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Opinión

Competencias para el líder del siglo XXI

En una sociedad como la actual, inmersa en una dinámica de cambios sociales y económicos continuos, la capacidad de adaptación y aprendizaje de un líder es vital para la continuidad de los proyectos.

16 Diciembre 2011por Carme Castro, coach y socia de Kainova, empresa especializada en la gestión y desarrollo de las personas

Carme Castro

Carme Castro

En estos momentos, las organizaciones están evolucionando hacia equipos de alto rendimiento, formados por profesionales altamente cualificados, tanto a nivel técnico como humano. Sus competencias (comunicación efectiva, escucha activa, creatividad, respeto, apertura de ideas) están muy desarrolladas y la interrelación entre todos los miembros del equipo es perfecta. Así, su sentido de pertenencia al equipo es muy elevado y está en constante desarrollo.

Pero estos equipos de alto rendimiento necesitan líderes capaces de potenciar el talento de los miembros del propio equipo, tanto a nivel individual como colectivo, y respetando ambos ámbitos. Para ello, es fundamental que el líder comprenda y entienda el valor que aporta cada persona, y al mismo tiempo les ayude a comprender la importancia que cada uno de ellos tiene en el equipo. En esencia, un buen líder tiene que desarrollar sus competencias para ser capaz de crear y liderar un equipo de alto rendimiento, porque el crecimiento del líder y del equipo va en paralelo.

Se define el liderazgo como una situación de superioridad en que se halla una empresa, un producto o un sector económico, dentro de su ámbito. Pero el liderazgo en un equipo o en una organización se refiere a aquellas pautas de conducta que un líder utiliza para influir en el comportamiento de las personas y equipos, conseguir los objetivos propuestos y alcanzar y mejorar los resultados, que en los equipos de alto rendimiento, y gracias a la alta cualificación de sus miembros, suelen ser extraordinarios.

Por eso, el líder de un equipo de alto rendimiento tiene que ser consciente de que en su forma de proceder se identificarán los demás miembros del equipo y, en consecuencia, harán suyas sus creencias, valores y convicciones. En definitiva, la personalidad del líder que alcanza los objetivos propuestos pasará a formar parte de la esencia de la organización.

Se precisan, pues, líderes capaces de mantener una motivación excepcional, tanto en ellos como en los equipos, y además han de tener también la habilidad de conseguir la participación y solidaridad de todos en la tarea de alcanzar los objetivos marcados.

Su fortaleza emocional para ser uno más en el equipo y liderarlo, para escuchar a las personas que forman parte del grupo, tanto individual como colectivamente, para defender su trabajo y estar en permanente aprendizaje son competencias fundamentales de los líderes del siglo XXI.

Por Carme Castro, coach y socia de Kainova

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