Cargando...
Estás aquí:  Inicio  >  Gestión/ Management  >  Emprendedores  >  Artículo actual

Preparación emocional en el emprender

Por   /   1 junio, 2016  /   Sin Comentarios

Por Verónica Rodríguez Orellana, Directora y terapeuta de Coaching Club, Centro de gestión emocional y coaching grupal.

 

España es el país de Europa donde últimamente más ha crecido el emprendimiento por la obvia razón de la existencia de una desorbitada tasa de desempleo. Gran parte de este crecimiento está relacionada con el perfil del “emprendedor forzoso”, caracterizado por el individuo que ha decidido crear su propio modo de vida ante la imposibilidad de encontrar trabajo asalariado. Sin embargo, nadie ha preparado emocionalmente a estos “audaces” para la montaña rusa de tribulaciones y dificultades a la que se van a enfrentar.

Superar el estrés, de PixabaySegún datos de Coaching Club, el nacimiento de nuevos autónomos, emprendedores que se lanzan a la aventura de crear su empleo ha venido emparejado con el incremento de consultas relacionadas con el estrés y otros problemas vinculados a la gestión emocional derivados de esta actividad. Y es que el 90% de los autónomos y de los emprendedores no sabe gestionar las emociones en su día a día profesional.

Obsesionarse con la búsqueda de clientes, conseguir salir adelante día tras día, la exposición a la que se encuentran sometidos, la cantidad de horas de trabajo, la gestión de conflictos, picos de aumento y disminución repentina del volumen de trabajo, el cobro del trabajo y la eterna sensación de que nunca nada es suficiente son algunos de los muchos y variados factores que afectan a la gestión emocional de un emprendedor y, aunque éste no está clasificado con ninguna patología, lo cierto es que afecta a 9 de cada 10 autónomos.

El principal problema surge cuando la persona implicada debe establecer una separación y una distinción nítida entre el trabajo en sí y la conciliación familiar. De hecho, el 45% de los clientes que acuden a Coaching Club con este problema tiene una media de edad de 32 años, mientras que el grueso del porcentaje restante se concentra en el rango de los 40-45 años. En ese sentido, uno de los motivos para la consulta lo constituye la acumulación de las cargas personales y los elevados niveles de responsabilidad familiar que se tiene a esas edades

A lo anterior es preciso añadir que también hay un exceso de información y de formación que satura al emprendedor. Normalmente se les venden programas de liderazgo motivacional que incrementan sus niveles de auto exigencia, pero, sin embargo, sobre su salud emocional ni siquiera se habla. E incluso, en el caso de las mujeres, se triplican los síntomas de malestar, y no digamos si la emprendedora tiene un hogar monoparental.

Otro problema es que la palabra y el concepto en sí de emprender se están deteriorando, a la par que se discute acerca de la denominada “burbuja del emprendimiento”, lo que a su vez genera mayor estrés entre los profesionales que lo ejercitan. Todo ello sin contar además con la brutal carga fiscal que el sector soporta y padece.

Por todo ello, es obligatorio que los emprendedores sepan gestionar emocionalmente su día a día y adaptarse a los picos de trabajo, con sus momentos de receso situados entre enero-febrero, las vacaciones y el verano. Necesitan sobre todo una buena planificación y vigilar si se experimentan distintos síntomas como: hiperconectividad (estar pendientes en todo momento del móvil y del correo laboral, de las redes sociales etc.); los cambios bruscos de humor; el sentimiento de inestabilidad e incertidumbre; la dificultad para disfrutar y desconectar; el intenso sentido del deber e hiper-responsabilidad; el sueño disruptivo, y los conflictos con la pareja a causa de la poca disponibilidad.

Si así fuere, para superarlos, es preciso poner en marcha actuaciones como: separar lo urgente de lo prioritario; aprender a gestionar la incertidumbre a través de alguna herramienta de gestión emocional; buscar una hora del día para dedicársela a uno mismo; estar atento a las necesidades personales, y no saltarse las comidas, los momentos de actividad física ni los momentos importantes con la familia o los hijos.

En cualquier caso, también deben comprender que, si bien se empieza con una gran dosis de ilusión y confianza personal, la inversión de tiempo, de formación, de dinero, etc., será muy ardua y habrá momentos en dónde la incertidumbre y los temores se pongan de manifiesto para los emprendedores.

Pero, además, es preciso enseñar a los emprendedores a que respeten sus tiempos personales, a gestionar sus emociones y a no comprar el discurso del líder que puede con todo y a toda hora. Un emprendedor no deja de ser alguien que debe manejar múltiples herramientas (finanzas, logística, atención al cliente, cobros…) y ser un todo terreno en un país en dónde no se pone fácil el camino a quien desea emprender. En toda esa labor, la familia y la pareja son un aliado excelente para un emprendedor, sobre todo, para ayudarlo a poner un límite claro y afectivo entre el deber, el placer y la convivencia.

    Print       Email

Sobre el autor

Tras casi 35 años posicionada como la principal revista económica especializada en gestión y management, y habida cuenta de los nuevos modos y necesidades de sus habituales lectores (directivos, emprendedores y empresarios en un 90% de los casos), NUEVA EMPRESA lleva apostando desde principios de 2009 por el mercado digital, convirtiendo la Web en el principal punto de nuestra estrategia, dejando la edición en papel exclusivamente destinada a números especiales sin una periodicidad estipulada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *