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Opinión

El asalto al cerebro como solución de salida

Las soluciones a muchos problemas empresariales probablemente estén en la cabeza de las personas de su organización. Todo es cuestión de permitir que las saquen al exterior.

25 Noviembre 2011por Manuel López Jerez, Consultor Estratégico de Recursos Humanos y Organización. www.relacionesinterpersonalesempresa.blogspot.com

Manuel López Jerez

Manuel López Jerez

No teman ustedes, no vamos a asaltar el “statu quo” de nadie, tan solo vamos a intentar despertar el entusiasmo en algunos adormecidos cerebros, ya que el exceso de racionalismo acartona con frecuencia los pensamientos creativos que pueden surgir en el seno de una organización.

Lo cierto es que el miedo se apodera de nosotros ante la posibilidad de dejar brotar libremente todo tipo de “IDEAS” de nuestra gran fábrica de ilusiones. Nuestro cuerpo pierde elasticidad y, agarrotado hasta la médula, anula la posibilidad de un pensamiento creativo.

No estamos acostumbrados a preguntarnos libremente sobre cualquier asunto, con el fin de encontrar posibles soluciones a los problemas y situaciones que se nos plantean. La cultura de “la acomodación”, que lamentablemente está asentada en muchas empresas (en todos los niveles jerárquicos de las mismas), impide así que puedan aflorar nuevas visiones que redunden en una mejor organización del trabajo, y con ello en una optimización de la empresa.

Esa gran máquina que es nuestro cerebro está formada por dos hemisferios. Por lo visto, el hemisferio izquierdo es analítico, e intuitivo el hemisferio derecho. De esta manera, nos empeñamos en crear estructuras rígidas, dogmáticas, en las empresas. Y los departamentos de Recursos Humanos quieren controlar a todo el personal, como si de máquinas se tratara.

Para ser competitivos, nos dicen los gurús empresariales, hay que ser flexibles, adaptables a los cambios continuos, a la ambigüedad emergente. Y yo me pregunto: ¿Qué es ser flexible? ¿Aporta flexibilidad el pensamiento analítico? Las empresas competitivas, con visión de futuro, están formadas por equipos directivos que asaltan con asiduidad sus cerebritos y además atacan con naturalidad y buena intención los cerebritos de todos los miembros de la organización.

Ideas, muchas ideas, es lo que necesitamos en estos tiempos de apertura de mercados, de competencia feroz, de globalización económica. Dejemos a un lado los prejuicios y los complejos directivos y, superando el síndrome del “directivo analítico”, abramos ventanas a todo tipo de propuestas, de ideas creativas que puedan aumentar el entusiasmo organizacional, incrementando la competitividad corporativa.

Como bien sabemos, el inicio de grandes empresas fue una idea. Y también observamos que lo que sirvió en un determinado momento no aporta flexibilidad en la actualidad. El liderazgo democrático genera una cultura organizacional basada en la colaboración, en la comunicación fluida y transparente, que posibilita la afloración de muchas propuestas constructivas en beneficio de todos.

Por mucho que nos empecinemos en mantener estructuras rígidas en las empresas, están siendo los propios mercados (dinámicos, cambiantes y muy flexibles) los que están poniendo en su sitio a muchas organizaciones que en su día fueron competitivas.

Por Manuel López Jerez, Consultor Estratégico de Recursos Humanos y Organización

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