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Opinión

Divide y perderás

¿Es posible cambiar esta cultura de competitividad llevada al extremo de la deslealtad por una que abogue por la unión en la diversidad?

06 Octubre 2011por Manuel López Jerez, Consultor Estratégico de Recursos Humanos y Organización. www.relacionesinterpersonalesempresa.blogspot.com

Manuel López Jerez

Manuel López Jerez

A lo largo de la historia de la Humanidad, y como estrategia en las llamadas “artes de la guerra”, siempre se ha utilizado el lema “divide y vencerás”. Por lo visto, para derrotar a los adversarios es una estrategia excelente: debilitar las fuerzas enemigas dividiendo y, si es posible, enfrentando a miembros del mismo grupo.

Sabemos que el mundo de los negocios, de las organizaciones, de la política, se caracteriza por la competitividad feroz y, en muchas ocasiones, desleal. Parece como si todo vale en pos de mantener posiciones de poder.

Puede que esta cultura de la competitividad y deslealtad, que muchos directivos y políticos viven y transmiten en el seno de las organizaciones, no sea la estrategia más adecuada para crear una misión compartida.

El equipo directivo y de asesores es responsable de utilizar, como herramienta de gestión corporativa, el lema “une y vencerás”. Deben transformar las “artes de la guerra”, en las “artes para la paz”, sembrando de esta manera la semilla de la prevención de posibles conflictos.

Hoy día está muy estudiado, y demostrado, que el trabajo en equipo, la motivación de los miembros de la organización y el buen clima organizacional son requisitos sine qua non para el buen funcionamiento de las organizaciones; y ello se consigue con la cultura del compromiso de todos los miembros de la organización. La cultura de “la unión” hace surgir en el seno de la organización el espíritu de equipo, el entusiasmo y una proactividad colectiva.

¿Es posible crear una cultura de organización basada en “unir en la diversidad”, con un estilo de dirección autoritario? ¡Qué importante es el estilo de liderazgo de los responsables organizacionales! Y en ese sentido, si el estilo de liderazgo afiliativo, democrático, es el que más y mejor genera una cultura de compromiso, de identificación colectiva con la misión de la organización, ¿por qué no es el más utilizado por los responsables organizacionales? ¿Acaso da miedo perder parcelas de poder, a que el personal manifieste sus quejas y críticas a la dirección?

Deberíamos hacer una pequeña reflexión y preguntarnos: ¿No es más saludable y beneficioso para todos (responsables y organizaciones) compartir un proyecto común al servicio de la sociedad, uniéndonos en las dificultades de la vida?

Por Manuel López Jerez, Consultor Estratégico de Recursos Humanos y Organización

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