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Opinión

La propaganda de guerra del presidente catalán

La intervención de hace unos días de Arthur Mas, el presidente catalán, en la que no pocos son los que han visto una burla sobre los andaluces y otros españoles y hasta un cierto tinte xenóbofo, está teniendo una amplia réplica en muchos ámbitos de la sociedad española.

19 Octubre 2011por Francisco Roldán, Consultor Político y Presidente de la Asociación Española de Consultores Políticos

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Artur Mas, presidente de la Generalitat catalana, no se pudo contener y, en un desliz verborreico, vino a decir que los andaluces no sabemos hablar bien; peor que mal, si lo comparamos con los esforzados estudiantes catalanes que, al parecer, con inmersión y todo, aprueban el castellano, e incluso nos superan en cuanto al dominio de la lengua de Cervantes. ¿Y eso quién lo asevera? ¿Él y cuántos más?

Ya harta contemplar cómo la propaganda de integración impuesta en Cataluña tiene que ser alimentada constantemente con las comparaciones que no se atienen a la realidad. Para Mas, el catalán es una lengua y el andaluz, un castellano mal hablado. Vale. Los andaluces que le votan en las elecciones autonómicas deberían pensárselo mejor en la próxima ocasión.

Cuando hablo de propaganda de integración, me refiero a la que aludía Ellul y siempre entendida bajo la premisa de la educación y formación a largo plazo de las masas, diferente en su concepción de la propaganda leninista, entendida bajo el paraguas de la agitación, y más en relación a las campañas electorales. Mas ya no está en clave electoral, pero machaca con su discurso integrador de inmersión catalanista, enfrentando sus conceptos con los de los demás; aunque lo demás se debatan en otros frentes abiertos más cercanos al bolsillo propio de cada cual: crisis y paro, por ejemplo, las debilidades de la clase política también.

Ya Lenin y Plejanov mantenían que la educación de integración era básica desde la escuela primaria hasta la universidad para apuntalar el sentido de "clase", aunque ésta fuera proletaria. Claro que los catalanes deberían esforzarse en entender mejor el sistema, no vaya a ser que algún día no sólo hablen igual y diferente de los que les rodean, sino que vistan igual o ganen el mismo mísero sueldo, y la culpa no sea consecuencia de la solidaridad (insolidaridad también sirve) con las otras comunidades, sino porque se lo hayan arrebatado sus dirigentes, como así ocurrió en la antigua Unión Soviética.

En mi opinión, Mas está inmerso en una gran campaña de propaganda de guerra, y lo del lenguaje sería una estrategia de las que se denominan de "guerra psicológica". Para entendernos, los andaluces somos los enemigos, por lo que la propaganda en cuestión trataría de revivir una fobia al contrario, simplificando el mensaje: los andaluces hablan mal porque la educación no es buena, y todo se debe a que no se esfuerzan, por lo que tampoco trabajan y viven de las migajas que les damos los demás y que no nos sobran; amén de que todos reciben subvenciones a costa de los catalanes, a los que se les arrebata su dinero para mantener a los holgazanes.

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