
Si funciona, cámbialo
La conformidad y el recostarse en el éxito es siempre el peor enemigo del mismo (“la felicidad engorda”, reza la sabiduría popular). Esta es al menos la teoría que defienden en este volumen sus autores, que también propugnan la innovación continua, llegando incluso a provocar contra lo habitualmente establecido o que parece “funcionar”.
La instalación en el éxito vuelve a las personas perezosas y merma sus “antenas” y sus defensas, dicen, pero el mundo, los demás, los negocios, se renuevan y cambian todos los días y enseguida uno puede quedarse anclado en el pasado. La gestión del cambio implica mucho más que lo inmediato y lo simple. Y es que la gestión del éxito es en ocasiones más complicada incluso que la gestión de una crisis.
Sin embargo, el éxito, al margen de las ventajas obvias que conlleva, puede tener también otros provechos, cual puede ser el mismo de poder dedicar tiempo y pensar y diseñar ideas, planes, productos… sin las urgencias de la rentabilidad inmediata, etc. Por eso, cuando se está en la cumbre es cuando más es necesario poner todo en cuestión, hacer una revolución, o al menos proponerla, generar una crisis donde solo hay éxito, para, si es posible, mejorarlo o, para que cuando pase, tengamos respuestas adecuadas a la nueva situación. Y eso vale para todo el mundo, ya todos podemos aprender a perder el miedo a innovar.
Lo importante es ser capaz de sorprender y sorprenderse con nuevos planteamientos, temas que se antojan imposibles. La apuesta por lo nuevo, la inconformidad, la creatividad, la ruptura, la aventura, el cambio por el cambio, están muchas veces en la raíz del emprender. ¿Realmente estamos haciendo lo mejor? Como decía en una ocasión Joan Majó, ex ministro de Industria y ex director general de la CCMA, “es muy preocupante que algo te vaya mal y no sepas por qué, pero es mucho más peligroso que algo te vaya muy bien y no sepas la causa. En este caso, debes preocuparte”.
Eso vale para la vida no solo profesional, sino incluso también para la particular y la social. De ahí que el primero de los tres capítulos en que se divide el libro esté dedicado precisamente a “cómo innovar en tu vida sin morir en el intento” (dimensión persona), en tanto que el segundo versa sobre “cómo innovar en tu profesión sin pensar en hacerte rico” (dimensión trabajo) y el tercero se refiere a “cómo reconsiderar tus modelos de convivencia sin ser condenado a la cicuta” (dimensión sociedad). En los tres, los autores dan una pauta práctica de seguimiento intentando, a base de ejemplos y modelos, generar una actitud innovadora para el uso diario que, aseguran, puede adquirirse con entrenamiento conforme a un modelo universal.
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