Página 3 de 6 de Engaños y autoengaños del ejecutivo
Para atesorar experiencia valiosa, ha de hacerse una buena gestión y digestión de éxitos y fracasos, superando la tendencia a atribuirnos todos los méritos en los logros y a observar a nuestro alrededor para localizar las causas en los fracasos. Los mejores empresarios y directivos asumen sus responsabilidades en el traspié y no incurren en la complacencia cuando llega un logro; por el contrario, se diría que los mediocres eluden sus responsabilidades ante el fracaso y, en cambio, se atribuyen los méritos en el éxito, y aún se vanaglorian siempre que aparezca la mínima ocasión de hacerlo.
Robert E. Kaplan, en un estudio (mencionado por Daniel Goleman en uno de sus libros) sobre directivos que habían dejado de lucir tras alcanzar algún sólido éxito, encontró en sus perfiles los siguientes rasgos característicos del autoengaño:
• Incapacidad para reconocer errores.
• Jactancia y arrogancia.
• Frecuente recuerdo de logros pasados.
• Sed de poder.
• Obsesión por su imagen y rechazo a las críticas.
• Persecución de objetivos poco realistas.
• Desconfianza hacia los demás y falta de empatía.
• Necesidad de parecer perfecto.
• Hábito de trabajo compulsivo.
• Juicio a las personas en términos de blanco/negro.
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