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Opinión

¿Por qué llama Obama a Zapatero? Una nueva crisis es posible

30 Junio 2010por Hubert Walentynowicz. Socio y Regional Director para España, Portugal y Latinoamérica de X-Trade Brokers

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Tras este análisis previo, se me ocurre una importante razón que podría explicar la llamada del presidente Obama a Zapatero: teniendo en cuenta que los bancos europeos han obtenido importantes créditos de bancos americanos y japoneses como consecuencia de los bajos tipos en estos países, y pensando que los bancos europeos tienen una mayor exposición a posibles problemas de liquidez, en caso de que otro país europeo, como España o Portugal, tuviese dificultades con el pago de su deuda, podemos llegar a la conclusión de que, si España no desarrolla un verdadero programa con el fin de reducir el déficit, las repercusiones serían globales. Los bancos comerciales europeos verían acrecentadas las restricciones de liquidez, y los gobiernos europeos, que el año pasado destinaron importantes sumas para ayudar a los bancos en forma de préstamos, se verían con importantes problemas para recuperarlo, incrementando de este modo el déficit; y el problema podría ir a EE.UU. y Japón.

"Prestando más dinero del que ya se ha prestado, los gobiernos no resolverán sus problemas", según apuntaba hace poco Carl Weinberg, economista-jefe de High Frequency Economics en Valhalla, Nueva York. La verdad es que, tomando la decisión de rescatar a los bancos con problemas, se ha pospuesto el problema sin resolver el fondo, y todo ello nos ha llevado a una situación en la que tenemos que pagar más impuestos. Los dirigentes políticos han puesto a todos los países en “la cuerda floja” al no saber gestionar correctamente los escenarios de compañías en dificultades financieras.

En este punto, la pregunta inmediata es si no hubiese sido mejor dejar que algunos bancos “cayesen”. Es obvio que hubiese sido mucho más duro, pero el sistema se hubiese mantenido más saneado y el mensaje al mercado habría sido inequívoco: el que no haya gestionado bien su compañía tendrá que pagar por ello. Ahora el problema, lejos de haberse solucionado, se ha extendido, y parece que el coste será superior.

La siguiente pregunta es si los gobiernos tendrán la suficiente determinación e inteligencia para cambiar el conjunto del sistema financiero y poner en funcionamiento más planes de ayuda. Esperemos que hayan aprendido la lección y trabajen en soluciones de largo plazo.

En cualquier caso, los retos a los que se enfrenta el gobierno español vienen de la mano de reformas estructurales por la falta de competitividad de la economía española, siendo principalmente el sector laboral el que requiere profundos cambios. Además, las medidas para reducir el déficit fiscal deben continuar, lo que ralentizará claramente el ritmo de recuperación económica, generando de este modo un consumo muy débil durante un periodo prolongado de tiempo y reduciendo la capacidad de la economía española para luchar contra un nivel de desempleo que se sitúa a la cabeza de Europa. El sector financiero español es, sin duda, otro “talón de Aquiles” del actual Gobierno.

En este escenario, el euro sufriría nuevas caídas, peligrando claramente su solidez frente a las principales divisas. En cualquier caso, supondría un duro golpe para las principales monedas en general por el empeoramiento de las condiciones generales y la pérdida de poder adquisitivo como consecuencia de la puesta en funcionamiento de nuevas medidas para intentar mantener la liquidez. Las más beneficiadas podrían ser, en el corto plazo, aquellas que actúan como refugio. 

Por: Hubert Walentynowicz. Socio y Regional Director para España, Portugal y Latinoamérica de X-Trade Brokers

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