Página 1 de 2 de El inconsciente competitivo
Como estrategia inicial, aparentar es rentable; el problema surge cuando hay que demostrar la calidad de los productos, la excelencia de los servicios, la realidad tangible y palpable.
A muchos directivos les gustaría permanecer en una burbuja acogedora, donde la vida pasa sin sobresaltos; donde la continuidad de la gestión empresarial es el referente para la estrategia gerencial; donde la “cultura de la acomodación” impregne hasta el ultimo rincón del `Inconsciente Corporativo´.
El inconsciente colectivo de un país, de una región, de una provincia, traspasa todo tipo de estructuras organizativas. Un país con una cultura excesivamente burocrática, poco emprendedora y tendente a la pasividad creativa impregna, lamentablemente, la cultura corporativa de cualquier tipo de organización.
Para ser competitivas y poder afrontar sin prejuicios ni temores los cambios que se avecinan a todos los niveles (económicos, de los mercados, sociales, etc.), las empresas deben estar dirigidas por excelentes equipos directivos.
Un estilo de dirección gerencial, cuya misión es la excelencia, en todos los sectores de la organización utiliza como herramientas estratégicas la coherencia y la transparencia, generando una cultura de compromiso laboral.
Nada mejor, para comprometer a todos los miembros de la empresa, como el ejemplo diario del equipo directivo: predicar con el ejemplo genera una auténtica credibilidad a los planteamientos de visión y misión gerencial.
La organización informal de las empresas es una enorme fuente de información objetiva sobre el `Inconsciente Competitivo´. Como bien sabemos, la cultura de cada empresa es única, un mundo de relaciones interpersonales que cohabitan un espacio corporativo al que solemos llamar “vida laboral”.
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