Página 5 de 6 de Engaños y autoengaños del ejecutivo
El buen juicio es ciertamente característico de los mejores ejecutivos y directivos, catalizado por el detenido análisis de cada circunstancia y la atención al punto de vista de los demás; además, estas personas cultivan climas de confianza y comunicación, lo que facilita el contacto con las realidades internas y externas, en beneficio de la prosperidad colectiva.
Se pensará, y así es, que nadie percibe las realidades propias y ajenas en toda su pureza, ya sea por nuestros modelos mentales, por nuestras inquietudes o por el propio funcionamiento del cerebro; pero estamos reflexionando sobre el caso de llamativo distanciamiento, hasta constituir un cierto trastorno de la personalidad. Puede tratarse de una minoría, pero yo —acertado o equivocado en mi diagnóstico— creo haber conocido algún empresario instalado en el autoengaño, quizá inducido por el “sistema”, como también he conocido a directivos suficientemente conscientes de las realidades propias y circundantes.
Comentario final
En verdad nadie es perfecto, y quien esto escribe ha sido en su vida bastante lento en el autoconocimiento, y lo lamenta; pero seguramente el defecto es más grave cuando arraiga en empresarios y altos directivos y afecta de modo negativo a la gestión empresarial. Los rasgos descritos para el autoengaño del directivo apuntan a un claro trastorno, que complica la convivencia en el trabajo y se refleja en los resultados. Sin duda, se ha de hacer una buena digestión de éxitos y fracasos, un buen análisis, aprovechando la ocasión para aprender.
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