar durante el último milenio en Europa, su esencia siguiera siendo la misma. La Universidad, aunque nos parezca sorprendente, no siempre fue como la hemos conocido durante los últimos veinte o treinta años, lo cual significa que, si para hacerla más sostenible, hace falta introducir unos pocos cambios o complementos, no dudemos en hacerlos, porque con ello estaremos prestando el mejor servicio posible a la institución.

Como señalé al principio, hoy en España, ya contamos con un modelo de universidad capaz de dotar de mayor flexibilidad e internacionalización al conjunto del sistema público universitario, sin que éste tenga que renunciar a su forma de pensar ni de hacer las cosas. Un modelo que permite que las universidades públicas puedan seguir impartiendo sus grados, másteres y doctorados como hasta ahora, pero llegando más lejos, incrementando sus ingresos públicos y la retribución de los profesores que voluntariamente decidan transcender sus clases en tiempo real, con traducción simultánea hasta un máximo de treinta idiomas, a estudiantes que las reciben en su propia lengua y en su casa, con independencia de su horario laboral, su capacidad ambulatoria y ubicación en el mundo.

Este es el modelo universitario y sostenible de la VIU, la cual firmó hace algunas semanas un convenio con las cinco universidades públicas de la Comunidad Valenciana, en presencia del Presidente de la Generalitat, con el fin de poner a disposición del sistema público de universidades la potente plataforma tecnológica que ya está utilizando la VIU. La finalidad de todo esto, como dijo el Presidente de la Generalitat Valenciana, es hacer más sostenible el sistema y dotar de más flexibilidad e internacionalidad a nuestras universidades.

Por Juan Manuel Badenas Carpio

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