12 Julio 2010por €FPA España (Asociación Española de Asesores y Planificadores Financiero-Patrimoniales)
Entendemos que, ante el incremento de las consultas en torno a los plantes de pensiones, hay claramente una serie de recomendaciones básicas a seguir para aspirar a una buena jubilación a través de la elección del plan de pensiones privado que mejor se adapte a las necesidades de cada ahorrador.
1- Tomar conciencia de que nuestra situación financiera durante la jubilación depende, esencialmente, de nosotros, no del Estado o del gobierno de turno. Usualmente, no podremos mantener nuestro nivel de vida solamente con la pensión pública.
2- Tomar conciencia de que, para determinar cuánto, cómo y a través de qué productos ahorrar, es absolutamente necesario pensar en cómo queremos vivir una vez jubilados y cuánto nos costará.
3- Tomar conciencia de que nuestra situación en la jubilación depende, primero, de nuestro esfuerzo de ahorro y, después, de la rentabilidad que le exijamos a nuestras inversiones. No podemos pedirle a la bolsa lo que no ganamos con nuestro trabajo o lo que ganaríamos, con muchísima suerte, en la lotería.
4- Tomar conciencia de que la fiscalidad importa y ayuda, pero no debe ser el incentivo fiscal a corto plazo el que nos mueva a ahorrar, sino la situación que queremos tener una vez jubilados.
5- Antes de elegir el producto con nombres y apellidos, es necesario diseñar qué porcentaje de bolsa, renta fija y liquidez debe tener nuestra cartera. Es más importante que esa distribución de activos esté bien diseñada y sea acorde con nuestros objetivos y perfil que andar en busca del producto más rentable en cada momento.
6- Para elegir un producto, lo importante es que encaje en nuestra estrategia, que esté bien gestionado, que podamos conocer puntualmente en qué y cómo invierte, que sepamos su estructura de comisiones y que ésta esté acorde con el valor añadido que aporta el estilo de gestión, y no con el regalo puntual de campaña que la entidad que nos lo vende quiera hacernos.
7- El ahorro para la jubilación, aunque sea a largo plazo, no puede ser algo estático. Las circunstancias del inversor cambian y los mercados también, por lo que habrá que gestionar nuestra cartera y cambiar, en ocasiones, la composición de la cartera y de productos.
8- Un enemigo importante para las inversiones a largo plazo es la inflación. La tasa mínima de rentabilidad que debemos pedir a nuestras inversiones debe ser igual o mayor que la inflación. En caso contrario, de hecho tendríamos rentabilidades negativas.
9- Es preferible empezar a ahorrar para la jubilación desde que se empieza a percibir ingresos del trabajo. Cuanto más tarde empecemos, mayor será el esfuerzo de ahorro que tendremos que hacer, mayor el riesgo que debamos asumir (para obtener la misma rentabilidad) o menores las rentas de las que disfrutaremos.
10- El ahorro para jubilación no termina el año en que nos jubilamos. La gestión de las inversiones que nos permitirán vivir de esas rentas continua una vez jubilados, y tener en cuenta que las circunstancias no son las mismas con 65 años que con 75 ó con 90, ya que aparecerán nuevos objetivos (dependencia, riesgo de superviviencia del cónyuge sin rentas...).
11- 10+1: Es muy recomendable apoyarse en un Asesor Financiero cualificado (€FA) para planificar y acometer las medidas necesarias.
Por: €FPA España (Asociación Española de Asesores y Planificadores Financiero-Patrimoniales)
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